Mostrando entradas con la etiqueta Maltrato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maltrato. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2012

AKV Familias: por la recuperación de los hijos y la ayuda a las víctimas de la violencia familiar

6 de diciembre. Nota de prensa en Cuencalternativa.net.

El pasado 28 de noviembre, la Asociación AKV Familias se presentó en rueda de prensa como una organización compuesta por un grupo de personas caracterizadas por recibir un doble maltrato. Por un lado, el maltrato recibido por parte de exparejas u otros miembros del núcleo familiar. Y, por otro, el maltrato recibido por parte de las administraciones públicas y, por tanto, de sus profesionales. Los objetivos prioritarios de AKV son dos: recuperar a sus hijos sanos y salvos; y que se ayude, en vez de castigar, a las víctimas de la violencia familiar.

Esta asociación que recibe apoyo de: la Asociación Zambra de iniciativas para la Acción Social, a través del asesoramiento prestado en el Punto de Información y Denuncia sobre Derechos Sociales; los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cuenca, que facilitan un espacio en el Centro Social de Tiradores, y la Facultad de Trabajo Social (UCLM), a través de su programa de prácticas, denuncia asimismo la subida de las tasas judiciales en tanto que supone una traba más en la posibilidad de defenderse ante los abusos institucionales.

AKV que se reúne cada lunes en el Centro Social de Tiradores a las 17 h., en asamblea abierta, invita a la asistencia y participación a aquellas personas que puedan estar interesadas.

La asociación AKV Familias en el siguiente escrito presenta con más detalle su iniciativa:


Somos un grupo de personas de Cuenca afectadas por un doble maltrato: el primero es el que venimos recibiendo por parte de nuestras exparejas u otros miembros de la familia durante años (violencia de género y violencia familiar). El segundo tipo de maltrato es el que nos están infligiendo las personas asentadas en las administraciones públicas desde los varios servicios sociales de protección de menores y los juzgados (violencia institucional), por las razones que se exponen a continuación

•Los familiares que nos maltratan utilizan los servicios de protección de menores adscritos a la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales para continuar haciéndonos daño a nosotros/as y a nuestros hijos. Para ello, solo deben llamar por teléfono o presentarse en los Servicios Periféricos provinciales y notificar que estamos maltratando a nuestros hijos, sin que sea necesario aportar pruebas o evidencias más sólidas.

•En los servicios de protección de menores y en los juzgados de Cuenca nos estamos encontrando con algunos profesionales que no usan métodos fidedignos de investigación, no reúnen una adecuada formación especializada, violan el compromiso de confidencialidad, y tampoco tienen experiencia previa ni reciben la supervisión cualificada requerida para abordar cuestiones que afectan a los derechos fundamentales de las personas.

•En consecuencia, el procedimiento establecido en la legislación sobre menores -donde prima el interés superior del menor, lo que nos parece muy correcto-, tiene sin embargo el gran inconveniente de convertirnos en personas culpables de maltratar a nuestros hijos y de retirarnoslos sin haber tenido posibilidad de ser informadas suficientemente ni de poder defendernos de forma adecuada conforme a Derecho. De hecho se acaba dilatando la investigación, y violando el derecho del menor a su madre y del progenitor a cuidar a su hijo, por una supuesta culpabilidad (no inocencia) que no se ha probado:

1.Con la notificación (de alguien generalmente anónimo que podria querernos mal) se inicia una fase de investigación sobre nosotras, pero de la que no somos informadas, en las que se nos considera sospechosas y, en virtud de ello, se interroga a algunas personas de nuestro entorno y el de nuestros hijos (maestros, vecinos, ex, personal sanitario…). Durante esta fase, con frecuencia se está vulnerando el derecho a la protección y a la confidencialidad de datos de carácter personal de nuestros hijos y de nosotras, por lo que recibimos la sanción social de nuestros vecinos, a la vez que sufrimos discriminación en nuestros trabajos al saberse nuestra suerte.

2.Desde ese momento y hasta que se produce la evaluación del caso por parte de los técnicos de menores, no tenemos apenas posibilidades de defendernos de forma adecuada, ni recibimos las medidas de apoyo familiar que con carácter preventivo establece el artículo 26 de la Ley del Menor de Castilla-La Mancha.

3.En algunos casos, los técnicos de protección no están intentando recabar la colaboración de la familia del menor (artículo 37.3 de la Ley del Menor), y se está prescindiendo de la ayuda que pueden prestar abuelos, tíos u otras figuras de la familia extensa.

4.Cuando se nos notifica desde los servicios de protección de menores que han detectado una situación de riesgo o de desamparo, es frecuente que las resoluciones estén basadas en argumentos discrecionales o arbitrarios, que cambian según la perspectiva del técnico de protección que nos toque en ese momento. En todo caso, se echa de menos la presentación de evidencias o pruebas basadas en criterios científicos y de estándares regulados.

5.La ejecución de los programas de intervención familiar y de otras medidas se nos impone, en muchas ocasiones, desde la autoridad del técnico de referencia y de su poder para proponer que se nos quite la tutela de nuestros hijos. Para nosotras es muy duro soportar el trato de algunos técnicos de protección que nos tratan como a culpables, o en el mejor de los casos, con indiferencia, en vez de contar con nosotras como personas que sufrimos maltrato y necesitamos apoyo (en algunas ocasiones, mucho apoyo).

6.Con frecuencia, los procedimientos y medidas se aplican con mucha rigidez, y nos obligan a frecuentar numerosos servicios sanitarios, terapéuticos, puntos de encuentro familiar, donde nuestra vida es expuesta innumerables veces a decenas de profesionales de todo tipo. Pero no disponemos de un solo profesional de referencia realmente estable, en el que podamos confiar, que tenga una visión integral de nuestra situación familiar y conozca el nudo o núcleo del problema: la situación de maltrato y de manipulación permanente a la que nos someten nuestras exparejas o familiares.

7.La situación descrita en el párrafo anterior afecta también a nuestros hijos que, de forma progresiva, entran en una espiral de confusión, en la que no entienden nada de lo que les está pasando en su vida, además de echar de menos a sus padres.

8.Por último, cabe denunciar la perseverancia de los prejuicios machistas y el trato paternalista que recibimos en las oficinas de policía conquenses, cuando nos dirigimos a denunciar las agresiones y situaciones de acoso.

En definitiva, las personas que estamos sufriendo situaciones de maltrato y nuestros hijos, estamos quedando indefensas ante los maltratadores que utilizan flagrantemente los puntos débiles del sistema de protección de menores y la justicia para machacarnos. Por esa razón, reclamamos a las administraciones públicas que pongan a personas competentes y cualificadas, así como que se revisen los procedimientos de investigación y de intervención, para que podamos encontrar ayuda y no incomprensión injusticia abuso y castigo.

Queremos hacer saber que con estas actuaciones, nuestros hijos sufren y las relaciones familiares quedan inundadas de inseguridad. Nosotros estamos sometidos a una pesadilla a veces por pobreza, a veces por indefensión, a veces por errores propios que cometemos todos los seres humanos y sobre todo por no poder cuidar y proteger a nuestros hijos. Admitimos nuestros errores, y queremos sobre todo hacer valer nuestras virtudes, reclamamos el derecho de reparar, mejorar y dar a nuestros hijos el amor que la administracion y la justicia no les puede dar.

Nuestros objetivos al juntarnos y denunciar esta situación son dos: recuperar cuanto antes a nuestros hijos sanos y salvos, conviviendo en un entorno seguro y amable, y que no se castigue sino que se ayude a las víctimas de la violencia familiar.




jueves, 16 de junio de 2011

Informe de Evaluación de la Ley del Menor en Castilla-La Mancha

Se acaba de publicar el Informe de Evaluación de la Ley 3/1999 del Menor en Castilla-la Mancha, elaborado por un equipo de profesoras de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca en colaboración con asesores y técnicos de la Oficina Del defensor del Pueblo de la región.

En el informe se realiza un detallado seguimiento del sistema dirigido a la protección de niños y adolescentes desde la responsabilidad pública, con especial atención a los recursos para la preservación familiar (prevención, apoyo familiar, situación de riesgo), la situación de desamparo -estrechamente ligada al maltrato infantil-, tutela y guarda, el acogimiento familiar y residencial, los programas de autonomía, la adopción regional e internacional, y la intervención con menores en conflicto e infractores.

También se analiza la gestión del sistema (organización administrativa, papel de las entidades colaboradoras, procedimientos de trabajo, recursos humanos, materiales y económicos) y algunos de los derechos de los menores que exigen una mayor atención en el día a día para que sean realmente efectivos.

Por último, el informe da cuenta de las actuaciones llevadas a cabo por la Oficina del Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha desde su creación en 2002, y en función de las conclusiones resultantes del proceso evaluativo, plantea una serie de recomendaciones y propuestas con el ánimo de mejorar y apoyar a las personas y organizaciones que con su esfuerzo cotidiano atienden a uno de los sectores de población de los más vulnerables entre los vulnerables.

 

sábado, 26 de febrero de 2011

“Es vital para el trabajador social formarse en diferentes tipos de acoso”


La Facultad de Trabajo Social de Cuenca acogió en la tarde del jueves, 24 de febrero, un ciclo de conferencias sobre mobbing y bullying, que contó con la presencia de dos expertos en la materia: Tasio Ovejero (Universidad de Valladolid) y Peter Smith (Goldsmiths College of London).

Un centenar de alumnos de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca que se encuentran cursando el curso “puente” para obtener el título de grado participaron en la tarde de ayer en un seminario sobre violencia centrado en el acoso escolar tradicional y el perpetrado a través de las nuevas tecnologías, y el acoso laboral. Para el coordinador del curso, Aurelio Lascorz, que los trabajadores sociales se formen en diferentes tipos de violencia es vital para el desarrollo de su labor.

El seminario, organizado por los profesores del Departamento de Psicología Santiago Yubero y Elisa Larrañaga en colaboración con el coordinador del curso, Aurelio Lascorz, ofreció a los alumnos una visión actualizada de ambos problemas, así como la experiencia investigadora al respecto de dos personalidades en ambas cuestiones: El profesor de la Universidad de Valladolid Tasio Ovejero en cuanto a mobbing o acoso laboral, y el profesor de la Universidad de Londres Peter Smith sobre acoso escolar y ciberacoso entre adolescentes.

Acoso escolar: el bullying

La palabra bullying entró de lleno y de forma dolorosa en el vocabulario de los españoles en 2004, merced al llamado “caso Jokin”. Desde entonces, mucho se ha avanzado en el conocimiento y la investigación del acoso escolar, lacra que sigue afectando a un elevado porcentaje de alumnos de todo el mundo, también de España y de Cuenca, a lo largo de cada curso académico.

El profesor de la Universidad de Londres, Peter Smith, realizó para los asistentes al seminario una semblanza de qué es acoso escolar tradicional y en qué consiste el ciberacoso, así como un perfil de los acosadores en ambos casos, para terminar hablando del importante papel que juegan los padres y la comunidad educativa —trabajadores sociales incluidos— a la hora de erradicar estos comportamientos.

Así, el acoso tradicional “es un comportamiento agresivo en contra de alguien que está en una posición más débil, por motivos como que la persona sea más fuerte, o que tenga más apoyos, o que use la exclusión de la víctima” mientras que el ciberbullying “es aquel que se hace a través del móvil o de internet”. Smith comentó al respecto del tradicional que se da a edades tempranas, desde los 7 años, y más en chicos que en chicas, mientras que el ciberacoso se da entre los 11 y los 15 años y más entre chicas. El especialista valoró positivamente que se haya reducido un 20% el acoso escolar tradicional en numerosos centros gracias a la puesta en marcha de reglamentos anti-bullying.

Acoso laboral: Mobbing

“El trabajo es el único lugar que existe, en las democracias post-industriales, donde se puede matar impunemente a otra persona. Hay datos, nunca fiables del todo porque en este tema es muy difícil afinarlos, que apuntan a que cada año pueden morir en España 250 personas por mobbing”. Con esta tremenda afirmación inició su conferencia el profesor de la Universidad de Valladolid y experto en acoso laboral, Tasio Ovejero, quien habló a los presentes de la realidad del mobbing en nuestro país.

Ovejero desveló que entre el 3 y el 5% de los trabajadores españoles sufren acoso laboral, definido como “el proceso de desgaste y ataques psicológicos —no hay violencia física— a un miembro de la empresa para destruirle y para expulsarle. Es un proceso de ataques repetidos, sistemáticos, intencionales y progresivamente más graves cada vez” detalló.

El experto comentó que hay tres tipos de mobbing: El descendente (del jefe hacia el empleado), el que se da al mismo nivel (de un grupo de trabajadores a un trabajador aislado) y el ascendente (un grupo de empleados a su superior). Para Ovejero, la figura importante en esta interacción violenta es la del acosador, ya que “víctima puede ser cualquier trabajador en cualquier momento”.

En cuanto al acosador, Ovejero destacó que se trata de personas “envidiosas y cobardes, que no suelen actuar solas sino respaldadas por el grupo, y que tienen deseos de control y grandes complejos de inferioridad”. Para el experto todavía son pocas las denuncias al respecto en nuestro país, aunque “ya hay algunas sentencias favorables al acosado”.

Muchos casos, pocas denuncias

A pesar de que en los últimos años se está registrando un aumento en los casos de acoso de todo tipo, lo cierto es que el número de denuncias al respecto no crece proporcionalmente a la par que la cantidad de sucesos relacionados con comportamientos acosadores.

Parte de la culpa del escaso número de denuncias en los casos de acoso es la legislación española vigente. Hablando de mobbing, Tasio Ovejero cuenta que en España la legislación general al respecto es la adecuada y cita, por ejemplo, el Estatuto de los Trabajadores. El problema viene al profundizar y hablar de legislación específica.

En este caso, para Ovejero nuestro país se encuentra muy por detrás de la legislación europea al respecto y le queda mucho camino por andar hasta ponerse al mismo nivel. Ovejero tiene en cuenta también la poca tradición en cuanto a tratamiento del mobbing que tiene el país, de modo que podría influir también en este sentido.

El caso del acoso escolar

Por lo que respecto al acoso escolar y al ciberacoso, aunque en los últimos años está creciendo el número de demandas hacia los presuntos acosadores, lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones los padres no ven la denuncia como una solución o un beneficio para su hijo. Peter Smith aboga por reglamentos en los centros.

“Este cuarto curso está sirviendo a los alumnos de puesta al día y reciclaje”

La llegada del Plan Bolonia a la Universidad ha provocado que los alumnos de Trabajo Social tengan un curso lectivo más si quieren obtener la titulación de grado. En la Escuela Universitaria conquense se ha optado por convertir este curso adicional en una oportunidad para que los alumnos traten temas de actualidad de forma interdisciplinar y reciclen conocimientos, especialmente aquellos que se licenciaron hace mucho tiempo.

“Estamos haciendo un curso de reciclaje y puesta al día en temas sociales que son emergentes porque han explotado hace unos años. Uno de ellos es la violencia, de todo tipo” explica el coordinador del curso, Aurelio Lascorz. “Por supuesto, los trabajadores sociales se encuentran con mucha violencia a la hora de trabajar. Uno de los dispositivos para denunciar determinados tipos son los servicios sociales o las ONG's, donde están los trabajadores sociales. Pero además los trabajadores sociales no sólo se encuentran con la violencia física, que es evidente, sino que se encuentran con otros tipos de violencia mucho menos evidentes y difícilmente detectables” precisa Lascorz.

El tipo de violencia con el que más se encuentran actualmente es la de género, seguida de la violencia hacia la infancia. Aunque Lascorz incide en que hay que empezar a poner el acento en la violencia hacia las personas mayores y con discapacidad, ya que “es de difícil detección pero también se están dando casos”.

En cuanto al rendimiento de los alumnos, Lascorz destaca especialmente a los ya licenciados y con experiencia laboral.


sábado, 5 de febrero de 2011

Un asistente social suizo admite que ha abusado durante tres décadas de 114 personas

Un asistente social suizo ha admitido este lunes que ha abusado durante los últimos 29 años de 114 personas, incluidos niños y adultos discapacitados, según ha informado la Policía de Berna.

Las fuerzas de seguridad arrestaron al sospechoso el pasado mes de abril, después de que dos discapacitados residentes en un centro especializado relatasen a sus padres que habían mantenido relaciones sexuales con su cuidador.

Finalmente, el imputado ha admitido un total de 114 cargos por abuso y ocho por intento de abuso. La víctima más joven es una persona que, cuando ocurrieron los hechos, tenía un año.

El asistente social ha trabajado desde 1982 en nueve centros de Suiza y Alemania. Ya había sido investigado en el año 2003 por el supuesto abuso de una disminuida psíquica de trece años, aunque el caso quedó archivado por las dudas de los expertos sobre las declaraciones de la presunta víctima.

viernes, 21 de enero de 2011

Eve Ensler: Abraza a tu chica interna




"Pienso que todo el mundo ha sido criado para no ser una chica" [...] "De hecho, pienso que ser una chica es tan poderoso que hemos tenido que entrenar a todos para no ser eso"...

lunes, 23 de agosto de 2010

Cuando tu padre te aterra


Los expertos estiman que 800.000 menores sufren la violencia de género en casa

Publicado en El País por M. R. SAHUQUILLO / N. GALARRAGA - Madrid - 22/08/2010

Lorena tiene muy pocos recuerdos alegres de su infancia. No puede evocar una noche tranquila ni un día de paz. En su casa, los gritos y los golpes eran constantes. También el silencio angustioso que precedía a los insultos y las palizas que su padre infligía a su madre. Y su impotencia por no poder hacer nada. Hace tres años que madre e hija huyeron de la pesadilla de violencia machista en la que Lorena prácticamente había nacido. Acababa de cumplir 21 años. "Fuimos a dar un paseo y no volvimos más. Salimos con lo puesto", explica. Mientras habla no deja de retorcer tensa su collar. No tuvo infancia ni adolescencia. Creció como una niña asustadiza, una cría que ni estornudaba "por no molestar".

Vanessa, periodista de 29 años, y Miriam, profesora de 24, vivieron junto a sus otras dos hermanas sometidas a su padre durante años. Siempre con el temor de cometer un error -o lo que al maltratador se le antojaba como tal- y el pánico ante la segura represalia. "A mi padre siempre le he tenido miedo", cuenta por teléfono Beatriz, de 23 años, que con su madre acaba de terminar un largo tratamiento en un centro para mujeres víctimas de la violencia machista por el que también pasaron años atrás las otras tres veinteañeras, al que regresan una mañana para contar su experiencia. Son hijas de mujeres maltratadas. Víctimas de sus respectivos padres. Malvivieron en un ambiente violento hasta que lograron huir de su verdugo. "Un hombre que me vino impuesto. Al que yo no elegí", precisa una.

Su caso no es único. Unos 800.000 niños conviven con situaciones de violencia de género en España, según una estimación del Ministerio de Igualdad -una cifra derivada de la macroencuesta anónima sobre violencia de género de 2008-. De ellos, alrededor de 200.000 son hijos de mujeres con órdenes de protección. Son víctimas y testigos que también sufren la invisibilización que conlleva esta lacra y que pueden llegar a padecer secuelas muy palpables. "Depresión, trastornos de la alimentación, ansiedad... También el aprendizaje y la repetición de lo que ven en casa: agresividad en el caso de los niños y sumisión en el de las niñas", explica la psicóloga Beatriz Sevilla, especializada en este tipo de violencia.

En lo que va de año, 42 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas, 12 más que el año anterior por estas fechas. El balance es alarmante. Más aún si se tiene en cuenta que tres niños fueron asesinados junto a sus madres, y 24 se quedaron sin ellas para siempre. Demasiadas veces estos niños se convierten también en víctimas directas de las agresiones. "El maltrato a los hijos es una de las fórmulas que encuentra el agresor para hacer daño a su pareja. Atacan siempre donde más duele", explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género.

Vanessa se ha convertido en una mujer fuerte. Ya no tiene miedo y no soporta oír argumentos como "no le dejo por mis hijos" en boca de una mujer maltratada. "Me da mucha rabia", dice abriendo mucho los ojos. Este es su mensaje para esas mujeres: "No te quedes en casa por tus hijos. ¡Vete! Tus hijos no necesitan un padre así". Lo dice alguien que no tuvo ni niñez ni adolescencia. Alguien que ahora es madre. "Si una mujer se siente indefensa, que se ponga en la piel del niño", suplica su hermana Miriam.

Ambas saben que, desgraciadamente, ese argumento no es inusual. El 16,6% de los españoles cree que si una mujer permanece con su agresor o le perdona es por sus hijos, según la encuesta sobre percepción de la violencia de género realizada por Igualdad. "Hay que concienciar a la población de que eso no es así. De que permanecer en esa situación es peor para los niños", explica el delegado Lorente. Conscientes de este ángulo del problema, una de las primeras campañas contra la violencia machista del ministerio de Bibiana Aído tenía como lema la frase Mamá hazlo por nosotros, actúa.

"El niño sufre su maltrato y el de su madre, que a veces duele más", cuentan las hermanas Vanessa y Miriam. Ellas, además, fueron también víctimas directas. Sufrieron los abusos sexuales y violaciones de su padre durante años. Nunca pudieron contarlo. Él, muy aficionado a la caza, guardaba en casa varias escopetas "siempre cargadas" y dormía con una pistola debajo de la almohada. Durante aquellos años, ni siquiera podían consolarse las unas con las otras. "Él malmetía, mentía, hacía todo lo posible para que nos lleváramos mal", aseguran. Las agresiones a su esposa y los abusos y violaciones a sus hijas le han supuesto al maltratador una condena de 19 años de cárcel.

Desde la ONG Save the Children, que en 2006 elaboró el informe Atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género, insisten en que debe quedar claro que los hijos que viven violencia de género en el hogar son también víctimas de esta lacra. "Aunque no la sufran directamente o no la vean, su vida está marcada para siempre y necesitan atención especializada y recuperarse", dice Yolanda Román, directora de campañas de la ONG. Algo que no siempre se da.

Esa ONG y la Fundación IRes calculan que solo el 4% de los menores que ha vivido situaciones de violencia de género recibe esa ayuda. "Normalmente, es a la mujer a quien se atiende, y a través de ella los menores", explica Fe Paz, directora de uno de los centros de atención a mujeres de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, que asegura que esa carencia se debe a que en muchos casos para atender al niño hace falta el permiso de ambos progenitores. Un punto del que Igualdad discrepa. "Se puede recurrir al juez o a servicios sociales si se considera que el niño necesita atención", argumenta Lorente.

Román reconoce que se ha avanzado mucho, pero que los hijos aún son "un añadido, una variable con la que muchas veces no se sabe qué hacer". A Save the Children le preocupa que algunas comunidades no admitan en los centros de atención a mujeres a niños a partir de cierta edad (12-13 años). "Los separan, los llevan a centros de menores. Es terrible", dice Román. Esta experta recalca que lo más alarmante es que la atención que reciben los hijos de las víctimas de la violencia machista depende de la comunidad autónoma donde vivan. Por eso reclama que se garantice una respuesta mínima homogénea en todo el país.

Opinión que comparte Consuelo Abril, portavoz de la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos ante el Congreso, una organización de expertas y juristas. Esta abogada sostiene, además, que aún hay grandes carencias en la atención a estos niños. Aunque aparezcan en la Ley Integral de Violencia de Género de 2005, los menores no están suficientemente reflejados en ella, sostiene.

Para Abril, la clave es la "recuperación". "Es una cuestión prioritaria trabajar con estos menores para que, además de curarse, no vuelvan a repetir los roles que han vivido", explica. Lorena cuenta que los episodios de violencia que sufrió en casa la convirtieron en una persona dócil y desconfiada hacia los hombres. "Si desde pequeña te educas en eso [en un ambiente violento], asumes que es lo normal", dice.

Poco a poco, día a día, la crueldad de los maltratadores hace una gran mella en los niños. Un ejemplo de ello se recoge en el informe de Save the Children de 2006: "Un niño de dos años llamaba a su madre 'puta' porque creía que se llamaba así, su padre lo hacía". Beatriz recuerda algo muy similar: "Mi padre llamaba gilipollas a mi madre y decía 'no es un insulto". Cuando era pequeña esta joven creía que los mayores no se besaban. "La primera vez que vi a los padres de una amiga darse un beso, pensé, 'estos papás son distintos de los míos", cuenta.

Lorena y Beatriz -hijas únicas- no conocen a Vanessa y a Miriam. Nunca han hablado entre sí. Sus historias, sin embargo, y algunos de sus gestos tienen mucho en común. Sus padres presionaron, intimidaron y forzaron hasta lograr que sus familias se aislaran del mundo. "Es lo mismo que hacen con las mujeres, las separan de sus amigos, de sus familias, de todo su entorno para que estén solas y sean dependientes. Para que no tengan nadie a quien recurrir y piensen que no tienen nada", explica Paz.

Vanessa, Miriam y sus hermanas nunca fueron a casa de sus compañeros de colegio. "No podíamos ir a casa de nadie ni ellos venir a la nuestra. Ni siquiera para hacer un trabajo en grupo", cuenta Miriam. Las órdenes eran claras: del colegio a casa. Igual que Lorena. Su padre había cronometrado que llevaba solo 10 minutos llegar de su portal a la escuela. "Y no podía tardar ni un minuto más". Una vida sin amigas, aisladas. "Solo recuerdo ir al parque con mis abuelos. No tenía a nadie más. Vivía en una burbuja", dice Lorena.

Miriam relata que en su casa ni siquiera había juguetes en Reyes o regalos en sus cumpleaños. "Nuestro padre no nos daba unas palizas de muerte. No hacía falta, nos maltrataba psicológicamente", aseguran las hermanas. Estaban totalmente anuladas. "Hasta que yo un día decidí dejar de comer", cuenta Vanessa cruzando resuelta los brazos. "Pensé: 'no como, me muero y ya está", dice. Fue eso lo que hizo a su madre darse cuenta de que, además de las palizas constantes que ella sufría, su verdugo también estaba maltratando a sus hijas.

Así, salieron a la luz las violaciones. Y las cinco mujeres se fueron. Las hermanas, sentadas en un sofá, se miran. Hace ya ocho años de la huida. Han rehecho sus vidas y son felices. Miriam sonríe al recordar un detalle que ahora se le antoja surrealista. "Antes de irnos, mi madre le dejó la cena hecha a mi padre. Y dinero, por si acaso", cuenta. "Estas mujeres no son víctimas, son supervivientes", dice Paz. Ella lo sabe muy bien. Ve cada día casos como el de estas cuatro mujeres. "La capacidad de reponerse del ser humano es inmensa", dice.

"¿Cuántos niños están viviendo ese horror sin que nadie se dé cuenta?", se plantea Abril, que sostiene que hay que fomentar los mecanismos de detección y prevención de la violencia de género. El delegado para la violencia de género explica que los profesores y los médicos de atención primaria juegan un papel fundamental. Miriam, que ahora que es docente, ve el asunto también desde el otro lado, explica que, si están pendientes, los indicios se pueden ver. "Hay que abrir los ojos. Si un niño se comporta de manera extraña, si se aísla de sus compañeros, no hace los trabajos o no trae los libros, si nunca se va con nadie... hay que investigar por qué". En su caso nadie se dio cuenta. Tampoco en el de Lorena. Ellas tampoco pudieron contarlo.

"Es muy difícil decir nada. Tú también estás cegada, porque es tu padre, se supone que te tiene que querer", dice Lorena. Beatriz estuvo a punto de llamar a la policía: "Tuve el teléfono marcado miles de veces. Pero no lo haces. Se lo llevan a comisaría, ¿y luego qué? Te dan una solución inmediata, pero necesitas una que te salve la vida". No puede evitar un sollozo audible al otro lado del teléfono al preguntarle por su padre: "Por mucha terapia psicológica que haga, me ha quitado el derecho al cariño de mi padre. Y ha sido decisión suya".

Muchas víctimas solo empiezan a vivir su vida tras la rehabilitación. Lorena disfrutó como nunca durante unas vacaciones con sus amigas en Tenerife. De repente salir de noche o apagar el móvil era la felicidad. "Es como si viviese de verdad por primera vez".

Igualdad y comunidades autónomas han firmado un convenio para dedicar más fondos a la atención de los hijos de las víctimas de la violencia machista. El ministerio estudia, además, fórmulas jurídicas para que la retirada de la custodia de los hijos sea automática para los maltratadores condenados. Algo que Abril considera fundamental y que estaba entre las propuestas de mejora de la ley integral que la comisión de Violencia de Género del Congreso mandó a Igualdad. Lorente aclara que ahora los jueces pueden retirar la custodia. "Se trataría de simplificar la fórmula. La custodia debe ejercerse siempre en beneficio del menor. Los niños se ven enormemente afectados por la violencia. Necesitan una toma de distancia de esa situación", dice.

Vanessa y Miriam temen el día que su padre salga de la cárcel en tercer grado. Beatriz tiene una orden de alejamiento de un kilómetro del suyo y un teléfono de emergencia. El de Lorena ha muerto. "Te da tranquilidad en cierta manera porque es él o yo. Pero en cierto modo también le quieres".

viernes, 9 de abril de 2010

PERSONAS MAYORES VULNERABLES: MALTRATO Y ABUSO


Extraemos una pequeña parte del Documento editado por el Consejo General del Poder Judicial, sobre los malos tratos a las personas mayores con más factores de riesgo (2010) en el que se abora el papel de los trabajadores sociales y de los servicios sociales.


Los recursos sanitarios y sociales para el maltrato a personas mayores tanto en la prevención como en el diagnóstico y en la intervención no son muchos ni tampoco están demasiado coordinados, por lo que muchas veces no son eficaces. Actualmente, los recursos sanitarios y sociales intentan solucionar los posibles casos o los casos constatados sin protocolos ni instrumentos estandarizados, ni medios especiales.


Ayuntamientos y servicios sociales

Los servicios sociales de los Ayuntamientos son los recursos más cercanos a los ciudadanos. Son los centros más próximos y los idóneos para la prevención, el diagnóstico y la puesta en marcha de soluciones contra el maltrato en las personas mayores.

Los trabajadores sociales hacen un seguimiento de las personas mayores, de su medio social y familiar, siendo los profesionales más adecuados con capacidad para luchar contra este importante problema. Y para ello es necesario:


1. Establecer un mapa sociosanitario en cada municipio.

2. Articular medidas para corregir la violencia contra los mayores, entre ellas, elaborar un protocolo que permita a los médicos de Atención Primaria detectar si ha habido malos tratos en algún paciente de edad. Protocolo basado en los indicadores de la "Hoja de Notificación" desarrollada anteriormente.

3. Información y formación a todos los trabajadores con una mayor incidencia en los trabajadores sociales.

4. Protocolizar que los trabajadores sociales rellenen la "Hoja de Incidencias" para la detección y valoración de posibles casos de violencia en personas mayores.

5. Los servicios sociales de los Ayuntamientos y comunidades Autónomas han de tener protocolizados mecanismos de respuestas a los posibles casos de violencia a las personas mayores.

6. Se deberá establecer una línea de teléfono, similar al 016, en el que las personas mayores puedan tener asesoramiento rápido a sus problemas relacionados con el maltrato y la violencia.
7. Establecer una casa de acogida para dar respuesta a los casos urgentes.



La respuesta social


En el tema del maltrato nos encontramos siempre con tres líneas clave de actuación, o tres momentos en los que las respuestas son evidentemente distintas. No son otros que la Prevención, la Detección y la Intervención.

En éste, como en otros campos, la prevención sigue siendo la asignatura pendiente de resolver. Los protocolos de prevención son todavía muy escasos y las formas de trabajar en prevención son desde luego bastante precarias, por lo que nos vamos a centrar más en la Detección de los malos tratos y en la Intervención sobre todo.

Son los trabajadores sociales los profesionales principalmente implicados en el tema del maltrato a personas mayores, aunque no los únicos, si excluimos el ámbito sanitario. Las relaciones que estos profesionales suelen tener con la persona mayor facilitan mucho la detección y la intervención del maltrato.


¿Dónde se encuentran los problemas principales?


• En que no siempre existe relación entre los trabajadores sociales y otros profesionales y las personas mayores. Muchas personas mayores maltratadas son descubiertas fundamentalmente
en el ámbito sanitario, no porque sean los profesionales más capacitados para ello, o los que les prestan más atención, que pueden serlo, sino sobre todo porque la persona mayor suele ir al médico y es más difícil que contacte con otros profesionales del ámbito social. A veces, no se descubre porque no tienen contacto con nadie. Aunque la red de trabajadores sociales está muy
extendida territorialmente hablando, no todas las personas de una localidad en la que hay trabajador social tienen relación con este profesional.


• La persona mayor suele encubrir al maltratador, sobre todo si es un familiar cercano o su único cuidador. La idea de perder a su cuidador y quedarse sin nadie o de poder causarle un daño a un hijo/a o familiar les produce un terrible rechazo. Esto es un problema importante.


• Este tipo de relatos vitales, degradantes para la dignidad de la persona se producen en un contexto de intimidad y confianza o no se producen; y esto no suele facilitarse o al menos siempre se facilita. No siempre hay confianza con el profesional para denunciar un maltrato.

El tiempo juega su papel en contra. La gota que colma el vaso de agua, en otro tipo de contextos relacionales, suele llegar demasiado tarde cuando de personas mayores se trata, o simplemente
no se ha podido colmar el vaso porque la persona mayor ha muerto.



El camino que lleva a los juzgados o a las comisarías no tiene un fácil recorrido para las personas mayores. Son bastante desconocedoras de qué es lo que tienen que hacer cuando son maltratadas o dónde tienen que denunciar.



Soluciones a los problemas que impiden el acceso a los recursos sociales:


• Facilitar el acercamiento y la confianza con los profesionales de los servicios sociales de proximidad, los que tiene un cercanía de la policía. El programa Policía y Mayores va dirigido a éste y a otros campos, pero a éste muy especialmente y está consiguiendo logros importantes, pero es un programa piloto, muy poco desarrollado todavía. Si los profesionales de los servicios sociales pudieran dedicarle más tiempo, tendrían mejores resultados.

• Aún sabiendo que los recursos están, habría que dotarles de medios y formación adecuada. A veces trabajan muy en solitario, con pocos apoyos y con escaso tiempo.

• Trabajar en coordinación. Sería deseable que el trabajador social colaborara con el juzgado, con la fiscalía, con la policía, con un psicólogo del ámbito social, etc. Si todo este entramado estuviera mínimamente conectado, todo sería mucho más fácil.


Hechas estas pequeñas observaciones, conviene dejar claro cuáles son los recursos sociales disponibles, porque de ello estamos hablando en este capítulo.

Actualmente la oferta de recursos sociales para el maltrato a personas mayores es bastante limitada, si hablamos de oferta específica para este tema. Normalmente se usan los servicios sociales comunitarios. Lo más normal es acudir a los servicios sociales municipales o autonómicos, como muy bien ha quedado explicado anteriormente.

Cuando se detecta un caso urgente suelen entrar en contacto con los servicios de Seguridad. Cuando un maltrato es grave y urgente suele solucionarse con el inminente ingreso en una institución residencial. Suele, para ello, haber servicios de emergencia dispuestos a ayudar. También es frecuente que existan ONGs que intervienen en estos casos.
Por otra parte, hay otros recursos que no son específicos de las personas mayores pero que sirven también a los mayores. Así, el Ministerio de Igualdad tienen recursos que desarrollan las Medidas establecidas de protección integral contra la violencia de género a las que las mujeres mayores maltratadas pueden acudir. Por esta vía se suelen resolver también inmumerables casos y suele resultar un recurso muy adecuado, porque tienen unos servicios muy especializados.


Recomendaciones ante el maltrato de las personas mayores:

Ante una situación de maltrato a una persona capaz de tomar decisiones, debe convencerse a ésta para que denuncie, facilitándole los trámites. Si no quiere denunciar y se trata de un maltrato grave, deberá hacerlo el profesional. El profesional debe denunciar, salvo que no tenga pruebas, un posible maltrato.


Si se trata de un incapaz o presunto incapaz se debe hablar con el representante legal y que sea él quien denuncie, salvo que éste sea el maltratador. Si no denuncia el representante legal, habría que ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal para que actúe. Por último, la denuncia puede hacerse en el juzgado, en la fiscalía o en las dependencias de la policía o la guardia civil.


jueves, 11 de marzo de 2010

La "ley del silencio" permite a un padre violar a sus hijas durante 25 años en Reino Unido

Los servicios de protección social no hicieron nada a pesar de las evidencias de abusos y maltrato.



Al menos 25 años de constantes violaciones, 18 embarazos, 67 cambios de domicilio, continuas denuncias por maltrato, y la lista continúa. Es el saldo que ha dejado a una familia británica el largo listado de errores que han acumulado profesionales médicos, asistentes sociales, policías o profesores durante 35 años. El caso de un padre que violó a sus dos hijas durante la mayor parte de su vida sin que nadie hiciese nada ha estremecido a Reino Unido. Y no por la brutalidad de los delitos, sino porque un informe elaborado 18 meses después de que el hombre haya sido condenado a 25 cadenas perpetuas revela que, en no pocas ocasiones, hubo quien se dio cuenta de que en esa familia ocurría algo.

Hasta 100 profesionales estuvieron al tanto de la situación entre 1973 y 2008 (cuando fue detenido el padre), período en el que la familia mantuvo contacto con hasta 28 agencias asistenciales, segúnThe Guardian. El informe, que responde a la petición del juez de saber qué "habían estado haciendo (los profesionales) durante los últimos 20 años", ha obligado a las autoridades de la ciudad de Sheffield y el condado de Lincolnshire a pedir disculpas por haberse rendido a la "ley del silencio", según el documento.

"En varias ocasiones el personal escolar, hospitalario y de las ambulancias había expresado preocupación acerca del abandono, la higiene de los niños, la conducta o el comportamiento de los padres", cita el informe. Las dos niñas y un tercer hermano varón pasaban largas temporadas sin asistir a clase. La familia había denunciado abusos sexuales hasta en siete ocasiones y a las hermanas se les había preguntado hasta 23 veces la paternidad de los niños que esperaban las 18 veces que, entre las dos, su propio padre las dejó embarazadas.

Ni tan siquiera en 1992, cuando la madre abandonó el domicilio después de varias fugas y estancias en un refugio, actuaron las autoridades. Se escapó y dejó a los tres niños con el padre, a quien la prensa ha aprodado el Fritz británico (en referencia al monstruo de Amsteten). Después, se marchó el hermano, con 15 años. Antes, la familia se había mudado unas 67 veces, siempre entre las localidades de Sheffield y Lincoln. Así se mantenían un paso por delante de quien pudiera sospechar y denunciar la situación.



sábado, 16 de enero de 2010

Los niños adoptados tienen más tendencia a sufrir trastornos de conducta que el resto



Los niños adoptados tienen más tendencia a sufrir trastornos de conducta que el resto, pero la razón es muy clara y se remonta a su gestación y primeros años de crianza en la que sufrieron todo tipo de adversidades: maltrato, negligencia, institucionalización en orfanatos.

Los expertos son partidarios de que al niño se le revele la verdad no más tarde de los 4 años para ayudarle a superar los problemas, si surgen. Los más afectados proceden de Rusia y países del Este.

Los psiquiatras han observado un aumento de los trastornos de conducta, del desarrollo y del vínculo del apego en los menores en los últimos años, pero los que más acusan estas alteraciones son los niños que han vivido situaciones de adversidad preadoptiva como abusos, maltrato, negligencia y largos periodos de internamiento en orfanatos.

Los más afectados son que proceden de Rusia y de los países del Este, "cuando llegan a la consulta, acuden ya con el problema", declaró la psiquiatra infantil Gemma Ochando, que trabaja en el hospital La Fe.

Los trastornos más habituales son los de conducta, aprendizaje, de déficit de atención e hiperactividad y los que están relacionados con la adaptación. En menor grado, sufren las consecuencias de un débil vínculo del apego al haber sido abandonados, alteraciones del sueño y ansiedad ya que temen un segundo abandono por parte de los padres adoptivos.

Ochando explicó que hay tres periodos críticos: cuando el niño llega a su nuevo hogar, cuando se hace púber y cuando tiene su primer hijo, que revive su experiencia de pequeñín.

Con la llegada a su nueva familia, el menor sufre dificultades porque pierde todos sus referentes: el idioma, la cultura, compañeros, la religión y, en ocasiones, hasta el nombre, "que hace que este cambio sea especialmente delicado, ya que pasa de vivir con los cuidadores en un orfanato a conocer a una familia y a unos padres que para él son unos desconocidos", indica la psiquiatra que agrega que, en muchas ocasiones, los niños se sienten culpables porque han dejado amigos en el orfanato que echan de menos y cuya pérdida también tienen que superar.

Un proceso de por vida.
A esta situación absolutamente nueva se suma el estrés de la escolarización, el aprendizaje de otra lengua y la dificultad que tienen para expresar sus sentimientos de miedo e inseguridad.

"Por eso recalcamos que la adopción es un hecho puntual y que el proceso va a durar toda la vida"[/i], indica la experta.

La segunda fase crítica es la pubertad, sobre todo para los niños que la viven muy precozmente: entre los 8 y 9 años, "porque sienten más reafirmar su identidad", expresa Gemma Ochandoque afirma que los padres deben de estar preparados para afrontar los cambios que se produzcan.

A los 18 años se produce otra crisis porque querrá conocer sus orígenes, "y la tercera es cuando tienen un hijo, porque reviven los primeros momentos de su vida, aunque cuando se mueren los padres adoptivos también entran en una crisis importante porque sienten un segundo abandono".

La psiquiatra aconseja a los padres que acudan a los servicios sociales o médicos cuando observen algún rasgo anómalo, "sin tener miedo a que se les cuestione su valía como padres porque lo más primordial en estos casos siempre es la prevención".



Puedes seguir muchas más noticias relacionadas con el maltrato de género, a los niños o las personas mayores en el blog del Instituto Europeo Campus Stellae, con sede en Santiago de Compostela