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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Carta abierta de los estudiantes de Trabajo Social al Consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de C-LM en relación a la vulneración de Derechos Humanos y Sociales a partir de los recortes en ayudas y servicios públicos


CARTA  DIRIGIDA  AL  CONSEJERO  DE   SANIDAD  Y  ASUNTOS  SOCIALES  DE  LA  JUNTA  DE  COMUNIDADES  DE  CASTILLA-LA MANCHA

Los estudiantes de 4º de Grado de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha manifestamos nuestro apoyo a la denuncia planteada el día 10 de diciembre en el Parlamento Europeo por el Consejo General de Trabajo Social en relación a la vulneración de Derechos Humanos y Sociales a partir de los recortes en ayudas y servicios públicos.

También queremos expresar nuestra preocupación por el hecho de que Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma en la que más están bajando los indicadores de cobertura para la atención a personas en situación de dependencia, salud, pobreza infantil, exclusión social y rentas mínimas.

Desde nuestra perspectiva de estudiantes y futuros trabajadores sociales, estamos totalmente en contra de las políticas de austeridad en materia de servicios sociales y de atención a personas y familias en situación de vulnerabilidad social.

Estamos convencidos de que una mayor inversión en prevenir problemas sociales repercute positivamente, evitando sufrimiento a las personas y ahorrando gastos muy costosos derivados del fracaso escolar, las adicciones, las enfermedades mentales vinculadas al paro y a la pobreza, la pérdida de la vivienda, la falta de expectativas vitales, los malos tratos o la delincuencia.

Los servicios sociales de atención primaria son más necesarios y eficientes que los mecanismos de represión ciudadana, las cárceles u otros tipos de internamiento. No podemos aceptar que se esté reorientando su forma de actuar hacia la caridad o la beneficencia, cuando los estudiantes  nos estamos preparando para actuar desde la base de los derechos de las personas y de su participación en la sociedad como ciudadanos.
 
Por estas razones, queremos pedir a la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales que reconsidere los planes para suprimir puestos de trabajo de personal funcionario. De forma específica, pedimos que se reconsidere la eliminación de los puestos de asistente social/trabajador social en zonas rurales de nuestra región, puesto que la atención digna a su población no es solo una cuestión de número de personas, sino también de dispersión geográfica, de tiempo para el desplazamiento por carretera y de acercar servicios a familias a las que les cuesta mucho viajar.   

martes, 12 de noviembre de 2013

Dos estudiantes de trabajo social en Cuenca llaman al programa "Entre Todos" para cuestionar su línea caritativa y la utilización espúrea de los sentimientos de las personas




En el siguiente enlace puedes acceder a los comentarios publicados en amenzing, a raíz de la intervención telefónica de dos personas que se identificaron como estudiantes de trabajo social en Cuenca, para cuestionar la línea del programa de TV y reivindicar que la cobertura de las necesidades básicas de las personas debería estar garantizada por el Estado de Bienestar.

http://amenzing.com/012425/toni-moreno-se-lleva-un-zas-en-toda-la-boca-en-directo/

viernes, 2 de septiembre de 2011

El escenario de la bondad

Publicado por GUSTAVO GARCÍA HERRERO en El País del 16/08/2011




Hasta los años ochenta del pasado siglo continuaban activas en España algunas instituciones que, en el resto de Europa, eran memoria histórica: el padrón municipal de beneficencia, asilos, orfanatos y otros centros que configuraban el conglomerado de la Beneficencia pública o privada. Los servicios sociales modernos han puesto mucho empeño en romper su vinculación con ese pasado. Algo que no es fácil cuando todavía hay quien piensa que ingresar a sus padres en una residencia es algo de lo que los hijos tienen que avergonzarse; o quien se resiste a que el servicio de ayuda a domicilio atienda a un mayor en su casa, teniendo hijas que puedan hacerlo.



Pero los avances de los servicios sociales en las últimas décadas se ven amenazados actualmente por la reducción del gasto público y por el incremento de necesidades de subsistencia que obligan a dedicar a ello los recursos, en detrimento de otras actuaciones consustanciales al nuevo sistema de servicios sociales ¿Supone eso un retorno a la beneficencia?



La beneficencia era un sistema para atender a los pobres con unas prácticas graciables. Frente a eso, las prestaciones de derecho, como las que establece la Ley de la Dependencia o las nuevas leyes autonómicas de servicios sociales, constituyen un marco radicalmente distinto. En su contexto cualquier ayuda o servicio, incluso para atender necesidades de subsistencia, es un derecho de ciudadanía. Nadie debe avergonzarse de recurrir a ellas si las necesita, como nadie se avergüenza por tener que ingresar en un hospital. Quizás la situación obligue hoy a dedicar gran parte de los escasos recursos de los servicios sociales a atender necesidades de subsistencia. Para que eso no suponga un retorno a la beneficencia hay que desarrollar los catálogos de prestaciones de esas leyes autonómicas, sin renunciar a ir más allá de la ayuda económica y material, ofreciendo orientación y apoyo profesional a cada situación para contribuir a superarla, sabiendo que la desmotivación es la peor consecuencia de la crisis sobre las personas a las que golpea con más virulencia.



Pero la beneficencia era también una estética: el benefactor frente al pobre, cuya cualidad de desvalido no dejaba de evidenciar. Las ayudas que se demandan a los servicios sociales y a las ONG no pueden hacerse a costa de su dignidad. A nadie se debe catalogar de pobre o excluido por solicitarlas, ni exponer sus necesidades para loa de sus benefactores. Tampoco puede hacerse a costa de su intimidad: mejor ayudar a una familia en su propio domicilio que hacerla acudir a un comedor social; mejor generalizar becas de comedor escolar para que el alumnado tenga una buena alimentación, que señalar a alguno de ellos como pobre con ayudas específicas.



Decía Nietzsche que "el que siempre da corre el peligro de perder el pudor. El que siempre reparte acaba por tener callos en las manos y en el corazón a fuerza de repartir". Ese es el riesgo ahora: perder la sensibilidad y convertir las necesidades de muchas personas en un escenario donde destaque nuestra bondad. Sin cambiar nada. Como en la antigua beneficencia.



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jueves, 5 de agosto de 2010

The Giving Pledge (El compromiso de dar)

En la noticia publicada más abajo, que hemos encontrado en El País de 4/08/2010, nos sorprende ver a algunos de los personajes más ricos del mundo comprometiéndose a donar la mitad de su fortuna al ámbito de la filantropía. Suena generoso, pero no suficiente. Están en su derecho a ocupar parte de su tiempo libre en hacer obras de caridad y lo respetamos. Pero sería más interesante, y posiblemente más útil, verlos comprometidos en un alianza que presionase a los especuladores, a las multinacionales y a los gobiernos para promover un mundo socialmente más justo, donde la riqueza no esté tan desigualmente repartida y en el que las personas adquieran educación, salud y vivienda por derecho, y no por limosna.

Millonarios y filántropos

Bill y Melinda Gates forman un club con otros potentados que se comprometen a donar la mitad de su fortuna a causas humanitarias

SANDRO POZZI | Nueva York 04/08/2010

Hace algo más de un año, Warren Buffett y Bill Gates, los hombres más ricos en Estados Unidos, cenaron en secreto en Nueva York con una docena de grandes fortunas del país para hablar de todo lo que podría llegar a hacer si juntaban su dinero. Fue un encuentro sin precedentes, que muchos llegaron a sospechar se trataba de una reunión clandestina para, en plena crisis financiera, ver cómo podían dominar el mundo.

Nada de eso. Se trataba justamente de lo contrario. En plan de amigos, los asistentes discutieron ideas para ver lo que podría hacer con sus fortunas en el ámbito de la filantropía. A ese encuentro siguieron otros, para dar forma entre bastidores a la campaña The Giving Pledge (El compromiso de dar). Hoy, casi medio centenar de multimillonarios se han sumado a la iniciativa y han hecho su manifiesto: destinar al menos la mitad de su riqueza a obras de caridad.

Se trata de un movimiento sin precedentes en el ámbito de la filantropía. Los primeros en apuntarse en esta especie de nuevo club fueron el constructor Eli Broad, el inversor John Doerr, el empresario Gerry Lenfest y el ex presidente de la tecnológica Cisco Systems John Mordridge. Hoy se han sumado el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, el fundador de Oracle, Larry Ellison, el magnate Boone Pickens y el emperador mediático Ted Tuner.

Buffett y Gates son desde hace años firmes defensores de devolver a la sociedad gran parte de la fortuna que fueron amasando con sus negocios durante el paso de los años. Y rechazan de plano, y públicamente, que sus herederos sean los principales beneficiarios de esa masa de dinero. De hecho, Buffett se comprometió en 2006 a destinar el 99% de su riqueza a alimentar, entre otras, la misión benefactora de la Fundación Bill y Melinda Gates.

EE UU es, de acuerdo con el último ranking de la revista Forbes, el país que más multimillonarios concentra, con una fortuna combinada que asciende a 1,35 billones de dólares (un billón de euros). Bill Gates es el primero de la lista, con 53.000 millones, seguido por Warren Buffett, con 47.000 millones. Desde que la fundación del matrimonio Gates empezó a funcionar en 1994, movilizó unos 22.000 millones a programas destinados a la lucha contra la pobreza y la salud.

Si todos ellos dieran la mitad, se movilizarán unos 675.000 millones a caridad. Se trata, como señaló en junio pasado la revista Fortune, cuando se dio a conocer la iniciativa, de la "mayor campaña de recaudación de fondos de la historia". Pero aunque el objetivo de Buffett y Gates se concentra en los 403 hombres y mujeres más ricos de EE UU, para que donen la mayor parte posible de su legado, su obra es un amplificador para el resto de la sociedad.

El momento para lanzar esta campaña no puede ser más oportuno. La recesión sigue causando estragos entre millones de familias en EE UU, que no tienen empleo, no pueden conservar sus hogares ni costearse la atención médica mínima. Las dificultades financieras están provocando, además, que el dinero destinado a caridad esté cayendo, de los 315.000 millones en 2008 a los 303.750 millones el pasado, según la fundación Giving USA.

El razonamiento de Buffett es muy simple: la gente que de alguna manera es admirada en la sociedad, como el director de cine George Lucas o el empresario hotelero Barron Hilton, debe predicar con el ejemplo en los momentos más difíciles. Es, dice, lo que hicieron las familias Carnegie y Rockefeller, y por eso quizás EE UU sea la gran potencia también en el ámbito de la filantropía.

Ellison, por ejemplo, es una de las figuras que más destinó de su fortuna a obras benéficas y proyectos sin ánimo de lucro en el ámbito de la educación y la investigación médica. Pero como él mismo admite, lo ha hecho hasta ahora de una forma callada, porque pensaba que la caridad era una cosa privada. Ahora, siguiendo a Buffett, cree que con su ejemplo puede influir en otros.

lunes, 15 de marzo de 2010

JUAN LUIS VIVES Y BRUJAS

El profesor Emilio J.Gómez Ciriano actúa hoy como corresponsal sobre el terreno. Desde la ciudad de Brujas, en Flandes (Bélgica), ha rastreado las señales que persisten en sus rincones en las que queda constancia de los años que este humanista español vivió en ella.




Cuando Vives llegó a Brujas lo hizo huyendo de la inquisición española. Los antecedentes judíos de su familia acabaron con su padre quemado en una hoguera y su madre exhumada de un cementerio cristiano y quemada públicamente. Fue su padre el que le había aconsejado que dejara el Estudio General de Valencia y se marchara a la Sorbona a estudiar. La universidad francesa era, por aquel entonces un espacio de pensamiento abierto en el que enseñaban algunos profesores españoles tachados también de “sospechosos” por la inquisición. En la Facultad de Artes de París estará Vives tres años. A España ya no regresará.

De Paris partió Vives a Brujas en otoño de 1512, parece que la ruptura de relaciones entre Fernando el Católico y Luis XII de Francia pudo influir en la decisión de trasladarse. El caso es que cuando Vives se instala en Brujas en 1512, Brujas es una pujante ciudad con un comercio floreciente en el que hay algunas familias españolas de mercaderes asentadas en el barrio de los españoles (hoy las calles Spaanjadstraat y Spaans loskaai) Entre ellas la familia de la que luego será su mujer, Margarita Valldaura, familia acomodada con ascendencia también judía.

Será el año 1525, cuando Vives publica en Brujas “Del socorro de los pobres y las necesidades humanas” obra en la que pone sobre la mesa varias cuestiones importantes: Que las ciudades se encarguen de la atención a los pobres, la prohibición de la mendicidad, la restricción de la entrada a los peregrinos y la obligación de trabajar en talleres de todos aquellos que estaban capacitados. Todo ello desde una visión secularizada de lo que es la atención pública y lejos de visiones confesionales de la caridad. No es casualidad que cuando Vives dedica su libro a los Burgomaestres y el Senado de Brujas lo haga de esta manera:

Es deber de sus gobernantes (de la ciudad) el preocuparse y poner todo su empeño en que unos ayuden a otros, que nadie sea oprimido, que nadie reciba daño por injusticia cometida contra él, que el más poderoso ayude al más débil para que por la caridad crezca cada vez más la concordia entre los ciudadanos y permanezca eternamente”

Vives recibió por su trabajo una copa de plata y el poder ver realizado su proyecto de atención a los necesitados de su tiempo. Un proyecto que sobrevivió al mismo Vives y que deja, en la ciudad, testimonios arquitectónicos de lo que fueron los establecimientos destinados a los pobres y que hoy todavía son gestionados desde los servicios sociales de la ciudad.

Pero Vives fue también un humanista y un pedagogo: Un verdadero prototipo de lo que era el “hombre del renacimiento”, amigo de Erasmo y de Tomás Moro. Con Erasmo de Rotterdam trabó amistad en la Universidad de Lovaina y con Tomás Moro en Oxford. Con ellos compartió amistad en un tiempo histórico en la que la intransigencia religiosa abortaba todo intento de creatividad en el ámbito del pensamiento y de la religión. En ese sentido, también como Moro y como Erasmo fue objeto de sospecha y sus libros fueron censurados por la jerarquía eclesiástica de entonces por decir cosas como que las ordenes mendicantes de la Iglesia debían dar más que recibir, que al sacerdocio debía entrarse más por cuenta de la santidad que de las ganancias económicas o que la jerarquía eclesiástica (y por ende el Papa) debía ser un ejemplo de humildad y pobreza

Vives murió joven, a los cuarenta y ocho años y dos meses, fruto de la evolución de “la gota y del mal de la piedra”, como dice Gregorio Marañón. Fue enterrado en la catedral de San Donaciano de Brujas (destruida en 1.799) y su entierro fue costeado por la ciudad de Brujas.



PRESENCIA DE VIVES EN LA BRUJAS DE HOY

Actualmente, de la memoria de Luis Vives quedan pocos testimonios visibles en Brujas: Un busto erigido cerca del Groeninge Museum y que, en parte, fue costeado por los pedagogos españoles en 1.957, Un auditorio municipal y una asociación recreativa que se denomina Vibes, son las únicas muestras visibles de este precursor de una manera de entender los servicios sociales

miércoles, 3 de febrero de 2010

Los aristócratas venidos a menos ya tiene su propia ONG

Esta información no la hemos inventado, aparece publicada en el...

Boletín Oficial del Estado: 25 de enero de 2010, Núm. 21


III. OTRAS DISPOSICIONES

MINISTERIO DE SANIDAD Y POLÍTICA SOCIAL


Orden SAS/3710/2009, de 22 de diciembre, por la que se clasifica la Fundación Marquesa de Balboa Ancianos Solitarios Venidos a Menos y se procede a su inscripción en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Sanidad y Política Social.

Examinada la escritura de constitución de la Fundación Marquesa de Balboa Ancianos Solitarios Venidos a Menos (A.S.V.A.M.), instituida en Madrid.

Antecedentes de hecho

Primero.–Por el Patronato de la Fundación fue solicitada la inscripción de la Institución en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Sanidad y Política Social.

Segundo.–La Fundación fue constituida mediante escritura pública; otorgada ante el notario de Madrid, don Luis Sanz Rodero, el 25 de noviembre de 2009, con el número 3.441 de su protocolo; por doña Pilar Serrada Martínez de Pinillos, en su calidad de albacea, contador partidor de la herencia de la Excma. Sra. doña Isabel de Borbón y Esteban de León, Marquesa de Balboa; la Excma. Sra. doña Leticia de Borbón de Rojas, Condesa de Torrellano; la Excma. Sra. doña Oliva de Borbón y Rueda, Marquesa de Villamantilla de Perales; doña Cristina Lorenza, conocida por doña Cristina de Figueroa Borbón; y doña Beatriz Bullón de Mendoza Gómez de Valugera. Todo ello, para dar cumplimiento a lo dispuesto por la Excma. Sra. doña Isabel de Borbón y Esteban de León, Marquesa de Balboa, en su testamento abierto otorgado en Madrid, el 25 de julio de 2007, ante el notario don Javier de Lucas y Cadenas, con el número 2.362 de su protocolo.

Tercero.–La dotación inicial de la Fundación es de seiscientos un mil doce euros con diez céntimos de euro (601.012, 10 €) aportados por la fundadora y depositados en una entidad bancaria a nombre de la Fundación.


[...]Sexto.–El objeto de la Fundación queda determinado en el artículo 6 de los Estatutos, en la forma siguiente:

Los fines de la Fundación consisten en: «atender y cuidar a pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos, que vivan solos o en condiciones precarias, con su familia o con personas a quienes también estorban, o en residencias que tienen deficientes condiciones de higiene y en donde, además les traten mal, atendiendo primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la extinta Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayuda y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen».


INSISTIMOS: NO ES UNA BROMA. LA REALIDAD, A VECES, TAMBIÉN DA MUCHA RISA.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Juana María de la Vega, Condesa de Espoz y Mina, una mujer del XIX entre la conspiración política y la asistencia social "por el bien de la patria"


Liberal y conspiradora, esta gallega, después de 1846, desplegó su influencia a través de la movilización de las redes políticas (masculinas). Desde la relativa privacidad de la amistad, la condesa sirvió de vínculo y enlace entre los progresistas gallegos y madrileños. Al progreso de la patria dedicó toda su vida, si bien desde mediados de los años cincuenta buscó otro ámbito, la beneficencia. Apartada de los círculos del poder, la caridad era una actividad permitida, incluso bien vista, para una mujer viuda, sin hijos y con ciertas influencias. Pero la actividad de la condesa fue algo más que la que correspondía a una típica dama de la caridad compasiva con los débiles...

En 1838, Juana de la Vega iniciaba los trámites administrativos para fundar la Asociación de Señoras de La Coruña, que andando el tiempo sería la referencia más clara de la concepción moderna de beneficencia. La finalidad de esta Asociación, cuya Junta presidía, era cuidar niños expósitos y asistir a los enfermos del Hospital de la Caridad desde planteamientos liberales volcados en "la humanidad doliente", y sin relación con las instancias católicas. Juana de la Vega contó con el asesoramiento de Ramón de la Sagra, quien en el discurso inaugural de la Asociación presentó la participación social de la mujer en la caridad pública como un eslabón indiscutible en la cadena del progreso.

La mayor actividad de la Asociación parece desplegarse a partir de los años cincuenta, coincidiendo con el hambre y la epidemia de cólera que asolaron La Coruña en 1853 y 1854. La crisis agraria provocó una fuerte inmigración rural a la ciudad, que no pudo ser asistida por las instancias públicas. A petición del Ayuntamiento, la Asociación se hizo cargo del asilo y del hospicio provinciales, así como de la dirección y mantenimiento de un hospital provisional. En esa época, la labor de la condesa fue muy intensa. Además de organizar los servicios, utilizó todas sus influencias nacionales e internacionales para recaudar fondos a través de suscripciones. Estos trabajos fueron recompensados en noviembre de 1854 con el título de duquesa de la Caridad con Grandeza de España. La concesión fue categóricamente rechazada. Rechazo que obedecía a varios motivos. En primer lugar, su concepción de la beneficencia desde "el cumplimiento del deber", como "un trabajo humanitario" cuya recompensa rebajaría el mérito que se ensalzaba. En segundo lugar, su animadversión a los títulos nobiliarios. Por último, el verdadero premio no debía ser personal, sino colectivo, de forma tal que el gobierno aprobara el expediente "para que se permita en este pueblo dar pan y trabajo, edificando en el lugar de las derribadas fortificaciones, y yo quedaré más contenta y agradecida con esta gracia, que con todos los títulos y grandezas, que no me han de hacer que varíe de modo de pensar porque son ideas que nacen de una profunda convicción, y no de ahora, sino de toda la vida".


Además de la tarea asistencial directa, Juana de la Vega se movió durante esos años en el campo organizativo de la beneficencia. A este respecto, redactó en 1855 el nuevo Reglamento de la Asociación de señoras. Explícitamente, se presentaba como una instancia abierta a todos, sin distinción de ningún tipo, independiente de los poderes públicos y religiosos y financiada mediante las aportaciones de los socios. Juana de la Vega aspiraba a una sociedad civil activa y responsable. Sin embargo, la acción ciudadana en la España de mediados del siglo XIX mostraba en este tema grandes limitaciones, y más cuando de lo que se trataba era de la inserción de la mujer en la vida pública. Lo que para Juana de la Vega, Ramón de la Sagra, Concepción Arenal o Salustiano Olózaga era una manifestación del progreso de la civilización, para la opinión pública mayoritaria no merecía más que el silencio o la censura. Las mujeres "ciudadanas", en tanto en cuanto declaraban trabajar por le bien público en nombre de "la humanidad", casaban mal con las virtudes atribuidas a la feminidad. Juana de la Vega podía ser muchas cosas, pero todas ellas alejadas del prototipo de docilidad, pasividad y domesticidad que por entonces triunfaba en España. El cometido de la condesa de Mina fue colaborar a trazar una beneficencia liberal mediante la incorporación femenina a la actividad social. No fue una tarea fácil. Sin un concreto respladolegal y sin la necesaria consideración social, más de una vez entró en conflicto con las autoridades políticas y sanitarias, como el contencioso que la enfrentó durante años con el Ayuntamiento de La Coruña.

Ciertamente sus propuestas, como el proyecto de mejorar las condiciones de los niños expósitos mediante exención de la suerte de soldado a favor de los mozos cuyas familias mantuvieran gratuitamente a un expósito, no abarcaban la exigencia de un estado Benefactor y responsable de los ciudadanos. Por el contrario, se apoyaban en la responsabilidad que tenía la sociedad civil para con sus miembros más desvalidos. Pero ello no significa que no luchara para que los poderes públicos cooperaran en el desarrollo de la acción asistencial. En este sentido, debió de ser una mujer "molesta", sobre todo a partir de ser nombrada por Isabel II viceprotectora de los establecimientos de Beneficencia de Galicia. Se tomó en serio su nuevo cargo, visitando a todas las autoridades, religiosas o civiles -proponiendo a unas la cesión de sus edificios para levantar manicomios,a otras la fundación de hospicios y asilos de mendicidad-, denunciando en la prensa la dejadez de la Administración y supervisando los establecimientos que ella misma había creado.


Extraído de ROMEO MATEO, MªCRUZ (2000), "Juana María de la Vega, condesa de Espoz y Mina (1805-1873). Por amor al esposo, por amor a la patria", en BURDIEL y PÉREZ (coords.): Liberales, agitadores y conspiradores. Biografías heterodoxas del siglo XIX. Madrid. Espasa, pp. 224-233