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jueves, 15 de febrero de 2018

Aleix Morilla, un jovencísimo Trabajador Social "10", onubense, que cree que el Trabajo Social es mucho más que actuar cuando "algo ha fallado"

Noticia publicada en Huelva Buenas Noticias el pasado 8 de febrero de 2018.
 
Aleix es Graduado en Trabajo Social por la Universidad de Huelva, en la que obtuvo el reconocimiento a la mejor nota de la promoción 2012-2016. Tiene un Máster Oficial en Investigación e Intervención en Trabajo Social, ha recibido la distinción de Alumno 10C+ de la Cátedra CEPSA, ha participado en congresos nacionales e internacionales y colaborado en varios proyectos de investigación social, particularmente a través de la spin-off Eismetods. Actualmente trabaja en la Asociación Huelva Acoge, como coordinador del programa de Protección Internacional, empleo que compagina con otra de sus pasiones, el deporte, siendo también técnico deportivo.

Conocemos mejor a Aleix en la siguiente entrevista:

– Aleix, ¿cuándo recalaste en Huelva?

– A Huelva llegué en el año 2012 para estudiar Trabajo Social, principalmente porque la oferta pública de Córdoba, donde vivía hasta entonces, no ofrecía esta titulación, y por una serie de circunstancias que hicieron que finalmente terminara aquí. Ahora estoy enamorado de esta ciudad y de su gente, Huelva es un lugar acogedor, que me ha aportado cosas maravillosas. Todo pasa por algo.

– Eres técnico deportivo. ¿Dónde te formaste? ¿Qué te animó a ello?
– Me formé en Córdoba, en el I.E.S. López Neyra. Allí cursé el Ciclo de Grado Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD). Siempre lo concebí más como una afición que como una verdadera salida profesional, aunque muchas de las cosas que aprendí, y sigo aprendiendo, de la práctica deportiva, las traslado a mi profesión, que es el Trabajo Social.
Me gusta el deporte bien entendido, el que transmite buenos valores, como el trabajo en equipo, la solidaridad, la ayuda mutua, la superación… Son valores que trato de aplicar en mi vida, y creo que es lo que el deporte debería transmitir. El deporte tiene un gran valor educativo, permite generar lazos de amistad y hábitos de vida saludables. 
– En la UHU has estudiado Trabajo Social. ¿De dónde te viene esta vocación?
– Creo que en el Trabajo Social la vocación se va descubriendo poco a poco, conforme vas profundizando en esta bonita disciplina. Desde fuera, mucha gente nos sigue relacionando exclusivamente con la intervención que se realiza en contextos y grupos vulnerables, y con la actividad que se realiza desde los Servicios Sociales. Es decir, se nos asocia principalmente al trabajo que se realiza con determinados colectivos: personas con diversidad funcional, inmigrantes, mujeres supervivientes de violencia machista, familias en situación de pobreza o disruptivas, menores infractores, etc.
Muchas veces parece que el Trabajo Social únicamente debe actuar cuando hay “algo que ha fallado”, pero yo pienso que nuestra disciplina es mucho más que eso: el Trabajo Social es también investigación, aportar conocimiento útil a la profesión y a la sociedad, es impulsar comunidades y entornos sostenibles, es desarrollo local, promoción del medio ambiente, es activismo y movilización para conseguir unas políticas más igualitarias, es luchar por la justicia social y por el bienestar de toda la población, y por tanto, no limitarse a actuar sobre situaciones de marginalidad o exclusión social.
– Has ganado el segundo premio TFM de la Cátedra Aguas de Huelva con un proyecto sobre trabajo social… 
– Este trabajo en concreto se encuadra dentro de un proyecto más amplio: “Metodología para la evaluación del impacto social de los campos de golf”, del cual es investigador principal el doctor José Andrés Domínguez Gómez, con el que empecé a colaborar ya en mi época de estudiante de Grado gracias a una Beca-Colaboración de la Secretaría de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, y más tarde a través de la spin-off Eismethods S.L. José Andrés ha sido mi guía en lo académico, un profesor de los que te hace pensar, y no memorizar, el que me hizo ver más allá y con el que aprendí todo de la investigación social. Mis éxitos como alumno son el reflejo de su éxito como profesor.
– Háblanos de este proyecto.
– En mi TFM quise centrarme en la importancia del Trabajo Social en el análisis del contexto local previo a los proyectos de desarrollo, explicando por qué dicha disciplina tiene un papel relevante en los aspectos sociopolíticos susceptibles de afectar a una comunidad y su contribución a la sostenibilidad de los proyectos de desarrollo, tratando de realizar una propuesta metodológica de mejora del sistema participativo en el seno de los proyectos y la toma de decisiones a nivel local, y proponiendo para tal efecto el empleo de Análisis de Stakeholders y la integración en procesos de Evaluación de Impacto Social.
Para dotar a estos contenidos de una dimensión práctica, estudiamos el caso de los campos de golf de Cartaya mediante una metodología mixta, cuantitativa y cualitativa, a fin de ilustrar la diversidad y complejidad del contexto local y mostrar el relativismo de las diferentes posiciones respecto al caso de estudio. Los resultados reflejaron la influencia en las condiciones de vida de la comunidad y la importancia del nivel local como espacio de intervención del Trabajo Social para impulsar la gobernanza y la equidad social en los proyectos de desarrollo.
– ¿Cómo te sientes al haber ganado este premio?
– Muy feliz e ilusionado. Para mí ha tenido un valor muy especial, ya que el trabajo empezaba con un agradecimiento a mi madre, Mercedes Luchena. Aunque ella viene de la Filosofía, integra en su persona los valores del Trabajo Social: una persona buena y solidaria, con un gran compromiso social, íntegra, y siempre dispuesta a salir en la defensa de alguien ante una situación injusta. Ella me ha enseñado las mejores lecciones de mi vida sin que hicieran falta palabras para ello, únicamente con su ejemplo diario.
Creo que es un gran avance que cada vez más empresas, directamente o a través de sus fundaciones o cátedras, se animen a promover iniciativas de este tipo para jóvenes investigadores y estudiantes. Para conseguir un auténtico desarrollo sostenible y un progreso social las empresas privadas, los poderes públicos y la Universidad deben colaborar, teniendo como eje a las propias personas que integran la comunidad.
– Anteriormente también recibiste la distinción alumno 10C+ de la Cátedra Cepsa…
– Este reconocimiento se otorga al alumnado que no solo destaca por un buen expediente, sino por contar con habilidades y capacidades que van más allá de las estrictamente académicas. Al entrar en la Universidad de Huelva, alguien nos dijo: “Podéis simplemente pasar por la Universidad, o conseguir que la Universidad pase por vosotros”. Creo que he intentado aplicarme ese consejo. Conseguí el premio al mejor expediente de la promoción 2012-2016, pero además de eso, me impliqué de lleno en la vida universitaria: fui delegado de titulación de Trabajo Social, miembro de claustro, y colaborador en varios proyectos de investigación, llegando a presentar ponencias en varios congresos internacionales.
– ¿Qué te ha aportado este otro reconocimiento?
– El principal aporte fue el poder conocer a personas pertenecientes a distintas áreas de conocimiento: dirección de empresas, recursos humanos, ingeniería, psicología. Fue una experiencia muy enriquecedora, integrando perspectivas tan distintas y trabajando juntos aspectos como la creatividad, la gestión de equipos o el emprendimiento.

– Ahora trabajas en Huelva Acoge como coordinador del programa de Protección Internacional. ¿Cuáles son tus funciones? 
– Resumiendo mucho, a través de este programa, financiado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) y el Fondo Social Europeo (FSE), gestionamos tres pisos de acogida destinados a familias refugiadas, con el objetivo de cubrir sus necesidades básicas a la vez que se trabaja en que puedan adquirir progresivamente habilidades y recursos suficientes para su inclusión social y el paso a una vida autónoma. Para ello, trabajamos junto con las familias de forma integral e interdisciplinar, desarrollando aspectos jurídicos, sociales, psicológicos, educativos y laborales, tanto de los adultos, como de los menores a su cargo. No debemos olvidar que las personas refugiadas han sido forzadas a abandonar sus países de origen a causa de la persecución (por su etnia, religión, opiniones políticas…) o la guerra, por lo que se trata de un proceso lento, pero muy satisfactorio a nivel personal y profesional.
– ¿Te gusta este trabajo?
– No solo me gusta, me apasiona. He tenido la suerte de coincidir con unas personas increíbles, que hacen que cada día vaya a trabajar con una sonrisa. Así todo es más sencillo. No tengo más que palabras de agradecimiento para mis compañeras, ellas son un ejemplo de las cosas bien hechas. Trabajadoras incansables que contribuyen cada día a que el mundo que nos rodea sea un poquito mejor, más justo y más humano. De ellas he aprendido que el “motor” que mueve las cosas es la ilusión, y mientras tengamos eso, siempre seguiremos avanzando.
– En relación a tu labor en Huelva Acoge, ¿te gustaría enviar algún mensaje?
– Me gustaría que la sociedad onubense diera el mismo cariño que me ha dado a mí a las personas refugiadas e inmigrantes. A veces, salen las estadísticas y parece que se habla de números, pero son personas lo que hay detrás, con nombres y apellidos, con historias que muchas veces encogen el corazón. Un gran paso es no tener miedo a alquilar un piso o dar trabajo a un extranjero, no alimentar prejuicios y rumores sobre la inmigración, y simplemente, tratar igual “al que viene de fuera”, con esa calidez, alegría y afecto que caracteriza a la gente de Huelva.
Debemos comprender que luchar por los derechos de los inmigrantes y refugiados es también luchar por nuestros propios derechos como ciudadanía. Y podríamos extrapolar esta máxima al resto de colectivos que sufren un trato injusto y discriminatorio en la sociedad que nos ha tocado vivir: luchar por nuestros propios derechos es luchar también por los derechos de la mujer, de las personas con diversidad funcional, de los inmigrantes, del colectivo LGTBI+… Avanzar como sociedad implica que las diferencias individuales se diluyan en una idea amplia de ciudadanía en la que no quepa un “ellos-nosotros”, sino simplemente un “nosotros”, amplio, inclusivo, capaz de acoger y respetar la diferencia.
– Muchas gracias.

sábado, 13 de junio de 2015

Presentado el Proyecto de Investigación sobre la situación de la discapacidad en la localidad de Cuenca


Myriam Gutiérrez Zornoza, en la parte superior de la imagen, Directora
de la Investigación, Cristian Iniesta y Cristina Jiménez, becarios de apoyo
a la investigación, durante la presentación del Proyecto.
El pasado miércoles 10 de junio de 2015 se presentó el Proyecto de Investigación "Estudio observacional, descriptivo transversal sobre la situación de la discapacidad en el municipio de Cuenca". El estudio se realiza por encargo del Observatorio Local de la Discapacidad y está siendo posible gracias al Convenio de Colaboración I+D entre el Ayuntamiento de Cuenca y la Universidad de Castilla-La Mancha firmado en abril del 2014. 
 


El estudio lo realiza un Equipo de Docentes de diversas disciplinas, dirigido por la Profesora Myriam Gutiérrez de la Facultad de Trabajo Social (Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social). El estudio comenzará este verano y se pretende que hay concluido en abril de 2016.

Equipo de Investigación, en reunión celebrada el pasado 27
de mayo en la Facultad de Trabajo Social. De izquierda a derecha:
Myriam Gutiérrez, Manuel J. Maldonado, Elisa Larrañaga,
Antonio Villanueva, Margarita Pardo y, realizando la foto,
Jesús Gutiérrez.

Durante el periodo de la realización del estudio, se contará con la colaboración de dos becarios, Cristian Iniesta, que estará durante 9 meses, estudiante de 3º de Trabajo Social y Cristina Jiménez, estudiante de 4º de Trabajo Social, que estará durante un periodo de 4 meses.

 

martes, 11 de noviembre de 2014

Constituido en Cuenca el Observatorio Local de la Discapacidad con el apoyo de la Universidad de Castilla-La Mancha en materia de Investigación

El pasado 4 de noviembre de 2014 quedó constituída la Junta del Observatorio Local de la Discapacidad. Éste órgano tiene entre sus objetivos: “realizar estudios e investigaciones sobre la realidad de la discapacidad en el municipio de Cuenca”, con este fin, el pasado 3 de abril de 2014, se estableció un Convenio de Colaboración I+D entre el Ayuntamiento de Cuenca y la Universidad de Castilla-La Mancha para la realización del estudio: “Investigación y Estudio de la Discapacidad en la ciudad de Cuenca”, en el marco del Consejo Municipal de Integración, en el que la UCLm viene participando como integrante del mismo desde el año 2009.

El equipo de investigación liderado por la doctora Myriam Gutiérrez, profesora del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca, y compuesto por profesores de diversas disciplinas, llevará a cabo el “Estudio Observacional Descriptivo Transversal sobre la situación de la discapacidad en el municipio de Cuenca”. Previsiblemente, el proyecto será diseñado en noviembre-diciembre de 2014 y ejecutado en 2015, contando con una financiación de 6.000€.
De izquierda a derecha: Margarita Pardo, Prof. de la Facultad de Trabajo Social,
Elisa Larrañaga, Decana de la Facultad de Trabajo Social, Myriam Gutiérrez, Prof. de la Facultad
de Trabajo Social y Directora del Proyecto de Invesetigación, Juan Ávila, Alcalde de Cuenca,
Pedro Carrión, Vic. de Transferencias y Relaciones con Empresas de la UCLM y Mª Ángeles
Zurilla, Vic. de Cultura y Extensión Universitaria de la UCLM. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Discurso de Ana Lima, Madrina de la I Promoción de Graduados y Graduadas de nuestra Facultad. Acto de Graduación (7.06.2014).


Ana Lima es Presidenta del Consejo General de Trabajo Social de España y tuvimos la suerte de contar con ella como Madrina de los Graduados y Graduadas de la I Promoción de nuestra Facultad (2010-2014). ¡Gracias por tu delicado y emotivo discurso!


Ana Lima
Quiero que mis primeras palabras sean de agradecimiento a los graduados y graduadas por haberme elegido como Madrina de promoción, me siento muy feliz y emocionada. Por otro lado, siento una gran responsabilidad ante todos los presentes, profesoras y profesores, colegas, familiares… ya que mis palabras os pueden abrigar en vuestra futura trayectoria profesional y por ello quiero que estén envueltas en la ética y la búsqueda de la justicia social, como faro que se pueda divisar en vuestra vida, una vida a cuyo guion profesional le queda mucho por escribir.
¡Ya sois trabajadores y trabajadoras sociales! Hoy es un día importante para vosotros y vosotras, la conquista de una meta personal, pero también un punto de partida, sois de los pocos y pocas graduadas en trabajo social. Ello puede traer oportunidades, pero también el peso de generar una expectativa más exigente por estar mejor preparados y preparadas.

También es un orgullo para mí porque es la I Promoción de Grado en Trabajo Social de esta Facultad, y ello me lleva a pensar en la gran lucha que ha trazado esta profesión para conseguir culminar este logro que hoy representáis aquí, el nivel máximo de formación en el Espacio Europeo de Educación Superior. Os voy a contar una anécdota que llamó mucho mi atención cuando investigaba a través de los documentos del archivo histórico del Consejo General del Trabajo Social:

En 1968 se realizó el I Congreso de carácter estatal de Trabajo Social en Barcelona y una de las conclusiones del mismo era conseguir la licenciatura europea en trabajo social. Hoy en Cuenca, 46 años después, se gradúa la primera promoción en el marco de la Educación Europea Superior. ¡No me digáis que las primeras trabajadoras sociales no fueron visionarias…! Estamos en un buen momento académico, hemos llegado a las aspiraciones máximas con el Grado, el Máster oficial y el Doctorado.

Mi propia titulación y experiencia personal

Pensar que me gusta tanto mi profesión cuando yo estudié trabajo social por casualidad… Con 18 años no tenía claro por qué carrera decidirme, ni siquiera conocía el trabajo social. Quedé con mis compañeros para ir a tramitar la admisión en la universidad, no encontraba un documento necesario y finalmente fui más tarde con una compañera a la que le ocurrió lo mismo. Ella me habló por el camino del viaje en metro del trabajo social. Era la primera vez que oía hablar de ello. Cuando rellenamos la solicitud, decidí arriesgarme a seleccionar esa carrera nueva y desconocida por aquel entonces.
Esto me lleva a una reflexión sobre la incertidumbre. Estoy convencida de que es imposible estar segura de donde se puede terminar en la vida… Como veis es una historia de inseguridad, extravío, oportunidad y casualidad que culmina en otra cosa interesante.

La incertidumbre me proporcionó la oportunidad de conocer esta profesión y descubrir mi fuerte voluntad y disciplina; de conocer a muchos compañeros y amigos, colegas… También el conoceros a vosotros y vosotras hoy.

Lo más curioso ocurrió una vez que me aceptaron en la Universidad Complutense de Madrid y tuve que explicar a mi familia y amigos en qué consistían esos estudios… Eso sí que fue difícil. Por aquel entonces, mi padre me dijo: “Hija, tú eres demasiado sensible para dedicarte a eso”. Pero el trabajo social es mucho más que una actitud ante la vida, es tener unos principios y valores determinados y llevarlos a la práctica día a día. La formación nos sirve para hacerlo de la manera más adecuada y exitosa.

Ahora trabajo social posee una estructura colegial fuerte y podemos decir que es una profesión madura, que goza de un alto grado de reconocimiento social y mi padre piensa ahora que puedo dedicarme a ella con dominio.

Si realizo un recorrido vertiginoso por mi trayectoria podría decir que el hecho de aprovechar las oportunidades inesperadas, me llevó a estudiar trabajo social y a contribuir a mejorar la vida de muchas personas con mi trabajo. Así mismo me ha llevado a participar en la organización profesional y con ello a participar en la nueva definición mundial del trabajo social y a contribuir a la construcción de la agenda global de desarrollo social y trabajo social con una buena práctica del trabajo social en España.

¡No os imagináis lo que me costaba hablar en público, preguntar algo en clase! ¡Sentía que mi corazón se aceleraba de inmediato! La experiencia ayuda a superar muchos de nuestros obstáculos, obstáculos que pueden parecer insalvables, pero no lo son. La comunicación es una competencia fundamental para nosotros y nosotras y hay que trabajarla día a día.

Ecos de la historia

Trabajo social es una profesión joven; la media de edad es de 41 años. He tenido la oportunidad de preguntar a muchas trabajadoras sociales referentes y veteranas sobre su trayectoria vital y me dijeron que, si volvieran a nacer, serían trabajadoras sociales. Eso es muy significativo.

Ellas contribuyeron a la construcción de los sistemas de protección social en España, sobre todo en el Sistema Público de Servicios Sociales, donde somos profesionales de referencia.
Muchas de las trabajadoras sociales de mi generación participaron en esta construcción, nos sentíamos parte de ello, fue un trabajo intenso y desafiante, estaba casi todo por hacer.

Recuerdo el primer día que empecé a trabajar en un municipio de Madrid. Después de aprobar una oposición en el mes de julio de 1990, me enviaron a un despacho situado en una construcción prefabricada donde había muchas personas esperándome. La única trabajadora social anterior a mí se había ido a otro empleo y su puesto llevaba más de un mes sin cubrirse. Por ello, no tuve la fortuna de que me explicase el contenido de mi trabajo. Mi único referente para enfrentarme a esa situación eran mis prácticas en el Ayuntamiento de Madrid.

Al día siguiente apareció un concejal que me advirtió que no debía perder ninguna subvención y desarrollar un convenio que nadie me mostró.

Como veis, mis inicios fueron inquietantes, pero de esa situación obtuve la idea de que estaba todo por hacer y que yo podía crear… La otra cara de la adversidad es aleccionadora y me enseñó a tener una visión estratégica que me sirvió para acceder a la plaza de dirección de la Mancomunidad que se creó tres años después. Cuando contaba mis inicios a otras amigas que estudiaban periodismo, derecho, económicas… me miraban extrañadas, les resultaba difícil ponerse en mi situación, incluso me recomendaban que para ligar no dijese que era trabajadora social, sino que dijese que era abogada… Sonaba mejor. Yo siempre dije la verdad, desde muy joven aprendí que incluso los errores y los fracasos pueden traer el éxito futuro, que en la diversidad está lo que nos hace originales y únicos.

Desde hace unos años, a medida que me he ido involucrando cada vez más en la acciones del Consejo General, me viene constantemente a la cabeza una ocasión, después de dos años de ejercicio profesional, en que conversaba con mi madre sobre un problema de actualidad de las noticias que afectaba a muchas mujeres. Yo hice algún comentario y ella se giró sorprendida y me preguntó: “Hija, ¿y tú como sabes tanto de la vida con lo joven que eres? Está vez le contesté: “¡Gracias a mi profesión!”. Y es que a lo largo de mi argumentación venían a mi cabeza muchas mujeres separadas con cargas familiares con las que yo trabajaba, sus problemas, sus debilidades, su necesidad de empoderarse… Y cómo íbamos dando pasos hacia delante con ellas y sus hijos e hijas.

Nunca se me olvidará un caso de retirada de tutela por desprotección y maltrato de un niño por el que estuve en vela todo un fin de semana hablando con la fiscalía de menores, hasta que conseguimos protegerlo.

Tampoco se me olvidará cómo contribuí a constituir algunas asociaciones de infancia, adolescencia, mujeres, inmigración, mayores, personas con discapacidad etc., a reforzar el tejido social y a empoderar a la ciudadanía en la búsqueda de solución de sus necesidades sociales.

Esta profesión me ha enseñado las mejores lecciones de vida, a valorarla y enfocarla de una determinada manera. En ese primer día de trabajo, yo quería cambiar el mundo y hoy 24 años después, después de tantas atenciones individuales y familiares, trabajo con grupos y comunidades, proyectos, reuniones, informes, jornadas, gestiones, propuestas y hasta organización de conciertos interculturales de rap y hip hop…. Después de impartir clases de trabajo social con comunidades y máster sobre trabajo social y violencia de género, de interculturalidad, de gerencia en servicios sociales, de dependencia, de ética de la intervención social… Después de intentar escribir sobre todo lo que hago, de sistematizar mi práctica; después de colaborar con la estructura colegial para mejorar la buena praxis en la profesión, aún después de tanta actividad y en unas circunstancias tan adversas, lejos de estar cansada, quiero seguir transformando el mundo para que sea mejor para las personas.

Situación actual

Vivimos momentos de dificultad social, los y las profesionales sabemos que mientras haya pobreza y exclusión social no hay cabida para un desarrollo humano sostenible, la crisis actual también supone un gran reto, nos lleva a la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas sociales.

Creo que tenemos que ser exigentes con nosotras mismas para poder exigir a los demás. Os animo a que sigáis estudiando y a que investiguéis como forma de buscar esas soluciones alternativas.

Es importante que desarrolléis el espíritu crítico, y sepáis diferenciar las consecuencias de las causas y las ideas de los mensajes que se dan como frases hechas o lemas, que si se repiten en cualquier contexto pueden quedar vacíos de realidad. En esta facultad sois buenos en eso, habéis sabido distinguir cuando hablamos de solidaridad o de caridad, de beneficencia o de derechos… Habéis sido populares en televisión por ello.
Perseguir la libertad sin un mínimo de bienestar se puede cuestionar, queremos derechos, no beneficencia ni caridad. Un filósofo (Isaiah Berlín) dijo: “La libertad total de los lobos es la muerte para los corderos”. Es importante mantener el Estado de Bienestar, los sistemas de protección social, los derechos sociales y laborales, el equilibrio entre el desarrollo económico y el desarrollo humano.

Os invito a que mantengáis vuestras mentes abiertas, el espíritu crítico, a defender vuestras ideas y a escuchar con respeto todas las opiniones y a proponer soluciones persiguiendo la igualdad, pero también el respeto por las diferencias; igualdad no sólo de oportunidades sino de resultados y la inclusión social… pero también persiguiendo la excelencia en la práctica profesional.

Nuestra peculiaridad

Parece que vivimos tiempos de cambio e incertidumbre, que darán lugar a otra cosa, a una nueva era. Lo que resulte de esos tiempos también dependerá de nosotros. Desde nuestra profesión ya se contribuyó a crear un mundo mejor en tiempos difíciles, donde no había casi nada, mucho menos que ahora, sólo beneficencia. Por eso os animo a que hagáis aportaciones a la sociedad con vuestro trabajo.

Esta profesión desea la construcción de una sociedad con más desarrollo humano en la que las personas tengan confianza en su porvenir. La universidad también puede contribuir a crear una sociedad más justa y democrática, con la interpretación de la realidad desde los principios éticos, sociales, políticos y científicos; detectando las causas de los problemas sociales y planteando estrategias para solventarlos, transformando las estructuras. Pero para todo ello no hay que olvidar que es fundamental el acercamiento a la práctica profesional y la participación de la ciudadanía.

No cabe duda de que desde esta universidad, alumnos y alumnas, profesores etc. han contribuido a mejorar la vida de las personas. Mi pregunta es ¿podemos hacer más?

Creo que sí, la inteligencia y el talento son un don. Pero también es importante la voluntad y la concentración. El compromiso social por un mundo mejor nos puede llevar al éxito y eso es lo que os diferencia de otras disciplinas.

No hay que dejar de lado que muchas veces lo incorrecto será más justo que lo correcto, que la realidad es muy compleja y que no debéis perder de vista el objetivo real que perseguís desde la ética profesional. Os tengo que confesar que he sido una buena burócrata, pero también me salté las normas en pro de la justicia social y lo volvería a hacer una y mil veces…. Nuestros conocimientos son instrumentos para conseguir una sociedad más justa, equitativa, muchas veces los proyectos de vida de la personas dependen de nuestra competencia, no olvidéis nunca los principios y valores de la profesión, tened presente siempre el código deontológico, sin olvidar lo que sois.

Oportunidades y retos. Apuesta por el futuro con ellos

Hasta ahora, el sector donde más se ha empleado el trabajo social es servicios sociales que aglutina a un 80% de los profesionales, luego va el trabajo social sanitario con un 12%, y después se ejerce en otros ámbitos como la educación, la justicia, penitenciaria, vivienda, etc.
Existe una cuestión en la que tiene mucha incidencia la edad de los profesionales y es que los que son más jóvenes de 36 años trabajan en un porcentaje mayor en el ámbito privado y los que son mayores de 36 años ejerce más en el ámbito público.

Esto nos da una idea sobre dónde están nuestros retos futuros.

Sé que el modelo está cambiando, parece que todo se desmorona, pero es importante que aprovechéis este momento para innovar, cambiar el chip, reinventarnos y ser ambiciosos.

Siempre tuve presente la idea de la importancia de la reinvención después de un fracaso, eso puede dar lugar a algo mucho mejor de lo que esperábamos. Plantearnos sobrevivir ante la adversidad es muy importante. Os invito a reflexionar sobre las barreras que os vais a encontrar a partir de ahora, está en vuestras manos poner más fáciles las cosas, que la barreras a las que os enfrentéis solo sean externas, no internas.

Los nuevos retos profesionales se abren en la línea de:

·         Espacios que van tomando importancia como la intervención social en emergencias sociales y grandes catástrofes, el trabajo social en mediación y la implantación de nuestra figura en ámbitos nuevos donde no se había tenido representación.
Asimismo es necesaria una mayor presencia en la investigación, creando una mayor conexión entre el mundo académico y profesional, de este modo la experiencia, la investigación y la docencia deben estar unidad para avanzar desde los ámbitos propios del trabajo social.

·         También es importante centrarnos en las experiencias innovadoras dentro del sistema de los sistemas de protección social: sanidad, educación, empleo, servicios sociales y la gran importancia que se le está concediendo a la supervisión y a la ética aplicada.
Cobra una importancia destacada la Intervención comunitaria en el contexto de las respuestas de la sociedad civil ante las necesidades sociales, nuestro trabajo con los movimientos sociales, asociaciones, plataformas etc. Colaborando con el empowerment de las personas y de la profesión.

·         Las nuevas formas de trabajo de cara al futuro inmediato se perfilan con algo que hasta ahora ha sido muy minoritario en nuestro ejercicio profesional y es el emprendimiento social, la innovación social y la economía social, poniendo en valor el saber ser y el saber estar del trabajo social en estos sectores.

·         Una apuesta para el futuro de los jóvenes trabajadores sociales es la importancia que cobran las redes sociales y el trabajar en red. El desafío de la Intervención social en espacios virtuales, muestra que aún está por desarrollar una metodología de la intervención on-line en trabajo social. En eso sois mucho mejores las personas jóvenes.

Tenéis que probar de lo que sois capaces, improvisar para avanzar… habrá momentos del trabajo en que sintamos el desánimo, por ello es importante trabajar en grupo, es importante que conozcáis al Colegio Oficial de Trabajo Social y lo que ofrece como estructura para mantenernos en contacto con otros compañeros y con la actualidad en los ámbitos de intervención, con el compromiso de la excelencia profesional como horizonte.

Con motivo de este acto, desde el Consejo General del Trabajo Social ofrecemos la oportunidad de trabajar juntos con esta facultad con una iniciativa de beca de colaboración para un proyecto de intervención social innovador.

Inyección de energía para finalizar

Seguro que sentís una extraña mezcla de alegría y de tristeza. A mí no se me olvidará nunca la sensación de incertidumbre que sentía al diplomarme la primera vez.

Es un momento en que hay primar lo que una persona quiere y desea frente a lo fácil, adaptarse a la realidad pero no perder el objetivo nunca.

Esmeraros en ser trabajadores y trabajadoras sociales competentes, no dejéis que os traten como si el trabajo social fuese de segunda. Ahora se dice que se suban los sueldos en función de la productividad del sector, y yo me pregunto: ¿qué sector es más productivo que el desarrollo humano?

Tenemos que poder medir y mostrar el impacto social de nuestra acción, no aceptar las cosas como inmutables diciendo “esto es lo que hay”.

Los trabajadores sociales somos ahora más necesarios que nunca, hay que defender lo que tanto nos costó construir, nuestra pequeña verdad que nos hace más iguales y más libres. Pero si no nos facilitan los ámbitos de trabajo, creémoslos nosotros. Os toca crearlos, ser innovadores e innovadoras, ir a por todas, sin olvidar cuál es nuestro lado, ¡el trabajo social siempre estuvo al lado de las personas!

No abandonéis nunca vuestros sueños, la oportunidad puede surgir en cualquier momento. No perdáis la ambición, tenéis que sentir el hambre, hambre de justicia social y luchar desde cualquier estructura por ello y si ese ámbito lo habéis construido vosotros será aún mejor, porque nacerá desde nuestra especial manera de ver el mundo.

Es verdad que ahora hay menos certezas, pero os pregunto: ¿hay límites? Hay que ver también las oportunidades, la movilidad, la libertad que tenéis. Si ha cambiado el marco hay que inventar otro. Os animo a que no temáis a las incertidumbres.

Os recomiendo que seáis ambiciosos, que os doctoréis, que investiguéis, que os introduzcáis en política. Si queremos transformar el mundo tenemos que estar ahí también, donde se toman las decisiones, y hacerlo desde los principios de esta gran profesión, que surgió para hacer un mundo mejor, para contribuir a que las personas vivan una vida que merezca la pena ser vivida.

Sin ambición no hay grandeza y esta profesión tiene mucha grandeza.

Podemos sentir el orgullo de ser trabajadores y trabajadoras sociales

Os toca a vosotros darnos lecciones, con vuestra energía de la juventud, con vuestra locura, con vuestra fuerza. Tenéis que reinventar la profesión, abrir caminos, convertiros en la nueva esperanza el mundo necesita al trabajo social.

Vivimos un cambio de época, se está produciendo un cambio de modelo. En vuestras manos está la reinvención de la profesión, en multitud de espacios que hasta ahora no ha estado presente.

Somos más necesarios y necesarias que nunca, la sociedad os necesita.

¡Salid ahí fuera y hacer que os escuchen!

¡Viva el Trabajo Social!

Muchas gracias.

lunes, 12 de mayo de 2014

FEAPS impulsa una investigación sobre hermanas y hermanos de personas con discapacidad intelectual y solicita colaboración

FEAPS y la Universidad de Autónoma de Madrid han empezado a hacer un estudio sobre la situación de los hermanos y hermanas de personas con discapacidad intelectual.
De esta manera, FEAPS sabrá como apoyarles mejor en el futuro.
Este tipo de estudio se ha hecho ya en Estados Unidos. En España lo dirigirá Mª Agustina Navarro, la alumna de un Máster Universitario sobre apoyo a personas con discapacidad intelectual y sus familias.

Los hermanos y hermanas interesados en participar en el estudio pueden rellenar una encuesta.

Esta encuesta está en Internet, es anónima y confidencial, y tardarán unos 30 o 40 minutos en rellenarla (pueden hacer en varias veces).
Muchas gracias por vuestra colaboración.



Una investigación impulsada por FEAPS en colaboración con la Universidad de Autónoma de Madrid realizará un diagnóstico de la realidad del colectivo de hermanos y hermanas de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, con el fin de diseñar y facilitar apoyos adecuados a sus necesidades
De todos los lazos familiares, las relaciones entre hermanos o hermanas suelen ser las más duraderas. Para comprender la relación existente de por vida entre hermanos y hermanas adultos con y sin discapacidad intelectual o del desarrollo, FEAPS ha iniciado una encuesta que proporcione información anónima que sirva para conocer mejor la situación de este colectivo y poder planificar de manera más eficaz los apoyos y recursos necesarios.
Se trata de una réplica de un estudio desarrollado previamente en la Universidad de Vanderbilt (EEUU), que estará dirigida por Mª Agustina Navarro, alumna del Máster Universitario 'Apoyo a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias: Procesos psicológicos y calidad de vida personal y familiar', puesto en marcha por la Universidad Autónoma de Madrid en colaboración con FEAPS.
La encuesta se puede rellenar online, de manera confidencial y segura, en un tiempo aproximado de 30 a 40 minutos, pero no es necesario hacerla de una vez, sino que se puede iniciar y dejar para más tarde, gracias a una clave de identificación de siete caracteres que se crea con las iniciales de los dos apellidos, el año de nacimiento del hermano o hermana con discapacidad y la letra H si es hombre o M si es mujer.
La encuesta está dividida en cinco partes

1. Información anónima sobre el hermano o la hermana que realiza el cuestionario, sobre la persona con discapacidad y sobre la familia.
2. Implicación del hermano o hermana con la persona con discapacidad y actividades conjuntas que realizan.
3. Necesidades de servicios de apoyo que precisa o precisará la persona con discapacidad intelectual.
4. Salud y bienestar como hermano o hermana de alguien con discapacidad.
5. Opinión sobre la relación con el hermano o hermana con discapacidad.
El cuestionario está dirigido a hermanos y hermanas, y NO puede ser realizado por cuñados o cuñadas de la persona con discapacidad. El plazo para participar en la encuesta acaba el 31 de mayo, y los resultados estarán disponibles a partir de octubre, en dos rangos: generales y específicos de cada comunidad autónoma.



martes, 23 de noviembre de 2010

Vulnerables al silencio. Historias escolares de jóvenes con discapacidad

La falsa integración

La vida de nueve alumnos discapacitados revela que la escuela tradicional no les sirve - La solución no es enseñarles aparte sino mejorar métodos y apoyos

Publicado en El Pais de 22/11/2010, por J. A. AUNIÓN

Las experiencias escolares de chicos y chicas con discapacidad (intelectual, del habla, de audición, de visión y de movimiento) llevan a la docente a advertir de que la integración de estos alumnos en las clases ordinarias no funciona si el único esfuerzo que se hace es reunirlos en una misma aula con el resto de compañeros.

-Lo que yo más recuerdo, el día que me dijeron que me tenía que ir a una clase de apoyo y ahí me encontré con los chavales esos.

-Y eso, ¿con cuántos años fue?

-Con seis años, y eso, y yo lo que pasa que ahí me sentía útil, ya los profesores de apoyo me mandaban cosas, tareas iguales que ellos, que es con lo que yo me podía defender, y ahí me sentía útil, me sentía bien (...). Eso es como si tú coges a un futbolista y lo pones de buenas a primeras en el Manchester, por poner un ejemplo, y los managers del Manchester se llevan muy bien con él, pero ahí metido juega fatal, y ahora está el otro equipo, el Recreativo de Huelva (...) y ahí juega muy bien y esto y lo otro, es donde se siente bien jugando, en el equipo inferior porque ahí se ve importante.

Esta es parte de la historia de Sergio, un chico con discapacidad que aparece en un estudio de la profesora de la Universidad de Sevilla Anabel Moriña. Junto a la de Sergio, las experiencias escolares de otros ocho chicos y chicas con discapacidad (intelectual, del habla, de audición, de visión y de movimiento) llevan a la docente a advertir de que la integración de estos alumnos en las clases ordinarias no funciona si el único esfuerzo que se hace es reunirlos en una misma aula con el resto de compañeros.

Pero sin un apoyo adicional, dice el artículo titulado Vulnerables al silencio. Historias escolares de jóvenes con discapacidad y publicado en el último número de la Revista de Educación, se van a sentir más cómodos en clases o centros para chicos con su misma discapacidad, porque acaban siendo los menos traumáticos y hostiles. Ahí se sentirán más integrados, pero será una falsa integración. "Aunque estos centros sean para ellos los más integradores, no dejan de ser especiales y segregadores, es decir, son falsos contextos integradores. En este sentido, la educación tradicional tiene que cambiar. Es necesario revisar y mejorar las prácticas para hacer de estas aulas lugares en los que todos los jóvenes se encuentren seguros, acogidos y formen parte de una verdadera comunidad social y académica", concluye el artículo.

Lo más traumático para los chicos discapacitados en las clases ordinarias es, sin duda, la relación con los compañeros. La siguiente es parte de la historia de Desiré:

-Me trataban fatal. Los compañeros no se querían poner al lado mío (sic) nunca.

-¿Y por qué te lo hacían?

-No sé, me verían cara de mongolita o algo... No se querían poner al lado mío (...) me miraban con mala cara.

Así, las buenas relaciones de amistad y socialización les llegan en clases de apoyo o de educación especial. Cuenta Sergio:

-Y en el recreo, ¿con quién te ibas?

-Con los de apoyo.

-¿Con los de apoyo siempre? ¿Por qué?

-Porque yo me sentía ya igual que ellos.

Una parte de la investigación se hizo a base de entrevistas con los nueve jóvenes, que en el momento del estudio (realizado entre 2004 y 2007 dentro de un proyecto titulado La construcción del proceso de exclusión social en jóvenes) tenían entre 18 y 25 años. El texto advierte de que su finalidad "no es generalizar sobre las opiniones y percepciones expresadas por estos jóvenes", sino "identificar aquellas barreras y ayudas que ellos" han vivido en la escuela.

Y una parte de las barreras estaba en la falta de apoyo de los profesores. Relata Blanca:

-Por ejemplo, la profesora de lenguaje que nos daba todo por escrito y todo eso... y yo le decía que escribiera más despacio en la pizarra, y ella decía que no podía perder tanto tiempo. (...) Y si me paraba me reñía, así que tenía que pedir los apuntes a mis compañeros.

Para Blanca, la ayuda tampoco fue en ocasiones adecuada ni siquiera en las clases de apoyo:

-Yo le pedía a la logopeda que me ayudase a redactar y a resumir, y ella me decía "mira, eso a mí no me corresponde; a mí lo que me corresponde es las fotocopias que te doy (...)".

Así, resume el texto: "Las historias de esta investigación hablan de la limitada contribución de este colectivo [los profesores] a la inclusión social y académica de estos jóvenes, ya fuera por la pasividad ante sus necesidades educativas y sociales (como la ausencia de actividades educativas para determinado alumnado, inflexibilidad ante cambios metodológicos, ignorancia o permisividad ante insultos y humillaciones recibidas por sus compañeros y compañeras, etcétera) como por una excesiva atención, no demandada". Es decir, o se pasaban o no llegaban.

Por supuesto, se trata de una atención extremadamente complicada, sobre todo si hay que compaginarla con infinitos niveles de aptitudes y capacidades que se pueden encontrar en cualquier clase. Y aun así, por supuesto, siempre hay buenos docentes:

-Valoro los profesores que me han tocado buenos, porque han estado encima mío (sic) apoyándome, diciéndome "siéntate en la primera fila para yo explicarte mejor las cosas" (...). Recuerdo de ellos la paciencia conmigo. (Historia de vida de Sergio).

-O sea, decían, por ejemplo, "hay que estudiarse esta lección", y venían a ayudarme a estudiarla, a ponerme más facilidades para aprenderlo. (Historia de vida de Luisa).

Pero al final, por mucho que haya profesores buenos, lo que parece evidente es que el sistema no consigue sacar adelante a la mayoría. Se percibe con claridad entre los chavales de la muestra: de los nueve, solo dos consiguieron el título de ESO, y, de estos, solo una ha llegado a la universidad. Pero también dicen algo parecido las estadísticas generales. Es decir, que la mayoría de los discapacitados se van quedando en la cuneta a medida que cumplen años: en Primaria, los alumnos con discapacidad son el 2,3% del alumnado; en la ESO, el 1,9%, y en Bachillerato y Formación Profesional, el 0,1% y el 0,2%, respectivamente, según los datos del Ministerio de Educación.

Pincha aquí si quieres acceder al artículo completo de la profesora Anabel Moriña Díez, publicado en Revista de Educación 353. Septiembre-Diciembre 2010, pp. 667-690:

Vulnerables al silencio. Historias escolares de jóvenes con discapacidad