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viernes, 8 de diciembre de 2017

"Housing First" Europa: la vivienda, un derecho básico, NO una recompensa.




La Guía para el uso de Housing First en Europa ha sido elaborada por Nicholas Pleace, de la Universidad de York, con la colaboración entre otras organizaciones de FEANTSA, la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan con Personas sin Hogar y RAIS Fundación.

La necesidad de esta Guía nace de la rápida evolución en la difusión de Housing First para abordar el sinhogarismo en la Unión Europea. Housing First ha demostrado su alta efectividad en la lucha contra el sinhogarismo, y esta Guía pretende ofrecer la información necesaria para implementar, dotar de personal y hacer funcionar un programa Housing First efectivo, especialmente para personas con problemas de salud mental y adicciones. 

Ya existen programas Housing First en muchos países europeos. Se pretende que la Guía sea útil para programas y servicios grandes y pequeños, que operasen en una variedad de países diferentes, con sistemas políticos, económicos y estados de bienestar diferentes, y que prestasen servicio a diferentes poblaciones de personas sin hogar.

Se ha verificado que los tratamientos que fomentan la autodeterminación son más efectivos en la reducción de los síntomas que otros tratamientos basados en el cumplimiento de un tratamiento. También se ha observado en varias comunidades que Housing First transforma la praxis de otros servicios relacionados y de los sistemas de cuidado cuando se introduce en una comunidad, evolucionando de un servicio aislado a una aproximación más comunitaria.
La creciente investigación y evidencia sobre Housing First continúa reforzando el hecho de que los servicios Housing First consiguen resultados significativamente mejores en estabilidad de alojamiento, salud mental, adicciones y calidad de vida.



Housing First aporta una dimensión de justicia social. Housing First proporciona vivienda como derecho humano básico, no como una recompensa por lograr la sobriedad o seguir un tratamiento psiquiátrico. Las personas no tienen que ganarse el alojamiento o demostrar que están preparadas para una vivienda y que la merecen. Housing First ofrece a las personas usuarias un acceso inmediato a la vivienda como una cuestión de derechos: abordar la injusticia de la pobreza, dar una oportunidad a las personas más desafortunadas y aliviar de inmediato el sufrimiento de las personas sin hogar.  


¿Qué es Housing first? Es una nueva forma de trabajar con el “sinhogarismo”. Utiliza la vivienda como punto de partida más que como objetivo final, y por eso se denomina  Housing first: Vivienda primero. 

El apoyo es esencial para el éxito de Housing First. Erradicar el sinhogarismo con éxito se consigue proporcionando servicios de apoyo de calidad una vez que una persona usuaria ha sido alojada. Las tareas del equipo de Housing First directamente relacionadas con el soporte al alojamiento pueden implicar las siguientes actividades:



Antes de la aparición de este modelo se utilizaba el enfoque de escalera, en el cual primero se debían cumplir una serie de objetivos, según un "plan de inserción" previo, y posteriormente se accedería a una vivienda. 

Sin embargo numerosas investigaciones han demostrado que es mucho más eficaz el modelo “Housing first”. Es importante saber que parte de la base de una evaluación en la que se comprueba que en un futuro este modelo puede ser una estrategia integral. Podría ser aplicado, entre otros, con mujeres sin hogar con necesidades de apoyo grandes, personas jóvenes con necesidades de apoyo grandes en riesgo de caer en el sinhogarismo, Housing First puede apoyar a familias con necesidades grandes y complejas, y por último, con personas ex reclusas con necesidades de apoyo grandes.

Principios fundamentales. Este modelo cuenta con ocho principios fundamentales que son: 
1. La vivienda es un derecho humano. 
2. Elección y control de las personas usuarias. 
3. Separación de vivienda y tratamiento. 
4. Orientación a la recuperación. 
5. Reducción del daño. 
6. Compromiso activo sin coerción.  
7. Planificación centrada en la persona. 
8. Apoyo flexible y disponible durante el tiempo necesario.

Proporcionar apoyo


- Seguimiento sistemático de la situación del alojamiento de cada una de las personas usuarias; 
- Asegurar que la relación con la comunidad de vecinos sea lo mejor posible; 
- Asesoramiento y asistencia para garantizar que la vivienda está en buenas condiciones; 
- Ayuda con la gestión económica; 
- Asesoramientoy apoyo para la vida independiente; 
- Proporcionar servicios de gestión de la vivienda parciales o totales a la propiedad de las viviendas; 
- Cualquier otro tipo de apoyo al alojamiento debería ser proporcionado según demanda.

Este modelo puede incluir servicios psiquiátricos y de salud mental, servicios de drogas y alcohol, servicios clínicos, servicios de cuidado personal, terapia ocupacional, apoyo emocional, participación en la vida comunitaria, apoyo social de la pareja, amistades y familia, gestión de las relaciones negativas y la estigmatización, además de seguridad ontológica entre otras.

Housing First ya se está usando en países como Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Noruega, Paises Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia.

Acceso a la guía: 


martes, 24 de febrero de 2015

¿Qué causa las adicciones? Te sorprenderá: lo opuesto a la adicción no es la sobriedad sino la conexión humana


Casi todo lo que nos han contado sobre la adicción es falso; hay una historia diferente a punto de ser contada, si es que estamos dispuestos a escucharla, afirma Johann Hari, autor del libro 'Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs'.

Existe la teoría de que las drogas son el factor más importante en la existencia de las adicciones. Una de las formas en que se estableció esta teoría por primera vez fue mediante una famosa publicidad de “Partnership for a Drug-Free America” en, en los que se mostraba un  experimento con ratas en los años 80; este consistía en encerrar a una rata en una jaula en la cual se encontraban dos bebedores, uno con agua y el otro con agua adulterada con cocaína o heroína. Cada vez que se repetía el experimento, se obtenía como resultado que las ratas se obsesionaban con el agua adulterada y podían seguir tomando hasta morir. Esto ocurría con 9 de cada 10 ratas.

Pero el experimento real no concluía aquí. Es obvia la adicción que pueden crear sustancias tales como la cocaína, pero, ¿es esto lo que causa la drogodependencia? Esto se preguntaba el profesor de Psicología de Vancouver llamado Bruce Alexander, en los años 70, que descubrió algo extraño en este experimento. La rata está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer que tomar drogas. ¿Qué ocurría si se realizaba el experimento de otra manera?
En la segunda parte del experimento, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trataba de una jaula de diversión con varios roedores, la mejor comida para estos animales, pelotas de colores y multitud de túneles. En resumidas cuentas, un lugar donde una rata tendría todo lo que pudiese desear. El profesor Alexander quería saber qué pasaría.

Todas las ratas probaron el agua porque no sabían lo que tenía, pero el resultado fue sorprendente. Los resultados nos muestran que las ratas consumían menos de ¼ del agua manipulada con cocaína o heroína que consumían cuando estaban aisladas, y en ningún caso llegaban a consumir esta agua hasta la muerte. Mientras que las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna de las que vivía en un entorno feliz.
Este experimento es un reflejo de la realidad, traduciéndose como un riesgo para el individuo aislado, que al no encontrar otra salida en su sociedad opta por el consumo de estas sustancias, mientras que con el apoyo de una red social y un entorno apropiado estas adicciones son menos frecuentes.
Al principio se pensó que era sólo una particularidad de las ratas, hasta que Hari se da cuenta de que al mismo tiempo estaba teniendo lugar un experimento equivalente en humanos. Se llamaba la Guerra de Vietnam. Hari recuerda que la revista Time informó de que el consumo de heroína era "tan común como mascar chicle" entre los soldados estadounidenses, y hay evidencias claras que lo respaldan: un 20% de los soldados estadounidenses había desarrollado adicción a la heroína allí, según un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Muchas personas estaban comprensiblemente aterradas; creían que un gran número de adictos volvería a casa cuando terminara la guerra.

No obstante, un 95% de los soldados adictos -de acuerdo con el mismo estudio- dejó las drogas. Muy pocos se sometieron a rehabilitación. Pasaron de una terrorífica jaula a un lugar agradable, por lo que ya no querían tomar drogas.
El profesor Alexander defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho, defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.

Los adictos callejeros son como las ratas de la primera jaula, aislados, solos, con una sola vía de escape a su disposición. El paciente médico que toma drogas por una cuestión puntual, es como las ratas de la segunda jaula. Vuelve a casa a una vida rodeada por la gente que ama. La droga es lo mismo, pero el entorno es diferente.

Esto nos da una visión que va mucho más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen defiende que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Afirma que deberíamos dejar de hablar sobre "adicción" en general para empezar a llamarlo "apego". Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto.

Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana. Hay alternativas para dejar la adicción a las drogas. Se puede construir un sistema diseñado para ayudar a los adictos a reconectar con el mundo y dejar atrás sus adicciones.

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Cocaine Rat - Drug-Free América
"Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti".

Fuente: El Huffingtonpost. 31/01/2015, por Jonathan Harri.

martes, 14 de febrero de 2012

ENFERMEDAD Y MUERTE EN LA CARCEL

Emiliano, de ASDECOBA (Asociación para el Desarrollo Comunitario del Barrio Buenos Aires de Salamanca), nos hace llegar su opinión sobre la situación de personas muy enfermas que están muriendo en las cárceles españolas.

Es un hecho que en las cárceles españolas la muerte se hace presente demasiadas veces; la enfermedad mental afecta a más de 18.000 personas y las drogodependencias al 50% de las personas internas en prisión.

Resulta, cuando menos, muy preocupantes, yo diría que escandalosos estos datos que la realidad actual de las cárceles españolas nos presenta.

“Recordar que la Administración ostenta un singular deber legal de aseguramiento de la vida y de la integridad física y psíquica por parte de quien ejerce una función de custodia”, (“Otro derecho penal es posible, documento 2º”). Este recordatorio contrasta con la realidad de la muerte casi permanentemente en las cárceles del Estado, con el número de personas enfermas mentales absolutamente inadmisible, y con el tanto por ciento preocupante de personas dependientes y consumidoras de estupefacientes.

Me resultan imprescindibles y necesarias estas reflexiones, ante hechos que se repiten lamentablemente con demasiada frecuencia. ¿Cómo es posible que permanezca en un Centro Penitenciario una persona enferma de SIDA en fase terminal; o un enfermo en fase de postración con una enfermedad sin solución, como el cáncer; o un enfermo mental; o un consumidor habitual de drogas, incluso hasta llegar a fallecer en el Centro?.

La humanización y los Derechos humanos que esta sociedad dice defender deberían hacerse realidad constante y eficiente en el tratamiento de tantos y tantos casos que exigirían que estas personas estuvieran en los mejores lugares para un adecuado tratamiento, o en el ámbito del cuidado familiar, si estamos hablando de personas en situación de sufrir enfermedades en fase irreversible.

Entre los años 2.000 y 2.008, según fuentes de la S.G.I.P, y que recoge el libro “Andar un Km. En línea recta”, fallecieron por diversas causas más de 1.500 personas en las cárceles españolas, de las cuales llama poderosamente la atención de que sólo en 2.008, 94 fallecieron por sobredosis o por SIDA.

En este mismo libro afirman sus autores que, “en las cárceles no hay ni la adecuada asistencia sanitaria, ni sobre todo la asistencia en materia de salud mental que la prevalencia de trastornos mentales en prisión exigiría”.

La anterior Secretaria General de Instituciones Penitenciarias llegó a afirmar que las cárceles españolas estaban llenas de pobres y enfermos mentales.

El Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías calcula “que en España la población reclusa que presenta problemas de consumo de sustancias ilegales supera el 50%. Lo que equivale a más de 25.000 personas drogodependientes en prisión”.(XV Congreso Políticas Sociales para abolir la prisión).

En este mismo informe del Congreso, dice que, “la demanda de droga va en aumento dentro de las prisiones, siendo difícil el control de la oferta por razones sanitarias y estructurales”; Y continúa, “la prisión como espacio cerrado y aislado activa el contagio de conductas y estrecha la relación entre prisión y drogas”.

En este mismo informe se recoge que “Instituciones Penitenciarias estimaba un 25,6 % de población presa con diagnóstico psiquiátrico y de trastornos de personalidad”.

De esta manera las cárceles se han convertido en psiquiátricos sin serlos.

A esta tremenda realidad me surgen preguntas como, ¿Por qué alguien que no puede responsabilizarse de su delito, debe pagar por él?. ¿No es sintomático el número de muertes dentro de las cárceles para considerar la ineficacia de los procesos utilizados con personas en situaciones agudas y de trastornos graves? ¿No debe replantearse la política del sistema penitenciario ante la ineficacia en estos casos? ¿Qué pensar desde estos casos, demasiados, ante el coste de una persona presa, más de 40.000 € al año, y la falta de capacidad de respuesta?.

Probablemente el Sistema de seguridad carcelaria que apoyamos con tanta fuerza desde la sociedad de manera indiscriminada, debiera considerar algunas propuestas urgentes como, ningún enfermo mental o crónico en la cárcel; que la sanidad penitenciaria pase a ser gestionada en su totalidad desde el Sistema Público de salud, tal como está contemplado, pero no hecho efectivo; que la drogodependencia pase a ser considerada como una enfermedad para ser tratada desde el sistema Público de Salud y no desde los Servicios Sociales; o que casos extremos sean tratados de forma especial con los tratamientos adecuados fuera siempre de las propias cárceles, evidentemente, no preparadas para estos tratamientos.

Muchos pasos habrá que dar y muchos medios hay que comprometer, pero nunca se debe renunciar a actuar y a utilizar los medios y las herramientas más adecuadas para procurar humanización.

jueves, 15 de julio de 2010

Alcohol






Hola chavales. estamos en el 5º programa de la radio de Trabajo Social . Soy Jorge Martín Maeso y estoy con Eugenio Pastos Cabrera.

Buenas. estamos aquí para hablar de un tema importante: El consumo de alcohol en los jóvenes de 12 a 25 años, aunque nuestras expectativas se centran en llos jóvenes entre los 12 y 17 años, ya que son menores de edad y no deberían de poder ni siquiera comprar alcohol.

viernes, 19 de marzo de 2010

CURSO "ESCUELAS PARA LA VIDA" Otros modos de intervenir con personas drogodependientes


El viernes 12 de marzo, miembros del Colectivo Alteracción y alumnos del la Escuela de Trabajo Social de Cuenca, realizamos un curso sobre intervención con personas drogodependientes, centrado en el estilo y la metodología de las "Escuelas para la Vida", experiencia que se viene desarrollando desde los años 80 en el ámbito hiperrural de Langa (Huete).

El curso combinó elementos teóricos relacionados con el conocimiento de las situaciones vitales que conducen a la dependencia de tóxicos, con la aproximación a la perspectiva de intervención de Escuelas para la Vida y los diferentes programas que desarrollan, fundamentalmente de carácter psico-socio-educativo, en los que se busca afrontar los principales déficit de la persona y acompañarla en el proceso de educación para una vida nueva.

En paralelo, también realizamos un aprendizaje eminentemente práctico a través de la convivencia con los alumnos de este centro. Nos enseñaron las dependencias y los animales de la granja, pero sobre todo, nos mostraron su modo de vida y compartieron con nosotros su comida, sus experiencias y sus anhelos.

Finalizamos el día con un compartir en el que mutuamente descubrimos las realidades tan complejas a las que nos enfrentamos y sobre todo la importancia de poner en primer lugar de todo nuestro trabajo profesional a las persona, como bien nos invitó uno de ellos: "Cuando estéis delante de una persona darle lo mejor que tenéis"

Desde aquí agradecemos a Escuelas para la Vida, y a todos y cada uno de sus miembros, el haber compartido con nosotros este día de encuentro.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Rosanthi y la cocina de los dioses

Ahora hace un año que Rosanthi y Marianthi, dos estudiantes de la Technological Educational Institute de Creta (Grecia), estaban realizando prácticas de Trabajo Social en Cuenca, por mediación de las becas Erasmus.

Marianthi, interesada por las políticas sociales y la gestión de programas, se centró en el Área de Intervención Social del Ayuntamiento de Cuenca -los servicios sociales generales-, mientras que Rosanthi lo hizo en el Centro de Día El Vivero, recurso de la red regional para la atención a las drogodependencias.

Rosanthi convivió con el personal de ese Centro (trabajadoras sociales, educadores de calle...), así como con las personas que lo utilizan, en actividades y proyectos encaminados a la reducción de daños o al acompañamiento durante el proceso de deshabituación e integración social. Entre otras actuaciones, Rosanthi diseñó una base de datos sobre los usuarios del centro, que se continúa utilizando actualmente, y organizó un taller -La cocina de los dioses- que permitió acercar a sus participantes a la cultura griega.

Hace una semana, Rosanthi nos volvió a visitar, puesto que se había dejado aquí una maleta...Está llena de vitalidad, como siempre. En El Vivero la echan de menos. Nos comentó que ahora está realizando su tesis doctoral sobre la percepción de los homosexuales en Grecia, pero que le apetece realizar una estancia en América Latina o encontrar trabajo en España...