sábado, 27 de marzo de 2010

LOS ELEMENTOS DEL PROCESO PSICO-SOCIAL DE VALORACIóN DE LAS FAMILIAS ADOPTANTES, en la Revista ALTERNATIVAS de Alicante


El reconocimiento tanto legal como técnico de la necesidad de valorar la idoneidad de
las familias para la adopción exige que, desde la Administración, exista un procedimiento
para valorar a las familias y así poder informar a las personas encargadas de la selección
de las familias sobre el peril de los solicitantes de adopción, elaborando, como señala el
artículo 16 del Convenio de la Haya, un informe que contenga información sobre su identidad,
capacidad jurídica y aptitud para adoptar, su situación personal, familiar y médica,
su medio social, los motivos que le animan, su aptitud para asumir una adopción y sobre
los niños que estarían en condiciones de tener a su cargo.

Sin embargo, también ha llevado a que una de las preocupaciones de los futuros candidatos
a ser padres y madres adoptivos surja del temor, más o menos reconocido, que
muchas personas sienten al tener que afrontar las diversas entrevistas y evaluaciones psico-
sociales que les realizan los equipos de adopción. El someterse a un «examen» por unos
desconocidos es algo poco agradable para la mayoría, especialmente si de la «nota inal»
depende el ver o no ver inalmente cumplidas las expectativas como padres.

Aunque es una idea difícil de trasmitir a estas familias, desde la entidad pública, el
certificado de idoneidad se concibe como el último peldaño de un proceso de preparación
y valoración (Amorós, P., 1987; Amorós P., Fuertes, 1996) que empezó cuando se plantearon
la adopción y que se fundamenta en la necesidad de informar y orientar a las familias,
para que puedan conocer y relexionar sobre las peculiaridades de la paternidad adoptiva,
valorando conjuntamente con ellos su motivación, necesidades y actitudes y preparándoles
para afrontar las situaciones con las que se pueden encontrar a lo largo del proceso de
adopción de su hijo (Generalitat Valenciana, 1999a).

Con este objetivo, la valoración de las familias adoptivas se desarrolla en distintas
etapas, en las que se trata de clariicar sus ideas, romper sus prejuicios, valorar aspectos
positivos y negativos de su proyecto y, en definitiva, calibrar sus posibilidades de éxito.

El proceso se inicia con una primera fase puramente informativa en la que las familias
recopilan todos los datos necesarios sobre procedimiento, plazos, alternativas, costes, entidades
de mediación (en el caso de las adopciones internacionales), etcétera y que suele
concluir con la solicitud de adopción y la apertura de su expediente.

Le sigue, a continuación, la fase de preparación-valoración, que entendemos es una
sola, aunque está conformada por dos etapas distintas. La primera de ellas, caracterizada
por la participación en unos talleres de formación, y la segunda, con las entrevistas de
valoración psico-social.

La preparación-formación se realizará a través de actividades grupales, a lo largo de
varias sesiones, en las que se abordan cuestiones relacionadas con la motivación y expectativas
de los futuros padres, las características de los menores y de sus familias de origen,
la necesidad y la manera de abordar la revelación de la condición de adoptado, situaciones
propias de la convivencia en los procesos adoptivos y sobre las habilidades necesarias para
abordarlas, etc.

Siguiendo a Fuertes y Amorós (1.997), los grupos de formación suelen atender a tres
aspectos de los participantes:

1. Aspectos actitudinales y emocionales, como es la disposición a aceptar el pasado del
niño, sus sentimientos y recuerdos sobre su familia, la disposición a mostrar respeto
hacia la familia biológica y las circunstancias que llevaron a la separación deinitiva, a
ayudar al niño a conservar y valorar su propia historia, a aceptar los sentimientos del
niño de ambivalencia, inseguridad y sus deseos de conocer más acerca de su genealogía,
etcétera.

2. Desarrollo de habilidades que permitan afrontar de forma competente la tarea de adecuar
a un niño adoptado o a un niño con problemas de comportamiento, en su caso.

3. Aspectos cognitivos relacionados con el proceso de la adopción y sus implicaciones,
los problemas más habituales, los recursos existentes en la comunidad, etc.

En este sentido, estudios realizados sobre el impacto de estos talleres de adopción
(Moya, C., Rosser, González, I., 1999; Rosser, A., Moya, C., González, L., 2000) han corroborado
que las actividades de formación con las familias generaban no sólo un mayor
conocimiento de las particularidades del proceso adoptivo sino también un cambio en las
actitudes de los candidatos respecto a varias cuestiones importantes para el éxito en la
adopción.

Concluida la fase de preparación, se inicia la siguiente etapa, ya propia de la valoración
psico-social que permitirá, no sólo conocer las características de las personas que desean
adoptar sino también, profundizar sobre los temas tratados en los talleres, resolver dudas,
ajustar expectativas, etc. Para realizar esta exploración, los profesionales del ámbito de
la Psicología y el Trabajo Social, a través de entrevistas individuales y conjuntas, visitas
domiciliarias, cuestionarios de personalidad, etcétera, irán ahondando en los diferentes
aspectos considerados relevantes para el éxito del proceso adoptivo. La valoración psicosocial
de idoneidad para la adopción concluye con unos informes psicológicos y sociales
que recogen datos referidos a la historia personal y de la pareja, en su caso, su motivación
y expectativas respecto a la adopción, su entorno socio-familiar, su situación económica y
laboral, sus capacidades educativas, sus periles de personalidad, su estado de salud, etc.
(Generalitat Valenciana, 1999a) y una valoración sobre su adecuación para hacer frente
a una adopción, remarcando aquellos aspectos del contenido del informe que sustentan
esa decisión y apuntando, en los casos favorables, hacia el peril del niño para el que se
considera, en su caso, más adecuada la familia, al objeto de poder orientar una futura
asignación.

El proceso de valoración psico-social, tal y como está establecido en la Comunidad
Valenciana, inalizará con el acuerdo que emite el Consejo de Adopción de Menores de
otorgar, en su caso, el Certiicado de Idoneidad a la familia para la adopción.

Desde ese momento, y una vez se trasladan los informes a los países de origen en el
caso de la adopción internacional, las familias quedan a la espera de ser seleccionadas para
un caso en particular.

En concreto, en las adopciones internacionales, en base a la información obrante en
estos informes y remitida a las entidades competentes, proseguirá el proceso hasta la adopción.
Se procederá, por parte de los países de origen, a la asignación de un menor a la
familia. En nuestro país, se recabará la aceptación, en su caso, tanto de la familia como de
la entidad pública y, inalmente, con el viaje de los futuros padres, culminarán los trámites
judiciales para la adopción y el menor se incorporará deinitivamente a su nuevo hogar.

Si la adopción se realiza en nuestro país, el proceso será muy similar, aunque todo se
efectuará en la propia entidad pública.

Finalmente, un vez incorporado el menor a su familia, los profesionales de los servicios
de adopción realizarán el seguimiento de los procesos de adaptación entre los menores y
su familia, informando, en su caso, a los países de origen sobre la evolución de los mismos
y apoyando a las familias en las dificultades con las que pudieran encontrarse.