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sábado, 12 de abril de 2014

12 abril. Día Internacional de los Niños de la Calle. PROYECTO EUROPEO DE LOS NIÑOS QUE DUERMEN EN LA CALLE (CRS). Simetrías Inclusión Social

Sensibilización sobre los niños sin techo, que sufren malos tratos o abandono familiar y están acogidos en instituciones de protección, que viven  en asentamientos, en viviendas infrahumanas o inseguras en toda Europa.

Acceso al artículo en SIMETRÍAS INCLUSIÓN SOCIALPlataforma internacional de operadores de economía creativa, industrias culturales e inclusión social articulada por la necesidad de dar respuesta al impacto de la crisis económica en el sector privado cultural y social; trabajamos con el interés de impulsar la innovación en tecnología, sostenibilidad, internacionalización y cohesión social. Investigación, formación, gestión de políticas públicas sociales y culturales. Cooperación cultural internacional, gestión programas europeos. Diseño de estrategias, innovación en modelos de políticas públicas, relaciones internacionales, acompañamiento a las administraciones públicas y organizaciones privadas

"De nuevo en 2014, este año el 12 de abril, conmemoramos el día internacional de los Niños de la Calle (CRS) por las ONG, los políticos, las empresas y las personas interesadas de todo el mundo. 

Esta dedicación anual a un grupo particularmente vulnerable en nuestra sociedad se puso en marcha en 2011 por el Consorcio para Niños de la Calle (CSC), la red líder dedicada a garantizar los derechos de los niños de la calle en todo el mundo.

El Proyecto europeo de los Niños que Duermen en la Calle (CRS) , financiado a través del Programa Daphne de la Comisión Europea, ha aprovechado la ocasión del 12 de abril de 2014 para crear conciencia sobre su importancia, cada año mayor número de menores duermen en la calle en toda Europa.

Estos niños viven  en nuestros centros urbanos de toda Europa rara vez se les reconoce, son invisibles, ni siquiera se dan cuenta de ellos los vecinos, los residentes en un barrio, las autoridades locales, aunque su número sigue en aumento. 

Sin embargo, más allá de estas cifras de crecimiento, existe relativamente poca información sobre los niños que duermen en la calle. Las cifras indican que más de 140.000 niños desaparecen cada año en el Reino Unido solamente.

En Europa, los niños, niñas y jóvenes que duermen en la calle son representados por los fugitivos que huyen de sus hogares por conflictos familiares o como resultado de ser expulsados por su familia, o  están tutelados y optan por abandonar el centro de protección o reforma escapando de estos centros, por último los menores extranjeros no acompañados que entran en Europa.

El problema planteado por cuestiones relacionadas con los niños, niñas y jóvenes que duermen en la calle es importante a escala europea, especialmente en el clima económico actual en el que nuestros gobiernos están aplicando medidas de austeridad para reducir el déficit presupuestario.

Por otra parte, entre las autoridades locales el apoyo prestado a este grupo  varía de región a región.

Rara vez se reconoce que estos niños, niñas y jóvenes son especialmente vulnerables a las amenazas que plantea el abuso de drogas, la explotación sexual y la violación de niños.

Además, con el fin de sobrevivir en la calle que se encuentran en alto riesgo de convertirse en autores de la violencia y el crimen contra las personas más débiles o de otros menores.

Se puede hacer mucho para reducir el número de niños, niñas y jóvenes que duermen en la calle, sobre todo en términos de estrategias de prevención y mediante el aumento de la visibilidad de estos niños con el fin de asistirlos de manera concreta a superar  sus circunstancias.

En este sentido, los resultados de investigaciones actuales de nuestros profesionales del proyecto Niños que Duermen en la Calle (CRS) ya dan indicaciones claras, que muestran un camino viable a los gobiernos nacional, regional y local para que contemplen un mayor apoyo a los niños que viven en hogares y / o en familias extensas por sufrir su familia situaciones de extrema vulnerabilidad. 

De hecho, como estos estudios muestran, casi todos los niños que viven en nuestras calles han tenido previamente algún tipo de contacto con los servicios sociales. 

En consecuencia, sigue existiendo la urgente necesidad de apoyar a los niños ya acogidos en centros de protección social. Aún así, representan un segmento particularmente frágil de los menores que a menudo terminan en las calles. Las soluciones incluyen la estructuración de las opciones de vivienda adecuada para los niños que viven en la calle con el fin de acompañar y apoyar con la ayuda de equipos profesionales de confianza. Esto ha demostrado ser una opción  para abordar responsablemente.


También tenemos que dar voz a los agentes sociales, las ONG, los trabajadores sociales y las organizaciones de voluntarios que trabajan en las calles de Europa, por lo que podemos llegar a estar más atentos a sus ideas, opciones y mejores prácticas en esta materia".

Los niños que duermen en la calle es un proyecto financiado por la Comisión Europea bajo el Programa Daphne. Se identifica por la JUST/2011/DAP/AG/3022 

Más información sobre el proyecto se puede encontrar en la web www.childrenroughsleepers.tk  

Twitter:  @CRS_Project


Socio local del proyecto europeo CRS: Simetrías Fundación Internacional

sábado, 30 de abril de 2011

Gallardón pide una ley para sacar a los sin techo de la calle

El entorno para hacer el anuncio no pudo ser más propicio: en un acto sobre seguridad en la Gran Vía madrileña, donde duermen decenas de personas sin hogar, y arropado por los vecinos y sus continuas quejas por la mendicidad. En esas, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), enarboló ayer una propuesta tan polémica que pronto se convirtió en uno de los temas más comentados en las redes sociales: pedir una ley estatal para que los ayuntamientos puedan sacar a los sin techo de la calle. "Siempre y cuando haya recursos asistenciales gratuitos", matizó.
Tanto el regidor madrileño como después una portavoz municipal quisieron dejar claro que la ley, propuesta para que el PP la incluya en su programa electoral de las elecciones generales de 2012, lo que pretende es dar una salida a esas personas que no tienen dónde dormir.
Antes del alcalde, había caldeado el ambiente el presidente de la asociación de comerciantes de Gran Vía, Florencio Delgado, que hacía las veces de conductor del acto. Delgado se refirió a la "situación desastrosa" que supone la presencia de personas "tiradas" por la calle y de "pedigüeños que campan a sus anchas" por el centro de la ciudad. Y fue entonces cuando intervino el alcalde con su propuesta.
"El alcalde ha pedido que haya una ley para que se gestione el uso de los espacios públicos. Estamos hablando no de echarles de la calle, sino de dotarles de recursos asistenciales", señaló a este diario una portavoz municipal. En 2006, el concejal de Seguridad, Pedro Calvo, ya propuso una medida similar. En cualquier caso, para obligar a una persona a ingresar en un albergue es necesario modificar la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Es decir, que la Policía pueda llevárselos en contra de su voluntad.
Además de Calvo y de Gallardón, la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, ya aseguró en septiembre de 2009 que la mendicidad era un problema añadido a la suciedad que hay en el centro.
Las matizaciones ayer a las palabras de Ruiz-Gallardón no calmaron el enfado de las entidades sociales, que estiman que la cifra de los sin techo está en torno a los 30.000 en toda España (unos 3.000 en Madrid). "La propuesta del alcalde es anticonstitucional", advirtió Carlos Miguélez, responsable de Comunicación de Solidarios para el Desarrollo, ONG que asiste por las noches a los indigentes de la capital. "La medida va en contra de los derechos fundamentales, y si se quisiese obligar a esas 30.000 personas a meterse en un albergue, no habría recursos. No es ni viable", ahondó Miguélez.
Desde la Fundación Rais, su portavoz, José Aniorte, afirmó que había recibido el anuncio del alcalde "con sorpresa". "Esperemos que en breve rectifique y lo aclare. El Ayuntamiento está alejado de la realidad. Con sus palabras, lo que hace es fomentar el estereotipo y criminalizar al que no tiene hogar", criticó Aniorte, antes de sentenciar: "Nadie está en la calle porque quiere".

Necesidades básicas

Tanto Fundación Rais como Solidarios denuncian que no existen suficientes recursos. Los indigentes tienen cubiertas, a través de las administraciones o las ONG, sus necesidades básicas: comida y techo, si lo quieren. Pero las organizaciones reclaman que por parte de los ayuntamientos la ayuda debe ir más allá de dar café en un termo. "Hacen falta pisos tutelados, asistencia psicológica, no quedarse en la superficie", aseguró Aniorte. Su fundación realizó recientemente en la Puerta del Sol una protesta por la falta de recursos para los indigentes.
Rodrigo Pérez, presidente de Mensajeros de la Paz-Madrid, coincide con ese diagnóstico de que las entidades están sufriendo recortes sociales e insta a los políticos a que conozcan de primera mano las instalaciones destinadas a los sin techo. "Que no vayan sólo de visita, que vean bien las condiciones de dichos albergues", señaló Pérez.
A las críticas, el Gobierno municipal respondió que los recursos disponibles son buenos y suficientes. Un portavoz del Samur Social explicó que de los 3.000 sin techo de la capital hay un grupo de 600 que se muestra reticente a recibir asistencia: "Son personas que no quieren ir a los albergues porque allí no se puede beber alcohol o porque no pueden meter a sus mascotas". Para declarar la incapacidad de una de estas personas y que asuma la tutela el Gobierno regional es necesario el dictamen de un juez. En Madrid, en el último año, seis indigentes han sido declarados incapaces.
El anuncio de Gallardón no dista mucho de la ordenanza para la convivencia aprobada por el Ayuntamiento de Granada, que entró en vigor en septiembre de 2009, informa Fran Grimaldi. Este reglamento prohíbe y sanciona la "ocupación del espacio público por conductas que adoptan formas de mendicidad".
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía considera que estas propuestas no solucionan el problema. "En Granada hay mucha persecución, incluso se han dado casos en los que expulsaron a un mendigo que dormía en un portal y le arrebataron la manta que le tapaba", concluyó Natalia García, portavoz de la asociación.

Público, 14/04/2011
Acusan a Gallardón de vincular indigencia con delincuencia

Un total de 14 entidades especializadas en el trabajo con personas sin hogar han denunciado en un comunicado conjunto que las declaraciones del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, en las que abogaba por sacar a los mendigos de las calles, "vinculan a los ciudadanos que viven en la calle con conceptos como delincuencia, suciedad y violencia". 
En esta crítica se condensa el rechazo generalizado a la petición de Gallardón de una ley que obligue a los sin techo a salir de la calle. Asociaciones y partidos políticos consideran que la intención del alcalde de Madrid supone "un retroceso" en los derechos de los ciudadanos.
"Erradicar el sinhogarismo, que nadie duerma en la calle, es un deseo para nuestras entidades. Sabemos que el camino para conseguirlo pasa por aunar voluntades políticas y no por una ley estatal que haga desaparecer por la fuerza de las calles a las personas.  En pleno siglo XXI, no podemos permitirnos un retroceso en la legislación de los derechos de los ciudadanos", denuncian los firmantes, entre los que se encuentran Cáritas Madrid, Acción en Red y la EAPN.
Las organizaciones explican que las personas sin hogar "son víctimas directas de violencia y no al revés" y apelan a un "trabajo integral" para incorporarlas al "día a día que impone la sociedad".
Desde el Gobierno, la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, tachó este jueves la propuesta de Gallardón de "populista y estética". Pajín apostó por "medidas inclusivas" para los mendigos.
En Izquierda Unida, el candidato a la alcaldía de Madrid, Ángel Pérez, afirmó la mendicidad es "cuestión social" y "no de estética, por más que al alcalde le ofenda a la vista". Hasta UPyD se ha posicionado en contra del Gallardón: su alcaldable por Madrid, David Ortega, le ha reprochado que se preocupe "más por la estética que por los derechos fundamentales".

Gallardón: "Yo no tendría la conciencia tranquila"

Ante este aluvión de críticas, Alberto Ruiz-Gallardón, insistió este jueves en que la petición de una ley estatal para poder obligar a los 'sin techo' a dejar de dormir en la calle siempre que haya recursos públicos gratuitos suficientes no busca mejorar la estética de la ciudad, sino proteger "la dignidad" de este colectivo porque es "obligación" de la sociedad hacerlo.
El primer edil se ha explayado en hablar sobre este asunto durante la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, donde defendió que "no se puede tener una mirada indiferente hacia las muchas personas que en Madrid y en otras ciudades" viven en la calle. Aseguró que "no es un problema ni de convivencia ni de estética, sino de la dignidad de las personas, de su salud y de su atención".
De hecho, a su juicio eso "es la obligación de una sociedad moderna y que se dice a sí misma solidaria", porque "decir que no es problema (de la sociedad) porque voluntariamente no quieren incorporarse (a los recursos públicos) sin saber las razones por las que lo deciden así o sus patologías es una actitud que no se corresponde con un discurso de solidaridad".
Sin embargo, la realidad también es que muchas de las personas que duermen en la calle lo eligen de forma voluntaria, a pesar de conocer los recursos puestos a su disposición. Frente a este argumento, el primer edil recordó que se trata de una "población muy difícil", el 40% de la cual "tiene problemas mentales o de adicciones".
"Y yo soy de los que piensan que, no el Estado, sino la sociedad, no puede permanecer indiferente. Sé que se puede alegar que frente a esto su derecho individual a permanecer en esta situación debe primar sobre la obligación que tienen la sociedad y el Estado de evitar esta situación de degradación; respeto el debate absolutamente, pero mi opinión es que nosotros tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano".
"Y es un debate en el que respeto cualquier postura, y al final se hará lo que decida la mayoría del Parlamento. Pero como alcalde no tendría la conciencia tranquila si al menos no solicitase un instrumento para que esas 500 personas, en lugar de dormir en la calle, duerman en un albergue municipal", reiteró

No será considerado infracción

En cualquier caso, Gallardón ha asegurado que su objetivo no es que esta ley recoja la actitud de quienes seguir en la calle como "ningún tipo de infracción", ya que " las personas sin hogar no son los infractores, sino las víctimas". "Pero son unas víctimas a las que nosotros tenemos obligación de asistir aunque no nos lo pidan y aunque en ocasiones se opongan a esa asistencia", apostilló.
Por último, al primer edil también se le ha preguntado por la comparación que los socialistas hicieron el miércoles de esta propuesta con la Ley de Vagos y Maleantes, y recordó  que dicha normativa "nada tiene que ver" con lo que ha propuesto él. "Es más, entra en contradicción. Esa era una ley que pretendía expresamente proteger a la sociedad frente a los vagabundos, y lo que nosotros pretendemos es lo contrario: proteger a los indigentes y, a veces, protegerlos también frente a la indiferencia de la propia sociedad", explicó.
A renglón seguido, recordó además que la Ley de Vagos y Maleantes "no era una ley franquista, sino una ley socialista", ya que fue aprobada "en agosto de 1933, y las elecciones fueron a finales de año, lo que significa que en agosto de 1933 era presidente del Gobierno (Manuel) Azaña pero gobernaba en coalición con el PSOE".


Público, 15/04/2011

Gobierno, partidos y ONG se niegan a confinar a los sin techo


La propuesta del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, de promover una ley estatal que permita a los ayuntamientos poder obligar a los sin techo a dejar de dormir en la calle desató ayer un alud de críticas. Tanto el Gobierno central como las ONG que trabajan con las personas sin hogar y diversos responsables políticos, entre ellos algunos del propio partido del alcalde, el PP, criticaron de una forma u otra la medida propuesta por Ruiz-Gallardón.
No obstante, el alcalde no se arredró ante las críticas generalizadas y se mantuvo en sus trece. "No es un problema ni de convivencia ni de estética, sino de la dignidad de las personas, de su salud y de su atención", justificó. Eso sí, según Europa Press reiteró que su propuesta está subordinada al hecho de que haya recursos públicos gratuitos suficientes algo que, por cierto, está lejos de conseguirse.

Así, si las personas sin hogar de Madrid estuvieran forzadas a abandonar sus calles mañana mismo, como propuso el miércoles Ruiz-Gallardón, más de 1.600 personas no tendrían donde acudir. No tendrían plaza en ningún albergue de la capital, ni municipal ni privado.
Y es que tanto el Samur Social como las ONG que trabajan con este tipo de personas estiman que unos 3.000 ciudadanos carecen de hogar en Madrid, mientras que la ciudad cuenta con 1.367 plazas en centros de acogida de personas sin techo. En invierno, durante las semanas de más frío, el número de plazas se incrementa en unas 500, dependiendo del año. Esta insuficiencia de recursos no es única de Madrid, y se da en otros muchos lugares de España, según Gustavo García, experto en personas sin techo de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales.
Al alcalde de Madrid, sin embargo, las cuentas le salen y asegura que "hay plazas libres en los centros". Gallardón reduce a entre 500 y 600 el número de sin techo que duerme en la calle. Para el alcalde, el hecho de que muchas de estas personas prefieran dormir entre cartones en un portal que ir a un albergue prueba que tienen problemas mentales. "Es una población muy difícil", aseguró. Según destacó, el 40% de las personas sin hogar "tiene problemas mentales o de adicciones". La legislación española no permite retener a ningún ciudadano contra su voluntad. Sólo se puede hacer en dos casos: cuando el individuo ha cometido un delito o si se trata de una persona incapacitada.

Frente común de ONG

El rechazo de las ONG fue frontal. Las 14 entidades más importantes que trabajan atendiendo y sacando de la calle a los sin techo emitieron un comunicado en el que manifestaron su "disconformidad e indignación" por los planes de Gallardón. Se quejan de que el Consistorio vincule a los sin hogar con "conceptos como delincuencia, suciedad y violencia". Al contrario, estas asociaciones constatan que ellos son las "víctimas directas".
Las entidades aseguran que su objetivo también es conseguir que nadie duerma en la calle, pero instan al alcalde a colaborar con ellos para conseguirlo. El camino, denuncian, "no es una ley estatal que haga desaparecer por la fuerza a las personas de las calles". Ven la propuesta como "un retroceso en la legislación de los derechos de los ciudadanos".
La portavoz de La Asociación Realidades, Patricia Prieto, explica que el problema va más allá de la falta de plazas. "Se necesita un nuevo planteamiento metodológico" para sacar a las personas sin techo de las calles, asegura. Su asociación, por ejemplo, tiene pisos tutelados y unidades unifamiliares en la capital, donde se ayuda a estas personas a reinsertarse en el mundo laboral y en la sociedad.

"Criminalizar al colectivo"

Para Gustavo García, la propuesta de Gallardón "criminalizaría al colectivo". García, que dirige uno de los albergues más grandes de España, en Zaragoza, sí entiende que muchas personas sin techo no quieran ir a los albergues. "Los horarios son muy estrictos, tienen que dormir con gente que no conocen, que ronca... No es fácil", explica.
Mientras, Ramon Noró, de la Fundació Arrels de Barcelona, defiende que "no hace falta hacer leyes nuevas, sino aplicar y avanzar en las leyes de servicios sociales". "Hay que cambiar la obligatoriedad por la capacidad de motivar a estas personas, si no, no funciona", concluye. Noró asegura que "el albergue no es la solución" e indica que "hay que huir de la concepción clásica de que con un techo y un plato en la mesa se soluciona el problema".

Denuncia del Ministerio

En el terreno político, la ministra de Sanidad, Leire Pajín, recordó al alcalde que "cualquier ciudadano, por precaria que sea su situación, sigue teniendo unos derechos constitucionales". "Nunca he creído en la política populista y estética, sino en garantizar los derechos de los ciudadanos con políticas reales, inclusivas", dijo. Para el candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky, que aboga por un plan de inclusión social, la propuesta "recuerda a la Ley de Vagos y Maleantes" franquista. Asimismo, el diputado de IU Gaspar Llamazares tachó la propuesta de "tercermundista" y la interpretó como una muestra de que el primer edil está más peocupado por ocultar el problema que por solucionarlo.

Discrepancias en el PP

Gallardón también encontró discrepancias en las filas del PP. La vicesecretaria de Organización del partido, Ana Mato, defendió que las personas sin techo tengan "un sitio donde ir", pero matizó a Gallardón, reivindicando que se debe respetar la libertad individual. La propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, defendió la libertad de los ciudadanos para poder decidir dormir en la calle. "Yo no soy amiga de las prohibiciones", se definió. Eso sí, Gallardón encontró un aliado en el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, también del PP, que llegó a decir que muchos sin techo "están sometidos a mafias". "Algo habrá que hacer", aseguró.
Por último, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu (PSC), criticó que "sólo prohibiendo que puedan estar en el espacio público no se resuelve el problema" de los sin techo. El alcalde aseguró que las personas sin techo sólo podrán salir de la calle si se crea "un circuito de muchos servicios sociales" para que "tengan una alternativa". No obstante, Hereu reconoció que en muchos casos las personas que viven en la calle tienen problemas de salud mental, y que ello "complica que voluntariamente decidan escoger una trayectoria que les conduzca hacia la reinserción social".

domingo, 10 de abril de 2011

Casa Abierta: Albergue para transeúntes en Zaragoza


Casa Abierta from Antonio Charles on Vimeo.

"Casa Abierta" es un cortometraje documental que narra la historia de gente que ocupa altruistamente su tiempo en acompañar a los habitantes de esta curiosa casa. Narra la visión del voluntariado, de su enriquecimiento, y más allá del testimonio de un momento puntual en esas vidas, se convierte en un instrumento de reflexión social y en una herramienta de marketing. ¿Para´qué contar institucionalmente qué era Casa Abierta si sus habitantes lo cuentan con la emoción de la primera persona? Proyectar este documental convierte la puerta anónima de un callejón en una puerta a la esperanza en el ser humano, una esperanza en la ayuda al conciudadano.

Charles Pallarés, A. (2010) De seis a tres grados de separación. Servicios Sociales y Política Social 92, 39-54

Recientemente han sido los propios voluntarios los que han tomado la pluma digital para, en un blog, contar las historias cotidianas de esta singular casa, como es el caso de Rafael Trivez: http://historiasdecasaabierta.blogspot.com/ ¡Os lo recomendamos!

martes, 12 de octubre de 2010

Critica la miseria, no al mendigo

Publicado por Carmen Morán en El País de 10/10/2010

En España malviven 30.000 'sin techo' - Muchos vecinos los rechazan - Los expertos piden medidas sociales, no sanciones


La pobreza extrema tiene el rostro más visible de todas las situaciones de necesidad. Son esas personas sucias, desdentadas y malolientes que se tambalean por la calle, víctimas del alcohol o las drogas, hasta que caen dormidos bajo unos cartones. Y muchas veces, justo, en las zonas más céntricas y turísticas de las ciudades, provocando el rechazo de los vecinos y visitantes.

La pobreza extrema tiene el rostro más visible de todas las situaciones de necesidad. Son esas personas sucias, desdentadas y malolientes que se tambalean por la calle, víctimas del alcohol o las drogas, hasta que caen dormidos bajo unos cartones. Y muchas veces, justo, en las zonas más céntricas y turísticas de las ciudades, provocando el rechazo de los vecinos y visitantes. El número de personas que han bajado hasta ese escalón de la miseria se cifra en unos 30.000 en toda España, los mismos que el año pasado y que el anterior, porque estos son hijos de otras crisis. Ya llegarán los de esta si no se pone remedio. Y normalmente los Ayuntamientos optan por la solución más fácil: manguerazo en las zonas de descanso callejero, soportales vallados, bancos públicos sin respaldo, cajeros al aire libre. "Confunden la lucha contra la pobreza con la lucha contra los pobres. Con eso solo consiguen un efecto óptico, ya no se les verá aquí, pero aparecerán en otro sitio", dice Pedro Cabrera, sociólogo, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas.

¿Es un delito vivir y dormir en la calle? No. ¿Son un problema de orden público? "En absoluto. ¿Lo son la gente que sale del partido de fútbol y genera un atasco? No. Si fuera un problema de orden público sería fácilmente resoluble: se hace una ley antivagos y maleantes o de peligrosidad social, como las que hubo en tiempos y ya está", dice Darío Pérez, jefe del Departamento del Samur Social en el Ayuntamiento de Madrid. Ahora bien, Pérez sabe que "los hábitos de estas personas vienen acompañados, en ocasiones, de falta de higiene y eso genera un impacto, pero es un impacto social y como tal hay que afrontarlo, con medidas sociales".

En España hay más de dos millones de casas vacías y unas 30.000 personas viviendo en la calle. "¿Parece sencillo, no? Pues no hay un solo municipio que tenga un plan para sacar a esta gente de la calle, con un diagnóstico, unos objetivos y unos plazos de cumplimiento", dice Pedro Cabrera. "Las personas sin hogar tienen todo el derecho a estar en la calle, pero los políticos tienen todo el deber de sacarlos de ella y devolverles su dignidad". Con el recorte del 12% que ha sufrido el presupuesto del Gobierno para estas emergencias sociales podrían costearse, por ejemplo, casi 800 plazas anuales en albergues de transeúntes.

Pero algunos no quieren abandonar su rincón, donde los vecinos, solidarios, les cuidan hasta que llega otro compañero del doble cartón, el de vino por el día y el de dormir por la noche. Entonces ya son multitud y el vecindario cambia la solidaridad por rechazo. Es el momento de los trabajadores sociales, magros equipos municipales en los que más de la mitad de sus efectivos son voluntarios. El otro gran brazo contra la pobreza lo constituyen las ONG.

La variedad de casos es casi tan amplia como las personas que viven en la calle. Cierto es que hay perfiles, mayoritariamente hombres, muchos inmigrantes sin red familiar, problemas con el alcohol y las drogas, peleas en casa o un cóctel de todo ello que un día los sacó de los márgenes sociales. Pero también hay quien quiere dejar los soportales y se enreda en una maraña burocrática. "Conocí a una mujer, víctima de la violencia machista y con algún problema mental, que vivía en el aeropuerto. Si iba a una casa de acogida para maltratadas le decían que no, que acudiera a un centro psiquiátrico, donde también le negaban el ingreso porque era víctima de violencia de género y ese no era su sitio", relata Pedro Cabrera, que ha hecho recuentos de personas sin techo en varias ciudades, uno a uno, en noches de invierno, ayudado por centenares de voluntarios.

Esta mujer se quedó en la calle sin que las Administraciones se pusieran de acuerdo. Y Cabrera también se acuerda de aquel otro que recogía chatarra y con lo que sacaba le daba para vivir y para mandar dinero a su hijo. Pero no podía ir a un albergue porque los horarios no cuadraban con su actividad: la chatarra tenía que recogerla de madrugada.

Para casos así hay centros de baja exigencia. Pocos, pero hay, como el que tiene Cáritas en Bilbao desde hace ya 10 años. "Aquí no se les exige que estén desintoxicados, aunque se les asesora y se les apoya si tienen voluntad para ello; de una a cinco de la mañana pueden entrar a tomar un café, charlar, darse una ducha o refugiarse de la lluvia que se vino encima en plena noche", detalla Carmelo Corada, portavoz del centro Hontza (Búho). Al principio, problemas con los vecinos les obligaron a cambiar de sitio; ahora no hay pegas. No es que no haya normas en estos centros, pero las condiciones son más propicias para que cada quien acomode en ellos sus circunstancias.

Para los sin techo la solución es la vivienda y el empleo, dicen los expertos. "¿De qué sirve que una persona esté desintoxicada y reinsertada si el único cobijo que tiene es la calle? De nada. Fíjese, el mayor albergue es la cárcel, porque el 5% de los que allí están vivían antes en la calle", comienza Pedro Cabrera. "Pero lo que es mucho peor es que el 10% de los internos dicen que cuando salgan no les espera más que la calle: pueden ser unas 7.000 personas, dada la población carcelaria", añade. [Los testimonios que acompañan esta información han sido recogidos por Cabrera en un estudio]

Cabrera cree, sin embargo, que los albergues tal y como eran antes y aún perduran algunos, no son el sitio más adecuado para la socialización de estas personas. "En Glasgow, por ejemplo, se fue abandonando la idea de estas grandes instituciones, con medidas de vigilancia, horarios restrictivos, por microestructuras, viviendas con apoyo y acompañamiento social. Creo que ese es el camino".

El camino que nos lleva a Barcelona. Desde 2005, la Generalitat potencia una red de viviendas sociales que dan soporte al trabajo de las ONG con los sin techo."Ellos gestionan 850 viviendas y les damos 2.400 euros por cada casa al año. En total ya hemos invertido unos 18 millones de euros", explica Joan Batlle, uno de los responsables de este programa de la Generalitat. "Hay 117 asociaciones que trabajan con viviendas de inclusión", dice. Una de ellas es Arrels, de amplia experiencia con personas sin hogar. "En los 20 pisos tutelados que gestionamos viven unas 50 personas. El requisito es que tengan capacidad de convivencia. Ellos, con el apoyo de un trabajador familiar y tres educadores sociales, van normalizando su vida, distribuyen las tareas, limpian, recogen, a veces cocinan. Y aportan entre 150 y 200 euros de sus ingresos para que valoren el esfuerzo", cuenta un portavoz de Arrels, Ramón Noró.

No hay plazo de estancia. Algunos se hacen mayores e ingresan en residencias de ancianos o bien siguen donde estaban y reciben una prestación por su situación de dependencia. Otros se casaron y se reencontraron con la vida normalizada.

"Si acabas de aterrizar en la calle y te metes en un albergue puedes deprimirte aún más", dice Noró. "Es cierto que los albergues a veces no son la solución porque solo proporcionan estancias cortas y se necesitan procesos largos para trabajar con los sin techo, aunque cada vez hay más que tienen medias y largas estancias. Pero también hay que reconocer que muchas de estas personas que llevan años en la calle no están en condiciones de pasar directamente a una vivienda tutelada, de las que también tenemos algunas en Zaragoza", explica Gustavo García Herrero, director del albergue municipal en esa ciudad.

Este experto se inclina por un proceso paulatino, con apoyo continuado en centros de acogida antes de pasar a las viviendas. "Los centros de acogida tienen que ser diversos, flexibles, porque si aplicamos las normas tal y como son muchas personas seguirían en la calle. En estos centros, además, hay que favorecer la autonomía y proporcionar intimidad", añade.

En todo caso, las viviendas tuteladas son más baratas que las pensiones en las que se alojan y dejan enteramente su paga de inserción estas personas. Tanto, que en algunos de estos hostales adaptan el precio que cobran al mes a las subidas de las pagas mínimas de inserción que reciben los que no tienen nada.

La mano amiga que salvó la vida de Fátima

Fátima ya es abuela, tiene dos nietos. Es lo primero que cuenta, por teléfono, desde Zaragoza. Y después dice: "Estoy viva de milagro". Y dice bien: fueron muchas las palizas en la calle por si el alcohol no hubiera hecho ya su parte. En los 55 años de historia de Fátima Saidani hay otra protagonista, María Jesús, la mujer que la arrancó de la muerte. Este relato tiene, por fuerza, que cruzar los destinos de estas dos mujeres: la una, pegada sin remedio a su banco del parque; la otra, empeñada en buscarle cobijo.

"Mi madre me tenía la cabeza loca. Cada día venía contándome historias de Fátima: que si hoy le han dado una paliza, que si ayer tenía sangre, que si no come. Mi madre relevó a una vecina que le bajaba comida a Fátima cada día cuando se fue de vacaciones", dice María Jesús Lucia Cerrada. "Y yo pasaba con mi amiga, cada día, le llevábamos un helado, le preguntábamos qué tal estaba. Ella decía poca cosa, educada siempre, amable, no quería moverse de aquel banco".

Tampoco las piernas le daban para mucho. "Yo cuando estaba casada, en Murcia, con mis tres hijos, ya bebía, y me quedaba dormida, la casa abandonada. Luego salía por la calle a preguntar por mis pequeños". En la memoria de esta argelina, que habla tres idiomas y tiene estudios de enfermería, el alcohol ha dejado muchas lagunas. Pero no olvidará nunca el día en que María Jesús le ofreció un buen baño y ella, por fin, accedió. Jamás volvió al banco, ni a la botella.

Gustavo García Herrero exprimió las reglas del albergue municipal de Zaragoza, que dirige, para que la mujer durmiera en la zona de las duchas, porque no podía andar ni subir a las habitaciones. Allí se instaló un colchón y los transeúntes alojados se cuidaban de que nadie le ofreciera un vino. María Jesús y su amiga Pilar Puyoles iban cada día a bañarla, a cambiarla. En las vacaciones de agosto de 2004 y en los meses que siguieron, María Jesús se pateó medio Zaragoza: médicos que curaron a Fátima, casas de acogida para mujeres, el defensor del pueblo, jueces... Y le tocó llorar alguna vez: de impotencia. Mientras, buscaba a la familia de su nueva amiga. Fátima está ahora en la residencia de ancianos Santa Teresa, de Cáritas, aunque no tenga edad para ello. Todos los centros por donde ha pasado han burlado un poco su normativa interna para que Fátima tuviera cabida: más días de los permitidos, más cuidados de los que se prestan, menos edad de la que se exige... Una red solidaria que ha llenado el álbum de esta mujer de fotos felices: el día en que su hija la visitó en el hospital después de tantos años; los primeros pasos con el andador, homenajes, premios.

Años atrás los vecinos intentaron ingresarla por orden judicial, pero un perito forense decidió que estaba cuerda y en su derecho de seguir pudriéndose en el banco.

"Ahora me aseo sola, hago la cama. María Jesús viene a verme, me trae colonia, crema. Es demasiado buena, no hay dinero para pagarla. Me ha dado la vida". Por eso María Jesús dice que es su hija.

CUATRO RELATOS DE LA CALLE CONTADOS EN PRIMERA PERSONA

ANTONIO: "Yo tenía orden de no dejarlos entrar"

"Yo estuve en la calle y luego conseguí trabajo de guardia de seguridad en un hipermercado. Y tenía instrucciones de vigilar a los que no tienen hogar: hacerles sombra... A toda la gente que entraba así, pues teníamos orden de echarla, de no dejarla entrar. Eso de entrada. Yo tenía que hacerlo porque no me quedaba más remedio. No podían estar ni fuera, en la acera. Teníamos que echarlos. Un día que llovía vi a un hombre que no quería más que resguardarse... Una pena. Y yo, claro, me veía a mí mismo".

ABDUL: "Me daban comida, confiaban en mí"

"Yo dormía en la puerta de una tienda. Me trataban bien y el día que no sacaba nada, la gente que trabajaba en la tienda me daba de comer, incluso dinero para comprarme vicios, tabaco. Luego dormía en una puerta de un restaurante. Por la mañana, el dueño me traía café, un desayuno. Fíjate la confianza que tenían en mí que me daban billetes de 50 y 100 euros: "Toma, ve a buscar cambio". A veces tardaba, porque no encontraba. Dejaba mis cosas allí, mi mochila en la tienda y me iba a buscar cambio".

JACINTA: "En el parque me violaron"

"Fue en el parque que tuve la violación. Era una racha en la que estaba tomando unos calmantes, porque me había quitado de la droga. Para quitarme de la droga me pusieron tranquilizantes. Fue uno que estaba en la calle y me violó. Me vio el forense y todas esas cosas. Si yo llego a estar normal y corriente pues seguramente que me hubiera defendido. Yo con tantas pastillas, no podía recordar al señor, pero me vieron los de la limpieza de las calles y avisaron a la policía".

ALBERTO: "Te miran con asco y repugnancia"

"Algún día a lo mejor no me he podido afeitar o cambiarme. Recuerdo entrar en una tienda y te miran de arriba abajo. Y eso te hace daño. Interiormente, moralmente, psíquicamente. Entré y estaban cuatro mujeres. Digo hola, y me miraron con cara de asco y repugnancia. Se me quitó el hambre y las ganas de todo. Eso te hunde más. Y luego piensas... Te da por pensar cosas que sabes que no son normales, pero... ¿me explico? Liarte a romper algo... O irte a la mierda y quitarte la vida".

miércoles, 2 de junio de 2010

Guía de Estilo para Periodistas: Mira a las Personas son Hogar


La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) ha presentado la "Guía de estilo para periodistas: Mira a las personas sin hogar".

Esta Guía de Estilo pretende ser una herramienta para los profesionales de la comunicación y todos aquellos que deseen comunicar la situación de las personas sin hogar. A pesar de su cercanía física, la realidad de este colectivo sigue siendo una de las más desconocidas, lo que facilita que se perpetúen el estigma, los prejuicios y los falsos mitos que han acompañado tradicionalmente a estas personas.

Según datos de Cáritas, el número de personas sin hogar en España llegaría a 30.000 (según el INE entre 25.000 y 30.000), mientras que 273.000 personas vivirían en infraviviendas. Seguramente estos números han aumentado debido a factores socio-económicos como la precariedad laboral, el aumento del precio de la vivienda, y el debilitamiento de las redes sociales.

La falta de apoyo a los inmigrantes y el hecho de que a muchos de ellos no les permitan legalizar su residencia en España ha aumentado el número de personas sin hogar de este colectivo. Distintos estudios calculan que en la actualidad la mitad de las personas sin hogar son extranjeras.

Datos frente a prejuicios

Prejuicio: “están en la calle porque quieren”
Dato: Las personas sin hogar viven una media entre 7 y 8 sucesos traumáticos que alteran completamente su vida anterior. Las situaciones más frecuentes vividas antes de los 18 años son la falta de dinero y el fallecimiento de un miembro de la unidad familiar, ambas entorno al 40%.

Prejuicio: “son sólo hombres, mayores”
Dato: Una de cada seis personas sin hogar son mujeres, una cifra que está siempre en aumento. La edad media de las personas sin hogar es de 38 años y cada vez hay más jóvenes sin hogar.

Prejuicio: “sin estudios ni cultura”
Dato: Dos de cada tres personas sin hogar han alcanzado un nivel de educación secundaria y el 13% tiene estudios universitarios.

Prejuicio: “todos alcohólicos o drogadictos”
Dato: El 30% de las personas sin hogar se declara abstemia y nunca ha consumido drogas.

Prejuicio: “vagos y sucios”
Dato: El 11,8% de las personas sin hogar trabaja. Entre los desempleados, la mitad buscan trabajo. En la práctica totalidad de localidades no hay baños públicos o están saturados. Sólo entre el 10 y el 15% practica la mendicidad.

Prejuicio: “tienen muchas ayudas”
Dato: El 60% de las personas sin hogar opina que los servicios sociales le ayudaron poco o nada. Menos de la mitad de la población sin hogar ha usado los servicios de alojamiento colectivos. Un alto porcentaje de los recursos se dedican a las necesidades básicas, y son todavía insuficientes las respuestas para la integración social.

Prejuicio: “es un estilo de vida como otro”
Dato: Desde que se están sin hogar, el 42 % de las personas han sido insultadas o amenazadas, el
40% han sido robadas, y el 3,5%, la mayoría mujeres, ha sufrido agresiones sexuales. Distintos estudios aseguran que estar sin hogar reduce la esperanza de vida enormemente.



domingo, 16 de mayo de 2010

De niños en hogares de guarda a adultos sin hogar

Human Rights Watch denuncia que el Estado de California no prepara a los jóvenes que viven en los hogares de guarda para incorporarse a la vida adulta, con lo que un 20% de ellos acaban viviendo en la calle.

(Los Ángeles, 12/05/2010) - California está produciendo adultos sin hogar al no proporcionar apoyo a la juventud en hogares de guarda para vivir como adultos independientes y poniendo fin a la ayuda estatal de manera abrupta, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Human Rights Watch dijo que el Estado debería proporcionar apoyo financiero, conexiones con adultos, vivienda y otras redes de seguridad para los jóvenes mientras logran la transición hacia la independencia.

El informe de 70 páginas titulado "My So-Called Emancipation: From Foster Care to Homelessness for California Youth" (Mi supuesta emancipación: De hogares de guarda a personas sin hogar para los jóvenes en California) documenta la lucha de los jóvenes en hogares de guarda que se convierten en personas sin hogar después de cumplir los 18 años, o "crecer" fuera del cuidado del Estado, sin la preparación suficiente o apoyo para la edad adulta. El sistema de hogares de guarda de California acoge a 65,000 niños y jóvenes, una cifra mucho mayor que en cualquier otro estado. De los 4,000 que salen del sistema de cada año, la investigación sugiere, el 20 por ciento o más se queda sin hogar.

"Al no preparar a los jóvenes en hogares de guarda para la vida adulta y quitándoles abruptamente el apoyo cuando se convierten en adultos, California está fallando en su deber para con estos jóvenes", señaló Elizabeth Calvin, defensora principal de la división de derechos del niño de Human Rights Watch y autora del informe. "Estos jóvenes son capaces de lograr la transición con éxito, pero no pueden hacerlo sin la ayuda del Estado".

Este mes, el Estado está considerando recortes drásticos a los servicios de bienestar infantil, lo que eliminaría un programa existente de transición de vida, más de 400 trabajadores sociales y otros programas para la preparación de jóvenes en hogares de guarda para la vida adulta.

"Estos recortes presupuestarios propuestos menoscabarían la defensa principal de los jóvenes en hogares de guarda para evitar la vida en las calles," dijo Calvin. "El Estado tendrá que solventar los gastos del resultado predecible - un incremento del número de personas sin hogar".

La mayoría de los niños que entran al sistema de hogares de guarda es porque el Estado interviene en su deber de protegerlos ante el abuso o el descuido sufridos en su propio hogar. El Estado se convierte en su padre y debe velar por que los niños tengan una alimentación, vestimenta, vivienda, atención a la salud y educación adecuadas. Pero es igualmente importante la responsabilidad de proporcionar la orientación y el apoyo necesarios para que los niños en hogares de guarda se conviertan en adultos independientes, señaló Human Rights Watch.

Human Rights Watch entrevistó a 63 jóvenes que se quedaron sin hogar después de salir de hogares de guarda en California. Sus historias arrojar luz sobre el complejo conjunto de factores que llevaron a su falta de vivienda: oportunidades perdidas para aprender habilidades, falta de capacidad para ganarse la vida, la escasez de segundas oportunidades, y el hecho de que a nadie le importó lo que pasara con ellos.

De los entrevistados, el 65 por ciento no se había graduado de la escuela preparatoria cuando salió por la fuerza del cuidado estatal; el 90 por ciento no tenía ninguna fuente de ingresos. Se espera que estos jóvenes sobrevivan por sí solos, aunque el Estado les ha proporcionado poca capacitación de habilidades para la vida adulta y no les proporcionó apoyo durante la transición. En estos casos, la falta de vivienda es un resultado predecible.

La legislación de California requiere que las agencias de bienestar infantil desarrollen, en conjunto con cada joven en hogares de guarda, un "plan de emancipación" sobre lo que el joven adulto hará al salir del hogar de guarda. Pero en la práctica, la planificación con frecuencia no se hace o no es realista, y no puede impedir a un joven quedarse sin hogar, dijo Human Rights Watch. Los jóvenes describieron a Human Rights Watch planes de emancipación que carecían de arreglos para vivienda o los ingresos necesarios para pagarla.

Human Rights Watch instó a California a proporcionar a los jóvenes en hogares de guarda con una variedad de opciones mientras que realizan la transición a la edad adulta, al igual que aquellas que gozan sus compañeros que crecieron en hogares propios. Estas podrían incluir más tiempo en casa antes de trasladarse a vivir por su cuenta, o algún lugar de acogida para determinados períodos, como durante las vacaciones de la universidad.

El Estado también debe mantener una gama de otras opciones para vivienda, tutoría y apoyo a los jóvenes en hogares de guarda, incluyendo programas de vivienda de transición, servicios de salud mental, servicios para las personas con problemas de aprendizaje, y servicios para mujeres embarazadas y de crianza para padres jóvenes, dijo Human Rights Watch.

"La ciencia del desarrollo de los adolescentes muestra que la niñez no termina abruptamente en una cierta edad", dijo Calvin. "En la mayoría de familias de los EE.UU., los jóvenes siguen recibiendo un espectro de apoyo - emocional y financiero - mientras logran la transición a la edad adulta, y la juventud de California en hogares de guarda no merece menos".

Testimonio seleccionados del informe:

El día que me gradué de la preparatoria, mi madre de guarda me dijo: "Te has emancipado. Ya no puedes vivir aquí". Mi trabajadora social llegó - yo todavía estaba en mi vestidito de graduación, con mis tacones, mis flores, mi birrete. Mi trabajadora social nunca había hablado conmigo. [Ella] me dijo: "Hice algunas llamadas y encontré un refugio para ti. Tendrás una cama durante cuatro meses".

- Karen D., de 21 años, San Francisco.

En el día de mi llamada emancipación, yo no tenía un diploma de preparatoria, un lugar para vivir, un trabajo, nada ... El día que me emancipé - fue un día feliz para mí. Pero yo no sabía lo que me esperaba. Ahora que estoy en la calle, honestamente creo que hubiera sido mejor estar en un hogar abusivo con un padre que me golpeaba, al menos me habría enseñado a conseguir un trabajo y a pagar las cuentas.

- Roberta E., de 24 años, Los Ángeles

"Me gustaría haber tenido ... a alguien que se preocupara por mí ... por ejemplo alguien que me enseñara cómo separar la ropa blanca de la de colores [para lavarla.] Quizá lo hubiera odiado en su momento, pero quisiera haberlo tenido. Nunca me preguntaron: "¿Está todo bien? Háblame".

- Nikki B., de 18 años, Sacramento

"Si vas a poner a los niños en hogares de grupo, en hogares de guarda - hay que darles por lo menos lo que necesitan para sobrevivir y cuidarse a sí mismos. [Cuando cumplí los 18] se esperaba que yo supiera cómo conseguir un trabajo, comprar un carro, todo eso, pero ... no tenía ni idea cómo hacer las cosas. Así que terminé en la calle".

- Tonny D., de 20 años, Berkeley