Aleix es Graduado en Trabajo Social por la Universidad de Huelva, en la que obtuvo el
reconocimiento a la mejor nota de la promoción 2012-2016. Tiene un Máster
Oficial en Investigación e Intervención en Trabajo Social, ha recibido la
distinción de Alumno 10C+ de la Cátedra CEPSA, ha participado en congresos
nacionales e internacionales y colaborado en varios proyectos de investigación
social, particularmente a través de la spin-off Eismetods. Actualmente trabaja
en la Asociación Huelva Acoge, como coordinador del programa de Protección
Internacional, empleo que compagina con otra de sus pasiones, el deporte,
siendo también técnico deportivo.
Conocemos mejor a Aleix en la siguiente entrevista:
– Aleix, ¿cuándo recalaste en Huelva?
– A Huelva llegué en el año 2012 para estudiar
Trabajo Social, principalmente porque la oferta pública de Córdoba, donde vivía
hasta entonces, no ofrecía esta titulación, y por una serie de circunstancias
que hicieron que finalmente terminara aquí. Ahora estoy enamorado de esta
ciudad y de su gente, Huelva es un lugar acogedor, que me ha aportado cosas
maravillosas. Todo pasa por algo.
– Eres
técnico deportivo. ¿Dónde te formaste? ¿Qué te animó a ello?
– Me formé en Córdoba, en el I.E.S. López Neyra. Allí cursé el Ciclo de Grado
Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD). Siempre lo
concebí más como una afición que como una verdadera salida profesional, aunque
muchas de las cosas que aprendí, y sigo aprendiendo, de la práctica deportiva,
las traslado a mi profesión, que es el Trabajo Social.
Me gusta el deporte bien entendido, el que transmite buenos valores, como el
trabajo en equipo, la solidaridad, la ayuda mutua, la superación… Son valores que
trato de aplicar en mi vida, y creo que es lo que el deporte debería
transmitir. El deporte tiene un gran valor educativo, permite generar lazos de
amistad y hábitos de vida saludables.
– En la UHU
has estudiado Trabajo Social. ¿De dónde te viene esta vocación?
– Creo que en el Trabajo Social la vocación se va descubriendo poco a poco,
conforme vas profundizando en esta bonita disciplina. Desde fuera, mucha gente
nos sigue relacionando exclusivamente con la intervención que se realiza en
contextos y grupos vulnerables, y con la actividad que se realiza desde los
Servicios Sociales. Es decir, se nos asocia principalmente al trabajo que se
realiza con determinados colectivos: personas con diversidad funcional,
inmigrantes, mujeres supervivientes de violencia machista, familias en
situación de pobreza o disruptivas, menores infractores, etc.
Muchas veces
parece que el Trabajo Social únicamente debe actuar cuando hay “algo que ha
fallado”, pero yo pienso que nuestra disciplina es mucho más que eso: el
Trabajo Social es también investigación, aportar conocimiento útil a la
profesión y a la sociedad, es impulsar comunidades y entornos sostenibles, es
desarrollo local, promoción del medio ambiente, es activismo y movilización
para conseguir unas políticas más igualitarias, es luchar por la justicia
social y por el bienestar de toda la población, y por tanto, no limitarse a
actuar sobre situaciones de marginalidad o exclusión social.
– Has ganado
el segundo premio TFM de la Cátedra Aguas de Huelva con un proyecto sobre
trabajo social…
– Este trabajo en concreto se encuadra dentro de un proyecto más amplio: “Metodología
para la evaluación del impacto social de los campos de golf”, del
cual es investigador principal el doctor José Andrés Domínguez Gómez, con el
que empecé a colaborar ya en mi época de estudiante de Grado gracias a una
Beca-Colaboración de la Secretaría de Estado de Educación, Formación
Profesional y Universidades, y más tarde a través de la spin-off Eismethods
S.L. José Andrés ha sido mi guía en lo académico, un profesor de los que te
hace pensar, y no memorizar, el que me hizo ver más allá y con el que aprendí
todo de la investigación social. Mis éxitos como alumno son el reflejo de su
éxito como profesor.
– Háblanos
de este proyecto.
– En mi TFM
quise centrarme en la importancia del Trabajo Social en el análisis del
contexto local previo a los proyectos de desarrollo, explicando por qué dicha
disciplina tiene un papel relevante en los aspectos sociopolíticos susceptibles
de afectar a una comunidad y su contribución a la sostenibilidad de los
proyectos de desarrollo, tratando de realizar una propuesta metodológica de
mejora del sistema participativo en el seno de los proyectos y la toma de
decisiones a nivel local, y proponiendo para tal efecto el empleo de Análisis
de Stakeholders y la integración en procesos de Evaluación de Impacto Social.
Para dotar a estos contenidos de una dimensión práctica, estudiamos el caso de
los campos de golf de Cartaya mediante una metodología mixta, cuantitativa y
cualitativa, a fin de ilustrar la diversidad y complejidad del contexto local y
mostrar el relativismo de las diferentes posiciones respecto al caso de
estudio. Los resultados reflejaron la influencia en las condiciones de vida de
la comunidad y la importancia del nivel local como espacio de intervención del
Trabajo Social para impulsar la gobernanza y la equidad social en los proyectos
de desarrollo.
– ¿Cómo te
sientes al haber ganado este premio?
– Muy feliz e ilusionado. Para mí ha tenido un valor muy especial, ya que el
trabajo empezaba con un agradecimiento a mi madre, Mercedes Luchena. Aunque
ella viene de la Filosofía, integra en su persona los valores del Trabajo
Social: una persona buena y solidaria, con un gran compromiso social, íntegra,
y siempre dispuesta a salir en la defensa de alguien ante una situación
injusta. Ella me ha enseñado las mejores lecciones de mi vida sin que hicieran
falta palabras para ello, únicamente con su ejemplo diario.
Creo que es
un gran avance que cada vez más empresas, directamente o a través de sus
fundaciones o cátedras, se animen a promover iniciativas de este tipo para
jóvenes investigadores y estudiantes. Para conseguir un auténtico desarrollo
sostenible y un progreso social las empresas privadas, los poderes públicos y
la Universidad deben colaborar, teniendo como eje a las propias personas que
integran la comunidad.
–
Anteriormente también recibiste la distinción alumno 10C+ de la Cátedra Cepsa…
– Este reconocimiento se otorga al alumnado que no solo destaca por un buen
expediente, sino por contar con habilidades y capacidades que van más allá de
las estrictamente académicas. Al entrar en la Universidad de Huelva, alguien
nos dijo: “Podéis simplemente pasar por la Universidad, o conseguir que la
Universidad pase por vosotros”. Creo que he intentado aplicarme ese consejo.
Conseguí el premio al mejor expediente de la promoción 2012-2016, pero además
de eso, me impliqué de lleno en la vida universitaria: fui delegado de
titulación de Trabajo Social, miembro de claustro, y colaborador en varios
proyectos de investigación, llegando a presentar ponencias en varios congresos
internacionales.

– ¿Qué te ha
aportado este otro reconocimiento?
– El principal aporte fue el poder conocer a personas pertenecientes a
distintas áreas de conocimiento: dirección de empresas, recursos humanos,
ingeniería, psicología. Fue una experiencia muy enriquecedora, integrando
perspectivas tan distintas y trabajando juntos aspectos como la creatividad, la
gestión de equipos o el emprendimiento.
–
Ahora trabajas en Huelva Acoge como coordinador del programa de Protección
Internacional. ¿Cuáles son tus funciones?
– Resumiendo mucho, a través de este programa, financiado por el Ministerio de
Empleo y Seguridad Social, y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e
Integración (FAMI) y el Fondo Social Europeo (FSE), gestionamos tres pisos de
acogida destinados a familias refugiadas, con el objetivo de cubrir sus
necesidades básicas a la vez que se trabaja en que puedan adquirir
progresivamente habilidades y recursos suficientes para su inclusión social y
el paso a una vida autónoma. Para ello, trabajamos junto con las familias de
forma integral e interdisciplinar, desarrollando aspectos jurídicos, sociales,
psicológicos, educativos y laborales, tanto de los adultos, como de los menores
a su cargo. No debemos olvidar que las personas refugiadas han sido forzadas a
abandonar sus países de origen a causa de la persecución (por su etnia,
religión, opiniones políticas…) o la guerra, por lo que se trata de un proceso
lento, pero muy satisfactorio a nivel personal y profesional.
– ¿Te gusta
este trabajo?
– No solo me
gusta, me apasiona. He tenido la suerte de coincidir con unas personas
increíbles, que hacen que cada día vaya a trabajar con una sonrisa. Así todo es
más sencillo. No tengo más que palabras de agradecimiento para mis compañeras,
ellas son un ejemplo de las cosas bien hechas. Trabajadoras incansables que
contribuyen cada día a que el mundo que nos rodea sea un poquito mejor, más
justo y más humano. De ellas he aprendido que el “motor” que mueve las cosas es
la ilusión, y mientras tengamos eso, siempre seguiremos avanzando.
– En
relación a tu labor en Huelva Acoge, ¿te gustaría enviar algún mensaje?
– Me gustaría que la sociedad onubense diera el mismo cariño que me ha dado a
mí a las personas refugiadas e inmigrantes. A veces, salen las estadísticas y
parece que se habla de números, pero son personas lo que hay detrás, con
nombres y apellidos, con historias que muchas veces encogen el corazón. Un gran
paso es no tener miedo a alquilar un piso o dar trabajo a un extranjero, no
alimentar prejuicios y rumores sobre la inmigración, y simplemente, tratar
igual “al que viene de fuera”, con esa calidez, alegría y afecto que
caracteriza a la gente de Huelva.
Debemos comprender que luchar por los derechos de los inmigrantes y refugiados
es también luchar por nuestros propios derechos como ciudadanía. Y podríamos
extrapolar esta máxima al resto de colectivos que sufren un trato injusto y
discriminatorio en la sociedad que nos ha tocado vivir: luchar por nuestros
propios derechos es luchar también por los derechos de la mujer, de las
personas con diversidad funcional, de los inmigrantes, del colectivo LGTBI+…
Avanzar como sociedad implica que las diferencias individuales se diluyan en
una idea amplia de ciudadanía en la que no quepa un “ellos-nosotros”, sino simplemente
un “nosotros”, amplio, inclusivo, capaz de acoger y respetar la diferencia.
– Muchas
gracias.