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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Monográfico sobre Mary Richmond en Cuadernos de Trabajo Social de la Universidad Complutense


Cada vez nos gusta más la revista de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Complutense. El volumen 24, correspondiente al año 2011,  incluye diez artículos relacionados con la vida, obra y actualidad de Mary Richmond, elaborados por personas que  la han estudiado en profundidad desde Zaragoza, Madrid, Sevilla...y en Argentina, Italia, Francia...


En el mismo número de la revista, pero fuera del monográfico, también encontramos pequeñas joyas, como la que a continuación recomendamos, muestra de como la perspectiva etnológica enriquece el análisis del funcionamiento del día a día de los Centros de Servicios Sociales:

«¿Y esto a quién se lo cuento, al ayuntamiento?»: trabajadores sociales entre la vocación y la burocracia. Un análisis antropológico del modelo de intervención de los Servicios Sociales a partir de la etnografía de una red asistencial madrileña, de Montserrat Cañedo Rodríguez


Resumen


A partir de la descripción etnográfica del funcionamiento de una red de asistencia social pública en el centro de Madrid, e incluyendo de manera especial el testimonio y el análisis de las prácticas de sus trabajadores sociales, este artículo pretende mostrar empírica y localizadamente de qué maneras y en qué sentido el modelo de intervención de los Servicios Sociales del Estado reproduce la marginalidad social, y cómo sus profesionales, situados en la frontera de la institución, viven en carne propia las contradicciones implícitas en dicho modelo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

El trabajo social que yo he vivido

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE MONTSERRAT COLOMER

El pasado día 22 de Marzo en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) se llevó a cabo la presentación del libro: “El trabajo Social que yo he vivido” de Montserrat Colomer i Salmons. Montserrat ha ejercido la profesión de asistente social en diferentes campos de trabajo social: la intervención directa, a personas y comunidades, de barrios marginales, y la enseñanza metodológica en la escuela de Barcelona y en la dirección de la Escuela de Manresa. Articulista y seminarista, Montserrat, por su trayectoria profesional es un referente para toda la profesión.

Esta publicación, coeditada por el Consejo General del Trabajo Social e Impulso a la Acción Social, narra la vida profesional de una de las figuras más ilustres en nuestra profesión, y en sus páginas podemos descubrir sus experiencias desde 1939 a 1987.

El libro arranca con el inicio de los estudios de asistente social de Monserrat Colomer:

Cuando, en 1939, con la aprobación de mis padres, me matriculé en la ESCUELA DE FORMACIÓN SOCIAL de Barcelona, no era consciente de que con aquel acto iniciaba el camino de una profesión que me llevaría a trabajar en campos muy diversos y a vivir experiencias enriquecedoras en conocimientos y en realidades humanas.

La Escuela de Formación Social iniciada en el año 1932 se reabría. Yo ignoraba las diferencias fundamentales de las dos épocas de aquella escuela y hasta muchos años después no descubrí que en tiempos de la República había sido fruto de unas inquietudes sociales más amplias y profundas, en una época histórica muy diferente de la posguerra.

[...] Unas palabras del Dr. Sayé, director del Dispensario de Lucha antituberculosa de Cataluña, pronunciadas en una conferencia en 1934, demuestran que se entendía el trabajo del asistente social a partir de un servicio educativo y no paternalista, concepto realmente avanzado en aquella época. "El trabajo del asistente social es principalmente educativo. Para ello es necesario que tenga una formación especial, no sólo en el aspecto sanitario, sino también en el social y humano. Es necesario que de ánimos para hacer frente a la adversidad. Nunca luchando sola, sino haciendo colaborar intensamente a los interesados. La asistente social visitadora ha de infundir confianza a sus clientes, buscando para cada problema la solución oportuna y adecuada. Es necesario convencerlos de que la beneficencia ha de utilizarse sólo en un momento de necesidad, que es una ayuda transitoria a la que no se deben de acostumbrar".

En el mes de julio de 1936, aquella escuela se vio obligada a interrumpir sus actividades.


Las memorias de Monserrat Colomer fluyen por los diversos ámbitos en los que desarrolló su vida profesional. El final del franquismo y la transición democrática la encontraron en el barrio barcelonés de La Mina:


El trabajo social en la Mina no podía prescindir de los aspectos comunitarios. La procedencia de la población de diferentes núcleos de barracas en situaciones de estabilidad familiar y social muy diversas, los grupos de etnia gitana, la vida marginal de algunas familias y los grandes bloques de la segunda fase, cada uno con su peculiaridad, ofrecían una problemática que hacia necesaria una perspectiva global o comunitaria. Además, si el barrio en un principio había sido pensado como una zona residencial de viviendas protegidas, su posterior destino para familias barraquistas había hecho cambiar el proyecto inicial de urbanización y de diseño de los bloques, y algunos servicios municipales eran totalmente deficitarios.
[...] La asociación de vecinos, que habia nacido en la primera oficina de trabajo social, fue un elemento muy importante en la dinámica comunitaria del barrio y el principal apoyo de la tarea de los asistentes sociales.


Bueno, os recomendamos la lectura completa del libro, que llega hasta 1987, año en que Monserrat Colomer se jubila tras colaborar en la puesta en marcha del Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona.

Los interesados en conocer más cosas sobre Monserrat Colomer pueden acceder a la entrevista realizada por Teresa Zamanillo y publicada en Cuadernos de Trabajo Social nº 4-5 (2003).


lunes, 15 de marzo de 2010

JUAN LUIS VIVES Y BRUJAS

El profesor Emilio J.Gómez Ciriano actúa hoy como corresponsal sobre el terreno. Desde la ciudad de Brujas, en Flandes (Bélgica), ha rastreado las señales que persisten en sus rincones en las que queda constancia de los años que este humanista español vivió en ella.




Cuando Vives llegó a Brujas lo hizo huyendo de la inquisición española. Los antecedentes judíos de su familia acabaron con su padre quemado en una hoguera y su madre exhumada de un cementerio cristiano y quemada públicamente. Fue su padre el que le había aconsejado que dejara el Estudio General de Valencia y se marchara a la Sorbona a estudiar. La universidad francesa era, por aquel entonces un espacio de pensamiento abierto en el que enseñaban algunos profesores españoles tachados también de “sospechosos” por la inquisición. En la Facultad de Artes de París estará Vives tres años. A España ya no regresará.

De Paris partió Vives a Brujas en otoño de 1512, parece que la ruptura de relaciones entre Fernando el Católico y Luis XII de Francia pudo influir en la decisión de trasladarse. El caso es que cuando Vives se instala en Brujas en 1512, Brujas es una pujante ciudad con un comercio floreciente en el que hay algunas familias españolas de mercaderes asentadas en el barrio de los españoles (hoy las calles Spaanjadstraat y Spaans loskaai) Entre ellas la familia de la que luego será su mujer, Margarita Valldaura, familia acomodada con ascendencia también judía.

Será el año 1525, cuando Vives publica en Brujas “Del socorro de los pobres y las necesidades humanas” obra en la que pone sobre la mesa varias cuestiones importantes: Que las ciudades se encarguen de la atención a los pobres, la prohibición de la mendicidad, la restricción de la entrada a los peregrinos y la obligación de trabajar en talleres de todos aquellos que estaban capacitados. Todo ello desde una visión secularizada de lo que es la atención pública y lejos de visiones confesionales de la caridad. No es casualidad que cuando Vives dedica su libro a los Burgomaestres y el Senado de Brujas lo haga de esta manera:

Es deber de sus gobernantes (de la ciudad) el preocuparse y poner todo su empeño en que unos ayuden a otros, que nadie sea oprimido, que nadie reciba daño por injusticia cometida contra él, que el más poderoso ayude al más débil para que por la caridad crezca cada vez más la concordia entre los ciudadanos y permanezca eternamente”

Vives recibió por su trabajo una copa de plata y el poder ver realizado su proyecto de atención a los necesitados de su tiempo. Un proyecto que sobrevivió al mismo Vives y que deja, en la ciudad, testimonios arquitectónicos de lo que fueron los establecimientos destinados a los pobres y que hoy todavía son gestionados desde los servicios sociales de la ciudad.

Pero Vives fue también un humanista y un pedagogo: Un verdadero prototipo de lo que era el “hombre del renacimiento”, amigo de Erasmo y de Tomás Moro. Con Erasmo de Rotterdam trabó amistad en la Universidad de Lovaina y con Tomás Moro en Oxford. Con ellos compartió amistad en un tiempo histórico en la que la intransigencia religiosa abortaba todo intento de creatividad en el ámbito del pensamiento y de la religión. En ese sentido, también como Moro y como Erasmo fue objeto de sospecha y sus libros fueron censurados por la jerarquía eclesiástica de entonces por decir cosas como que las ordenes mendicantes de la Iglesia debían dar más que recibir, que al sacerdocio debía entrarse más por cuenta de la santidad que de las ganancias económicas o que la jerarquía eclesiástica (y por ende el Papa) debía ser un ejemplo de humildad y pobreza

Vives murió joven, a los cuarenta y ocho años y dos meses, fruto de la evolución de “la gota y del mal de la piedra”, como dice Gregorio Marañón. Fue enterrado en la catedral de San Donaciano de Brujas (destruida en 1.799) y su entierro fue costeado por la ciudad de Brujas.



PRESENCIA DE VIVES EN LA BRUJAS DE HOY

Actualmente, de la memoria de Luis Vives quedan pocos testimonios visibles en Brujas: Un busto erigido cerca del Groeninge Museum y que, en parte, fue costeado por los pedagogos españoles en 1.957, Un auditorio municipal y una asociación recreativa que se denomina Vibes, son las únicas muestras visibles de este precursor de una manera de entender los servicios sociales

miércoles, 6 de enero de 2010

Jessie Taft: Entre el interaccionismo simbólico, la teoría feminista y el trabajo social clínico

Los orígenes de la teoría social de Jessie Taft se sitúan en la ciudad y Universidad de Chicago. En 1982, cuando se fundó, las principales universidades estadounidenses prohibían la entrada a mujeres o las admnitían en calidad de estudiantes especiales sin sentar precedentes oficiales. En Chicago, las mujeres fueron admitidas porque proporcionaban una financiación necesaria, lo que permitió que, desde 1908 a 1913, Taft realizara allí sus estudios de doctorado formándose en el interaccionismo smbólico de George H. Mead y en el pragmatismo de la Escuela de Chicago. También asistió a los cursos de Willian Isaac Thomas, sociólogo crítico con la situación inhibidora a la que se empujaba a la mujer moderna, defensor del sufragio femenino y de la nueva mujer profesional.

Como Taft, la mayoría de pioneras que se graduaron en ciencias sociales terminó empleada en puestos de reforma fuera de la academia, en centros sociales o agencias gubernamentales. Ante este panorama, una fuente muy importante de generación de empleo fue la red de mujeres creada desde las conexiones entre la Universidad de Chicago (vía Marion Talbot, decana de mujeres) y la Hull House (el centro social liderado por Jane Addams y espacio neurálgico desde el que emergieron acciones investigadoras, políticas y de reforma). En gran parte, fruto de dicha colaboración surgió la "Escuela de Chigaco de Mujeres", de la que formaron parte, entre otras, Jane Addams, Marion Talbot, Florence Kelley, Annie m. McLean, Julia Lathrop, Frances Kellor, Edith Abbott, Sophonisba Beckinridge o Grace Abbott. Este colectivo heterogéneo de mujeres trabajó aunando teoría, investigación y reforma social, fundiendo lo profesional y lo personal, lo público y loprivado, lo teórico y lo aplicado. A través de dicha red, Taft consiguió sus primeros empleos y conoció a Virginia Robinson, su principal influencia y su compañera durante más de cuarenta años y con la que adoptó dos hijos.

Dirigida por Mead desde la Universidad de Chicago, escrita en 1913 y publicada en 1915, la tesis doctoral de Jessie Taft, The Woman´s Movement from the Point of View of Social Consciousness, es probablemente la primera tesis filosófica sobre el movimiento de las mujeres en los Estados Unidos, con la particularidad de que analizó los procesos psicosociales de su emergencia, enfatizando el papel de los conflictos psicológicos y de la conciencia social de la mujer moderna.

Después de completar su tesis en 1913 Taft deseaba una posición académica, pero las mujeres eran excluidas en su mayoría de esta posibilidad. Así que por más de dos décadas trabajó en el mundo de la infancia y de los servicios para la familia. Su primer trabajo fue con Katherine Bement Davis como asistente del superintendente en el Reformatorio de la Mujer del Estado de Nueva York. Cuando Davis abandonó el Reformatorio, Taft también lo hizo para pasar a la esfera de la delincuencia en el nuevo campo de la higiene mental como Directora de la Comisión de Higiene Mental del Estado Charities Aid Association de Nueva York. En 1918 salió de la Comisión debido a la Primera Guerra Mundial y dejó Nueva York para trasladarse a Filadelfia (donde Robinson formaba parte de la plantilla de la Escuela de Trabajo Social de Pennsylvania) con el objeto de unirse a la Institución Seybert como directora de un nuevo Departamento de Estudios Infantiles, para organizar una escuela para niños con problemas y hacer abundante trabajo de caso. Escribió muchos artículos y hablo a menudo de lo que había aprendido y de las técnicas de diagnóstico, puesto que fue pionera para tratar con niños institucionalizados.


Por último, en 1934 Taft fue capaz de entrar en el mundo académico como miembro a tiempo completo en la Facultad de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Pennsylvania, que fue el primer centro del país en tener un plan de estudios avanzados, enfocados al trabajo social. Virginia Robinson, en la biografía profesional de Taft, escribe que "El descubrimiento del manejo de la función de facilitadores de procesos, el concepto más importante e influyente en el desarrollo de la teoría y la práctica en la Escuela de Trabajo Social de Pensilvania, sigue siendo la contribución de Taft más significativa y duradera
a la teoría y la práctica en Trabajo Social de Casos".

Taft desempeñado un papel importante en la controversia que se desarrolló en el trabajo social de la educación entre el enfoque funcionalista de Rank y enfoque diagnóstico freudiano.

Se retiró de la Universidad de Pennsylvania en junio de 1950. Volvió su atención a la traducción y la organización de los papeles de Otto Rank, que le fueron entregados en el momento de la muerte de éste, en 1939.




Más información en el artículo de Silvia García Dauder publicado en la Revista "Trabajo Social Hoy" nº 56, primer cuatrimestre de 2009, que edita el Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social de Madrid. Esta misma autora ha traducido al español el segundo capítulo de la tesis de Taft.

martes, 8 de diciembre de 2009

Jane Addams en "Fundamentos del Trabajo Social"


Jane Addams (1860-1935) tenía una gran conciencia social y una gran necesidad de salir a la vida pública. Perteneció a la primera generación de mujeres americanas que recibieron una educación universitaria, cuando las oportunidades para una carrera pública estaban vetadas para la mujer; no obstante, estaba convencida de que tenía la misión de mejorar el mundo. En su comunidad, Cedarville, había viudas de guerra, personas mayores que habían perdido a todos sus hijos, víctimas de la depresión y la postguerra, y el problema de los inmigrantes recién llegados a los que les era realmente difícil establecerse. Cuando recorría la ciudad, veía esas "pequeñas casas horribles" y se preguntaba qué se podía hacer para que fuera menos horrible.

Había aprendido que lo ideal era hacer algo importante en la vida, teniendo en cuenta que ella creció en una sociedad que le daba a la mujer el papel de esposa y madre. No se resistía a este papel y con diecisiete años se matricula en el Rockford Seminary, donde se gradúa en 1882 [...]

Corría 1883. Viajando por Inglaterra, una vez superada una dolorosa convalecencia que le impidió realizar los estudios de medicina, se puso en contacto con el Toynbee Hall, fundado por Samuel Barnett en 1884, que se considera el primer centro de comunidad establecido para abordar los problemas de la pobreza en las ciudades, y donde le surgió la idea de lo que más tarde sería la Hull House de Chicago.

Ya de vuelta a Estados Unidos, en 1889, Janes Adams y Ellen Gates Starr comienzan a buscar un vecindario adecuado -una casa grande, de fácil acceso, con una atmósfera pacífica y que estuviera localizada en el centro de variadas culturas. Consultaron a mucha gente y recorrieron lugares muy diferentes. Finalmente eligieron una casa en la calle Halsted. Su propietaria puso la casa a su disposición. El nombre procede de su primer propietario, Charles Hull, que la construyó en 1856.

La Hull House estaba situada en uno de los barrios más pobres de Chicago, poblado por desempleados e inmigrantes pobres de varias nacionalidades: judios, italianos, polacos, rusos, irlandeses, alemanes, griegos. El establecimiento tenía que proporcionar "un centro para la vida cívica y social más alta; para instituir y mantener las empresas educativas y filantrópicas e investigar y mejorar las condiciones en los distritos industriales de Chicago". En su segundo año de apertura atendía a dos mil personas por semana.

Tales centros comenzaron dotados de objetivos generales, pero, a diferencia de las Organizaciones Sociales de Caridad, sin concentrarse en unos métodos determinados. Eran agencias de asistencia social de la vecindad, también conocidos como centros de comunidad. [...]

"Cuando la gente se conoce, confiaban más los unos en los otros". El vivir al lado de los pobres, , compartir sus condiciones de vida. sus alegrías y tristezas, significa ser un buen vecino, y los residentes de los establecimientos se consideraban buenos vecinos. A finales del siglo XIX y principios del XX estos establecimientos americanos eran especialmente activos entre los nuevos inmigrantes.

En el Hull House se atendía a un gran número de familias, tanto en sus necesidades materiales, como afectivas, educativas, recreativas, etc. Se establecieron galerías de arte, ewscuelas de música, biblioteca, guarderías, enfermerías de día, bolsa de trabajo, clases de inglés, canto, gimnasia, etc. Además, eran lugares de reunión para grupos sindicalistas.

Fueron muchos los líderes -residentes de este establecimiento- que surgieron de aquí, formando un grupo impresionante. Aparte de jan Addams, que fue su fundadora, otros residentes eran julia Lathrop, Florence kelley, Eleonor Roosevelt, Elen gates Starr, Edith Abbot, Alicia hamilton, Sophonisba Breckinridge, Alzina Stevens; todas ellas formaron un extenso grupo que tuvo una gran influencia en reformas sociales de la época relacionadas con la protección juvenil, el pacifismo, la situación de las personas de color, la situación de los niños y las mujeres en el trabajo...


Texto escrito por Trinidad Banda Gallego (2009), El nacimiento de una nueva profesión: el Trabajo Social, publicado por Tomás Fernández garcía (coord.) en "Fundamentos del Trabajo Social", en Alianza Editorial.
El libro engloba los aspectos más destacados para entender a esta profesión, divididos en tres bloques temáticos: la historia, los fundamentos y las herramientas de trabajo básicas. Entre estas últimas, el último capítulo desgrana las fuentes documentales de información para el Trabajo Social, incluidas las bases de datos y lo que se puede encontrar a través de internet.


En la actualidad, la Hull House de Chicago es un museo dedicado a Jane Addams y puedes visitarlo a través de su página web:

http://www.hullhousemuseum.org/

domingo, 29 de noviembre de 2009

Saul Alinsky: El conflicto en la Organización de la Comunidad

Que se me perdone por tener al menos un pensamiento por el primer revolucionario de todas nuestras leyendas, mitología e historia (y quién sabe dónde empieza la historia y termina la mitología, o cual es cual), el primer radical que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos crear su propio reino. Lucifer.
Prólogo de "Rules for Radicals"

Saul Alinsky (1909-1972) fue un agitador, en el sentido de que su radicalismo rechaza el carácter edulcorante de la acción social que cubre frecuentemente el trabajo comunitario de barrio, al que reprocha el encierro de su acción en una terapia de adaptación, pero que olvida las alienaciones, las relaciones de fuerza, los sistemas de opresión que afectan al conjunto de la sociedad.

Alinsky buscó constantemente una estrategia concreta para hacer cambiar el status quo y las relaciones de poder, siempre en beneficio de los grupos sociales más desfavorecidos. Y todo ello, siendo fiel a la democracia y dentro de la tradición pragmática norteamericana. Aunque tenía una concepción anarquizante de la democracia por su agudo sentido de la libertad y la autodeterminación, su acción no fue ni romántica ni salvaje.

El método propuesto por Alinsky parte de las siguientes premisas:

1º) Los pobres (negros, marginados) mantienen una actitud de apatía y dependencia, que significa una represión de sentimientos como efecto de un sentimiento de impotencia, de estar inermes. Por ello es necesario movilizar esos resentimientos, exacerbarlos, pero nunca suavizarlos.

2º) El proceso de exacerbar los resentimientos se realiza en base a los intereses de la propia gente empobrecida y a la determinación de necesidades sentidas.

3º) Hay que organizar a la gente para que adquieran poder para cambiar su situación. Alinsky define el poder, como "la capacidad de actuar a favor de metas".

4º) El conflicto y la controversia son inevitables.

5º) El poder se logra por medio de la acción directa (demostraciones "sit-ins", ocupación de lugares públicos vedados para la gente de color; huelgas; campañas de empadronamiento de votantes, manifestaciones, boicoteo).

6º) Si no hay controversia los problemas no son candentes y entonces no vale la pena trabajar para organizarse.

7º) Este criterio está referido al uso de las estadísticas. Alinsky dice "algunas personas utilizan las estadísticas como el borracho emplea el poste de alumbrado, para apoyarse y no para recibir la luz que viene de arriba".

8º) Es fundamental conocer a los líderes y la forma de ejercer el liderazgo.

9º) Importa saber el número de miembros de las organizaciones, si hay una base popular o si se trata de una estructura integrada por pocas personas.

10º) No se moviliza a cantidades de personas por simple voluntarismo o altruismo. Es necesario que la organización y el programa se realice en base a intereses reales y concretos.

Recomendamos la lectura de su biografía, de sus acciones y de sus ideas.

BARREIX, J. (1967) Reportaje a Ricardo Chartier "Saúl Alinsky: el Conflicto y la Controversia en la Organización de la Comunidad", publicado inicialmente en el nº 10/11 de la Revista Hoy en el Servicio Social, por la Editorial ECRO de Buenos Aires, pp. 29-48.

En la actualidad, podemos encontrar este reportaje en la estupenda biblioteca virtual de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica (http://www.ts.ucr.ac.cr/biblioteca_v.php) que cuenta con más de 3.00o documentos sobre Trabajo Social de acceso libre y gratuito.

También se puede acceder a través de la red a uno de sus libros, "Manual del animador social. Una acción directa no violenta", traducido al español a partir de una edición francesa de 1976:



Las enseñanzas de Alinsky tuvieron un impacto espectacular en Barack Obama y su carrera como político social en el Sur de Chicago.

¿En qué consisten sus “Reglas” para radicales?

Son un conjunto de tácticas, o “actos deliberados por medio de los cuales los seres humanos viven unos con otros y toman contacto con el mundo a su alrededor”.

“Siempre recuerda la primera regla de las tácticas del poder”.

1. “El poder no es sólo el poder que tienes, sino el que el enemigo piensa que tienes.”

2. “No vayas nunca fuera de la experiencia de tu gente. Cuando una acción o táctica está fuera de la experiencia de tu gente, el resultado es la confusión, el miedo y la amenaza y el colapso de la comunicación

3. “Siempre que sea posible, sal fuera de las experiencia del enemigo”. Busca formas de aumentar la inseguridad, la ansiedad y la incertidumbre.

4. “Haz que el enemigo esté a la altura de su propio libro de reglas”. Puedes matarlos con esto, ya que ellos no son capaces de obedecer sus propias normas, de la misma forma que la iglesia cristiana no puede estar a la altura del cristianismo.

5. “El ridículo es el arma más potente del hombre”. Es casi imposible contraatacarlo. También enfurece a nuestros oponentes, que entonces reaccionan de forma ventajosa para nosotros.

6. “Una Buena táctica es aquella que divierte a la gente”.

7. “Una táctica que arrastras demasiado tiempo, se convierte en una carga pesada”. El hombre puede sostener el interes de la militancia en cualquier asunto sólo durante un teimpo limitado.

8. “Mantened la presión”, con diferentes tácticas y acciones, y utilizad todos los hechos que pueden ocurrir dentro del período [del ataque] para vuestro propósito”.

9. “La amenaza es usualmente más aterradora que la cosa con que amenazamos en sí”

10. “La principal premisa para la táctica es el desarrollo de operaciones que mantengan una presión constante sobre nuestros oponentes. Es esta presión incierta la que produce las reacciones de la oposición que es esencial para el éxito de la campaña”

11. “Si presionas dura y profundamente el tiempo suficiente, el resultado tendrá un resultado inverso. Cada positivo tiene su negativo”.

12. “El precio de un ataque exitoso es una alternativa constructiva”

13. “Elegid el objetivo, fijadlo, asociadlo a una persona, y llevadlo al extremo”. En las tácticas de conflicto hay ciertas reglas que (debería tenerse en cuenta) son universales. Una de ellas es que la oposición debe ser aislada y fijada. “Cualquier objetivo puede decir siempre “¿por qué te centras en mi cuando existen otros a quienes echar la culpa también? Cuando “fijas un objetivo” tienes que descartar estos (racionales pero distraen la atención) argumentos. Después, cuando has aislado y congelado el objetivo y llevas a cabo tu ataque, todos los “otros” salen del armario muy pronto. Se hacen visibles por medio del apoyo que hacen de este objetivo. Uno actúa de forma decisiva sólo en la convicción de que todos los ángeles están en un lado y todos los diablos del otro.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Juana María de la Vega, Condesa de Espoz y Mina, una mujer del XIX entre la conspiración política y la asistencia social "por el bien de la patria"


Liberal y conspiradora, esta gallega, después de 1846, desplegó su influencia a través de la movilización de las redes políticas (masculinas). Desde la relativa privacidad de la amistad, la condesa sirvió de vínculo y enlace entre los progresistas gallegos y madrileños. Al progreso de la patria dedicó toda su vida, si bien desde mediados de los años cincuenta buscó otro ámbito, la beneficencia. Apartada de los círculos del poder, la caridad era una actividad permitida, incluso bien vista, para una mujer viuda, sin hijos y con ciertas influencias. Pero la actividad de la condesa fue algo más que la que correspondía a una típica dama de la caridad compasiva con los débiles...

En 1838, Juana de la Vega iniciaba los trámites administrativos para fundar la Asociación de Señoras de La Coruña, que andando el tiempo sería la referencia más clara de la concepción moderna de beneficencia. La finalidad de esta Asociación, cuya Junta presidía, era cuidar niños expósitos y asistir a los enfermos del Hospital de la Caridad desde planteamientos liberales volcados en "la humanidad doliente", y sin relación con las instancias católicas. Juana de la Vega contó con el asesoramiento de Ramón de la Sagra, quien en el discurso inaugural de la Asociación presentó la participación social de la mujer en la caridad pública como un eslabón indiscutible en la cadena del progreso.

La mayor actividad de la Asociación parece desplegarse a partir de los años cincuenta, coincidiendo con el hambre y la epidemia de cólera que asolaron La Coruña en 1853 y 1854. La crisis agraria provocó una fuerte inmigración rural a la ciudad, que no pudo ser asistida por las instancias públicas. A petición del Ayuntamiento, la Asociación se hizo cargo del asilo y del hospicio provinciales, así como de la dirección y mantenimiento de un hospital provisional. En esa época, la labor de la condesa fue muy intensa. Además de organizar los servicios, utilizó todas sus influencias nacionales e internacionales para recaudar fondos a través de suscripciones. Estos trabajos fueron recompensados en noviembre de 1854 con el título de duquesa de la Caridad con Grandeza de España. La concesión fue categóricamente rechazada. Rechazo que obedecía a varios motivos. En primer lugar, su concepción de la beneficencia desde "el cumplimiento del deber", como "un trabajo humanitario" cuya recompensa rebajaría el mérito que se ensalzaba. En segundo lugar, su animadversión a los títulos nobiliarios. Por último, el verdadero premio no debía ser personal, sino colectivo, de forma tal que el gobierno aprobara el expediente "para que se permita en este pueblo dar pan y trabajo, edificando en el lugar de las derribadas fortificaciones, y yo quedaré más contenta y agradecida con esta gracia, que con todos los títulos y grandezas, que no me han de hacer que varíe de modo de pensar porque son ideas que nacen de una profunda convicción, y no de ahora, sino de toda la vida".


Además de la tarea asistencial directa, Juana de la Vega se movió durante esos años en el campo organizativo de la beneficencia. A este respecto, redactó en 1855 el nuevo Reglamento de la Asociación de señoras. Explícitamente, se presentaba como una instancia abierta a todos, sin distinción de ningún tipo, independiente de los poderes públicos y religiosos y financiada mediante las aportaciones de los socios. Juana de la Vega aspiraba a una sociedad civil activa y responsable. Sin embargo, la acción ciudadana en la España de mediados del siglo XIX mostraba en este tema grandes limitaciones, y más cuando de lo que se trataba era de la inserción de la mujer en la vida pública. Lo que para Juana de la Vega, Ramón de la Sagra, Concepción Arenal o Salustiano Olózaga era una manifestación del progreso de la civilización, para la opinión pública mayoritaria no merecía más que el silencio o la censura. Las mujeres "ciudadanas", en tanto en cuanto declaraban trabajar por le bien público en nombre de "la humanidad", casaban mal con las virtudes atribuidas a la feminidad. Juana de la Vega podía ser muchas cosas, pero todas ellas alejadas del prototipo de docilidad, pasividad y domesticidad que por entonces triunfaba en España. El cometido de la condesa de Mina fue colaborar a trazar una beneficencia liberal mediante la incorporación femenina a la actividad social. No fue una tarea fácil. Sin un concreto respladolegal y sin la necesaria consideración social, más de una vez entró en conflicto con las autoridades políticas y sanitarias, como el contencioso que la enfrentó durante años con el Ayuntamiento de La Coruña.

Ciertamente sus propuestas, como el proyecto de mejorar las condiciones de los niños expósitos mediante exención de la suerte de soldado a favor de los mozos cuyas familias mantuvieran gratuitamente a un expósito, no abarcaban la exigencia de un estado Benefactor y responsable de los ciudadanos. Por el contrario, se apoyaban en la responsabilidad que tenía la sociedad civil para con sus miembros más desvalidos. Pero ello no significa que no luchara para que los poderes públicos cooperaran en el desarrollo de la acción asistencial. En este sentido, debió de ser una mujer "molesta", sobre todo a partir de ser nombrada por Isabel II viceprotectora de los establecimientos de Beneficencia de Galicia. Se tomó en serio su nuevo cargo, visitando a todas las autoridades, religiosas o civiles -proponiendo a unas la cesión de sus edificios para levantar manicomios,a otras la fundación de hospicios y asilos de mendicidad-, denunciando en la prensa la dejadez de la Administración y supervisando los establecimientos que ella misma había creado.


Extraído de ROMEO MATEO, MªCRUZ (2000), "Juana María de la Vega, condesa de Espoz y Mina (1805-1873). Por amor al esposo, por amor a la patria", en BURDIEL y PÉREZ (coords.): Liberales, agitadores y conspiradores. Biografías heterodoxas del siglo XIX. Madrid. Espasa, pp. 224-233