sábado, 14 de mayo de 2016

LA TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL DE LA POBREZA: factores, procesos y propuestas para la intervención. Informe FOESSA




La presente investigación, es un nuevo estudio de la Fundación FOESSA que persigue conocer las claves de la pobreza, desde la perspectiva de su transmisión intergeneracional, y procurado situar la realidad de la pobreza infantil y familiar en el contexto actual de las políticas sociales y de la intervención. El informe, presentado a comienzos de abril:

  • Hace un barrido por los antecedentes y conceptos para el estudio de la transmisión intergeneracional de la pobreza.
  • Establece el contexto de la pobreza y la exclusión infantil y familiar.
  • Analiza el Sistema de Bienestar de España, su evolución e inversión en infancia. 
  • Avanza en el diagnóstico de la exclusión y/o pobreza familiar/infantil desde su transmisión intergeneracional y los factores relacionados con la misma.
  • Propone políticas públicas para combatir la transmisión intergeneracional y diseñar líneas y modos de intervención dirigidas a las familias afectadas.

      La existencia de lo que se conoce como transmisión intergeneracional de la pobreza (TIP) se refiere a las dificultades que tiene una generación que ha vivido sus primeros años en un hogar en situación de pobreza para generar cambio ascendente en el estatus socioeconómico con relación a la generación anterior. 

El informe explica como los estudios analizados muestran una fuerte asociación entre las condiciones de vida de padres e hijos. No es extraño, por eso, que en los centros de servicios sociales y en los espacios de las entidades y ONG que actúan en el terreno de la acción social, se estén atendiendo a los nietos de aquellos que estuvieron hace 30 años. Además, datos recogidos de nuestro país, hablan del hecho de tener hijos como uno de los factores de riesgo de pobreza.

Los datos en nuestro país nos hablan del hecho de tener hijos como uno de los factores de riesgo de pobreza

La investigación presta una especial atención a la transmisión de la pobreza en el núcleo familiar y a la importancia de los menores en la intensidad de la misma en el seno de los hogares., hablando de pobreza infantil para referirse a la pobreza de las familias con hijos.

El mayor riesgo de pobreza y de exclusión social se da entre las familias con hijos a cargo ya que la tasa de pobreza en los hogares sin menores es del 16%, mientras que remonta al 28% en los hogares en los que hay menores, al 42% en el caso de familias monoparentales con hijos y al 44% cuando las familias tienen tres o más menores.

"La brecha en la tasa de pobreza entre los hogares sin menores y con menores es en España tres veces superior a la UE




El estado de bienestar en españa

Sobre el estado de bienestar en España relata, que es una realidad débil, sujeta a diversos factores de precarización, y comenta que la inversión pública en políticas sociales es proporcionalmente mucho más pequeña que la de los países de su entorno, también la inversión pública española destinada a la protección de la infancia y la familia, que aunque se ha incrementado durante los años de crisis económica, ha mantenido su distancia con respecto a la Unión Europea, siendo el gasto de España del 1,3% del PIB, frente al 2,2%  que alcanzaba la UE-27. Además, el gasto en infancia y familia representa el 5,3% del total de gasto en protección social, mientras que en la UE el gasto en infancia y familia supone el 7,5%", sostiene la fundación.

El informe constata también como el sistema español de impuestos y prestaciones ha sido y es uno de los menos efectivos en la redistribución de las rentas familiares de toda la UE, entre otros motivos por la práctica inexistencia de prestaciones de carácter familiar.

Factores que intervienen en la transmisión de la pobreza (TIP)

En el estudio se identifican varios factores que intervienen y actúan en dicha transmisión de la pobreza, como son el nivel de estudios, la situación laboral o la renta:

 La educación


El estudio indica que a pesar de que en nuestro país se ha producido una universalización de la educación y con ello cierta movilidad educativa, 8 de cada 10 personas cuyos padres no alcanzaron la primaria no han conseguido completar los estudios secundarios.

Además, la inversión que la familia de origen realiza en la educación de sus hijos, está muy condicionada por la situación economía que vive el hogar, puede influir en los logros educativos y ocupacionales, y, por tanto, en la situación económica que alcance en la vida adulta. 4 de cada 10 adultos (41%) que vivió su adolescencia con problemas económicos muy frecuentes, no consiguió alcanzar la educación secundaria. Esta situación sólo afecta al 8% de los que nunca tuvieron dificultades económicas.

La situación laboral


La situación laboral y la ocupación y el salario de los progenitores son factores que, además de estar relacionados con el nivel educativo que permite desempeñar unas u otras tareas, también están estrechamente ligados a la existencia o no de una fuente de ingresos y a la cuantía de la misma. Ese estatus laboral representa un claro factor de transmisión intergeneracional entre padres e hijos.

Los adultos cuyas madres no realizaban actividad económica remunerada, durante su adolescencia, registran unas tasas de pobreza relativa ligeramente superiores a los adultos con madres trabajadoras.
Al observar la relación con la actividad económica de los padres, encontramos fuertes diferentes y riesgos de pobreza muy diferenciados. En el año 2011, el riesgo de pobreza se elevaba considerablemente para los adultos cuyos padres permanecieron desempleados sobrepasando el 40%, mientras la media de pobreza se situaba en el 20, 6 %. Respecto a los adultos descendientes de trabajadores cualificados, sufrían tasas de pobreza del 27%, respecto al 20,6% general.

La renta

La renta como vehículo transmisor de la pobreza, aparece como la vía más evidente para mostrar la asociación entre la situación económica de las familias de origen los adultos que crecieron en las mismas.
Se constata además la correlación intensa de haber sufrido las dificultades económicas en la adolescencia con la existencia de más dificultades para llegar a fin de mes en la actualidad

La intervención social en familias con procesos de transmisión intergeneracional de la pobreza

El informe desarrolla una serie de elementos que consideran de alta importancia para diseñar una política pública que haga frente a la Transmisión Intergeneracional de la Pobreza:

La inversión en la educación debería de ser una prioridad de los Estados de bienestar, de forma que el producto educativo que recibe la infancia no solo dependa de la capacidad para invertir en ella de sus padres, sino que se asegure un esfuerzo educativo lejos de una política de mínimos.

  1. Impulsar una contribución clara y decidida por parte de la red de servicios sociales comunitarios con la “atención psicoeducativa”: el apoyo psicológico y social a las familias, el apoyo psicopedagógico a los menores con deficiencias, el apoyo y las actividades en centros abiertos, colonias urbanas, casales, campamentos.
  2. Garantizar un sistema de salud pública universal con acceso gratuito para todas las personas que residen en el territorio independientemente de su situación administrativa y contributiva.
  3. Necesaria inversión en políticas sociales y políticas redistributivas que consigan de manera eficaz la reducción de las desigualdades, de forma que el actuar sobre la desigualdad presente, actué de forma preventiva sobre las desigualdades futuras,
  4. Desarrollar una política de vivienda y urbanismo que se convierta en herramienta contra la reproducción y transmisión de las situaciones de vulnerabilidad y/o exclusión.
  5. Ineludible una política pública orientada a combatir las TIP debe contar con un sistema de beneficios universales, que pongan freno a la reproducción de la discriminación social y que aporten un elemento de estabilidad y continuidad. Los beneficios específicos, deben servir para compensar aquellas desigualdades acentuadas en extremos y aquellas no prevista desde el diseño de los beneficios universales.
  6. Dado que la situación laboral de los progenitores tiene una influencia directa en la TIP, la política pública debe contener un proceso de inclusión social a través de la activación de los progenitores, que contemple elementos básicos como un apoyo efectivo para la conciliación de la vida laboral y familiar de los padres.
  7. El apoyo directo a las familias en su labor parental, mediante la provisión de servicios de orientación a los padres, debería servir para la creación de un entorno más firme para el desarrollo de los niños y niñas.
  8. La multidimensionalidad de la TIP hace necesario un abordaje sistémico y una acción coordinada de cada uno de los servicios y prestaciones proporcionadas por los distintos organismos públicos a las familias, asegurando calidad de la intervención y también su eficiencia, sin duplicar esfuerzos y acciones.

Para leer el informe completo os remitimos a…





 

viernes, 22 de abril de 2016

Para saber más sobre los Trastornos del Espectro Autista (TEA): documentación, enlaces, videografía...



DEFINICIÓN TEA. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) aparecía como Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), incluyendo Autismo o Trastorno Autista, Síndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo de la infancia, Síndrome de Asperger y TGD no Especificado. Ya en el DSM-V, pasa a llamarse Trastornos del Espectro Autista (TEA), desapareciendo el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo de la infancia, estableciéndose 3 grados en función del grado de afectación de cada uno de los síntomas y considerándose como criterios diagnósticos las alteraciones sensoriales.                                

Al conjunto de casos que presentan alteraciones significativas en la triada de alteraciones (interacción social, comunicación e imaginación) con independencia del nivel de severidad y del tipo de trastorno generalizado del desarrollo, se le aplica la denominación genérica de trastornos del espectro autista.

CARACTERÍSTICAS DE LOS TEA. Para poder diagnosticar una persona de Trastorno del Espectro Autista es necesario la presencia de tres grandes grupos de alteraciones: 1. Alteración cualitativa de la interacción social; 2. Alteración cualitativa de la comunicación; 3. Alteración cualitativa de la imaginación
Los primeros síntomas del autismo aparecen en torno a los 8 meses. Es un trastorno el desarrollo, no un trastorno infantil, que comienza a observarse en la infancia con las tres alteraciones antes mencionadas.


Las conductas que ponen de manifiesto la presencia de cada alteración configuran el perfil que va cambiando a medida que tienen lugar el desarrollo, por lo que varía según la edad.
El autismo afecta al desarrollo, y a su vez, el desarrollo afecta al autismo.




A pesar de la variabilidad, los problemas en los tres grupos de alteraciones son los rasgos claves que caracterizan a todos los niños con autismo.

(1). Alteración cualitativa de la interacción social
  • Problema en el uso de conductas no verbales para regular la interacción social.
  • Escasa integración de la mirada con otros comportamientos (palabras, vocalizaciones, gestos) para comunicar intención social.
  • Dificultad para desarrollar habilidades de referencia conjunta.
  • Falta de reciprocidad social emocional
  • Fracaso en el desarrollo de relaciones con los iguales, adecuadas a su edad.
  • Dificultades para ponerse en la perspectiva de otra persona.
La mayoría de niños/as con autismo interaccionan con otros niños y adultos, pero de una manera limitada, insólita o fija. Aquello que separa a los niños y niñas con autismo del resto es la calidad y la reciprocidad de su interacción social, no si interactúan o no.

(2). Alteración cualitativa de la comunicación
  • No suelen responde cuando se les llama por su nombre.
  • Pueden desarrollar el gesto de señalar, pero lo usan para hacer ver aquello que necesitan, casi nunca para indicar algo que le llama la atención.
  • Suele haber retraso en el desarrollo del lenguaje.
  • No suele usar los gestos o la mímica para compensar el retraso o la ausencia de lenguaje.
  • El lenguaje no es comunicativo o bien comunica solo sus necesidades.
  • Uso estereotipado y repetitivo del lenguaje.
  • Uso de neologismos.
(3). Alteración cualitativa de la imaginación
  • Comportamiento, actividades o Intereses restrictivos
  • Sirven de sustitutos para formas más típicas de juego.
  • Carecen de la capacidad para desarrollar una forma de juego creativa e imaginativa.
  • Son frecuentes, repetitivos, intensos y solitarios. 
  • Cuando son pequeños suelen ser perceptivos.
  • Cuando van creciendo se reemplazan por intereses más complejos.
  • Rituales y resistencia al cambio

Son de naturaleza compulsiva. Se manifiesta en:                                                
  • Juego poco apropiado al nivel de desarrollo.
  • Se contraría si se cambia alguna rutina familiar.
  • Se resiste por lo general a nuevas experiencias.
  • Los movimientos estereotipados suelen ser frecuentes.
  • Frecuentemente atiende a partes de objetos o detalles inusuales.
  • Le cuesta dar sentido a las secuencias de acciones. 
  • Focos de interés restringido y estereotipado, que resultan anormales por su intensidad o contenido .

ENLACES A ORGANIZACIONES ESTATALES Y LOCALES

-   FESPAU. Entidad Federativa que encuadra a asociaciones de padres de personas con     Trastornos del Espectro Autista (TEA).
 
















ENLACES A MATERIAL DE APOYO




 VIDEOGRAFÍA INTERESANTE
Mary and Max. Tengo Asperger


El viaje de María



Academia de especialistas


Caillou explica cómo se siente un niño con Autismo


jueves, 31 de marzo de 2016

"Ser pobre es una mierda": Lección magistral de Roger Senserrich que brindamos a nuestros estudiantes de Trabajo Social

Hace ahora un año leímos el artículo del politólogo Roger Senserrich que tituló así, tal cual, Ser pobre es una mierda. Son muchas las veces que lo hemos recordado por el impacto que nos causó el titular, que nos bajó de un plumazo a tierra. 

Hoy hemos querido rescatarlo porque creemos que es una lección magistral que no podemos dejar pasar de ofrecer a nuestros estudiantes. Es una magnífica reflexión que os invitamos a leer y que, estamos seguras, os dará que pensar y os acompañará -dependiendo de vuestra sensibilidad, por supuesto- durante varios días en la cabeza, si os dedicáis a la profesión de Trabajo Social.

Senserrich nos cuenta en su artículo cómo juzgó a una madre, con sus dos hijos, porque solicitaba ayudas económicas cuando en la casa tenían teléfono, internet y TV por cable y qué pasó cuando se dio cuenta del desacierto... ¡el mediador entre el sistema y los pobres -cuasi delincuentes- estaba sentenciando la amoralidad de sus "clientes"!

"Hace unos años mi trabajo consistía en ayudar a familias con pocos ingresos a rellenar el papeleo para pedir servicios sociales.
En un país normal, donde el Estado no se dedica a juzgar la catadura moral de sus ciudadanos pobres, este es un trámite relativamente sencillo. Hay papeleo, sí, pero la mayoría de servicios como sanidad o acceso a guarderías públicas o bien son o bien aspiran a ser universales. Más allá de demostrar que tienes un pulso y confirmar que no eres un asesino en serie perseguido por la justicia, la Administración tiende a dejarte en paz.
Esto no es así en Estados Unidos. Cualquier persona de pocos ingresos que tenga que pedir alguna clase de ayuda, por desesperada que esté, tiene que rellenar una cantidad francamente deprimente de formularios, a menudo adjuntando una montaña enorme de documentación. Impresos de más de veinte páginas no son en absoluto inusuales, así como largas tardes al teléfono intentando convencer a un aburrido funcionario de servicios sociales de que es poco realista pedirle a un indigente una copia de su carnet de conducir y el teléfono de su casero, por mucho que esa sea una de las preguntas marcadas como obligatorias en la sección 5B.
A efectos prácticos, lo cierto es que me pasé meses de mi vida esencialmente rellenando formularios a cientos de personas de muy mal humor, siempre preguntándoles cosas privadas, embarazosas o directamente insultantes. Dice mucho de la paciencia y buena voluntad de la gente de Nueva Inglaterra que nadie me soltara una bofetada y que solo un par de veces se me liaran a gritos, porque realmente estaba haciéndoles un examen sobre sus vidas. Por muy buena voluntad que le pusiera, sin embargo, el tener que pensar sobre quién cumplía los requisitos para acceder a sanidad, cupones de alimentos y demás día sí día también acababa por hacer que juzgara a estas personas, aunque fuera un poquito. Siempre me contuve, intentando ser educado.
Hasta que un día me pasé de listo.
Era una mañana de junio y estaba en una pequeña ONG en New Haven, en un barrio hispano no demasiado agradable. Dos citas no se habían presentado, y no estaba de muy buen humor. Llevaba un rato sin clientes, aburrido en un despacho desvencijado leyendo artículos sobre trenes en internet. Fue entonces cuando llegó una mujer que no llegaba a la treintena, puertorriqueña, con sus dos hijos pequeños a cuestas, a ver si podía apuntarse al seguro médico y cupones de alimentos.
Un poco irritado, saqué el cuestionario y me puse a hacer toda la horrible batería de preguntas, inquiriendo sobre dónde vivía, dónde trabajaba, cuánto ganaba, cuántos ahorros tenía, qué coche conducía, si tenía historial delictivo, dónde vivía el padre de sus niños, y pidiendo que me detallara su situación familiar. Ser pobre a menudo significa someterse a estas pequeñas humillaciones, tristemente, e intenté ser amable, incluso con dos críos chillones interrumpiéndome en un despacho lleno de cachivaches.
Fue al preguntar sobre sus gastos cuando me pasé de listo. Por una serie de motivos regulatorios obtusos que no vienen a cuento, en la solicitud era necesario detallar cuánto se paga de alquiler, electricidad, calefacción, etcétera, no sea que alguien esté pidiendo ayuda sin pasar suficiente hambre. La factura de teléfono del mes pasado para esta pobre chica era de más de cien dólares, ya que además de teléfono e internet tenían contratada televisión por cable. No era la primera vez que me encontraba a alguien que no llegaba a final de mes con estos gastos, y siempre me callaba. Esta vez, sin embargo, no pude evitar juzgarla y decirle, con bien poco tacto, que quizás harían bien en ahorrar ese dinero en vez de malgastarlo en un lujo innecesario.
Por muy buena cara que la pobre mujer hubiera estado poniendo hasta entonces, esa fue la gota que colmó el vaso. Primero se quedó quieta, mirándome fijamente, frunciendo el ceño. Tras unos segundos de silencio, pidió a sus dos chavales que salieran fuera un ratito, que ya casi estaban. Una vez se fueron los niños, cerró la puerta y rompió a llorar, contándome entre sollozos que sabía que era un lujo, que sabía que era tirar dinero, pero que no podía hacerlo ya que sus hijos la odiarían por ello.
Ser pobre, me contó, es no poder hacer nada, nada en absoluto; es no poder ir a comer fuera, no poder llevar a los niños al cine, no poder comprarles juguetes o llevarlos a la ciudad. Es no poder apuntarlos a actividades extraescolares, porque no podía salir temprano de uno de sus dos trabajos para ir a recogerlos. Desde que recordaba, la palabra que más había repetido a sus hijos era «no». Dejarles sin Spongebob, sin poder hacer nada más que sentarse a mirar la pared cuando estaban en casa era demasiado. Y por supuesto, no era solo por sus hijos. Sin televisión, sin ese pequeño lujo que apenas podía pagar, no se veía capaz de aguantar esos días que volvía del trabajo a las once de la noche, cansada y oliendo a McDonalds, sin perder la cabeza. Ver la novela grabada y fumarse un cigarrillo. Era eso o no poder más.
La había juzgado, obviamente. Había juzgado que ese pequeño lujo, ese gasto innecesario, era una muestra de su falta de disciplina, de la falta de criterio que la había hecho pobre. Tenía dos hijos, estaba sola, fumaba y encima quería ver Dexter en la tele. No era digna.
Lo que no estaba viendo es que esta mujer, aún no llegada a la treintena, tenía dos empleos a tiempo parcial, dos niños llenos de energía y absolutamente nadie que la ayudara. No se había tomado unas vacaciones desde hacía años, y no sabía si temía más el verano porque no sabía dónde iba a meter a sus hijos mientras estaba en el trabajo, o porque le iban a reducir las horas en el curro y no podría pagar el alquiler. Su cansancio no era la clase de agotamiento que se va con una buena noche de sueño. Su cansancio era el de estar muerta de miedo todo el día, de forma constante, sin pausa, harta de que todo el mundo la vea como una fracasada y rota por dentro por la sospecha de que quizás tuvieran razón.
La pobreza es una mierda. Se ha hablado mucho estos días en Estados Unidos sobre si existe una «cultura de la pobreza», sobre si la gente con pocos ingresos lo que necesitan es menos servicios sociales que les rían las gracias y más lecciones sobre fortaleza moral. Ojalá fuera tan sencillo. La realidad es que cualquier persona medio normal que viva bajo los niveles de estrés, angustia y temor de estar cerca de la pobreza no tendrá las más mínimas ganas de que alguien le explique sus errores. Sencillamente estará demasiado agotado para prestarle atención.
Hay un libro sobre este tema absolutamente fascinante, publicado hace unos meses, llamado Scarcity: The New Science of Having Less and How It Defines Our Lives, de Senil Mullainathan y Eldar Shafir. El foco de los autores, su pregunta inicial, es explicar por qué los pobres toman decisiones que a menudo parecen irracionales. Por qué compran alcohol, juegan a la lotería, fuman o tienen televisión por cable. Por qué no ahorran y prefieren comprarse un televisor LED de cincuenta pulgadas a abrir una cuenta de ahorros.
Su conclusión, basada en una cantidad tremenda de evidencia empírica, es que los humanos tenemos un «ancho de banda» limitado a la hora de procesar información y tomar decisiones. Podemos atender unas pocas cosas a la vez, podemos preocuparnos por un número limitado de proyectos, pero llegado un determinado nivel de actividad y problemas que confrontar no damos más de sí. El «ancho de banda» disponible, sin embargo, no depende demasiado de la inteligencia o talento de cada individuo, sino que está fuertemente influenciado por el contexto. Alguien sin preocupaciones inmediatas puede procesar una cantidad considerable de información y tomar decisiones a largo plazo.

Cuando alguien afronta una situación de escasez material inmediata, sin embargo, su capacidad cognitiva se concentra en responder a esa amenaza, a ese riesgo inmediato, dejando de lado cualquier otro problema a afrontar. Alguien en la pobreza tiende a vivir obsesionado por lo inmediato, por el problema que tiene justo ahora mismo al frente. No hace planes sencillamente porque su cerebro no le deja pensar en nada más. Es una respuesta primaria, el cerebro de cazador-recolector obsesionándose con su necesidad imperativa de supervivencia. Y lo es hasta el punto de producir una reducción de la capacidad de razonamiento medible y verificable; un descenso del coeficiente intelectual de quince puntos solo por estar sufriendo ese estrés. Para haceros una idea, es el equivalente a tener que tomar decisiones tras una noche sin dormir.
La experiencia de la pobreza, el día a día de no saber cómo vas a pagar el alquiler, no saber qué vas a hacer con tus hijos, no saber cómo vas a poder alargar los treinta dólares para una compra que te llegue hasta el viernes, es algo increíblemente duro. Es angustioso para los adultos que viven en este mundo, y es aún peor para los hijos que crecen en una familia así, con padres que viven abrumados por este miedo constante. Para un niño crecer en un contexto de estrés tóxico, de inestabilidad familiar, padres agotados, gritos constantes y el temor constante de perderlo todo es extraordinariamente doloroso, especialmente durante la primera infancia. Crecer con algo parecido a estrés postraumático hace que salir de ese pozo sea algo mucho más difícil (las habilidades de aprendizaje se resienten, peores habilidades sociales, falta de modelos), perpetuando aún más el problema.
Cuando hablamos de pobreza, por tanto, nunca podemos olvidar lo extraordinariamente duro que es sufrirla. No estamos hablando de vivir en pisos pequeños, comer mal, no ir al cine o estar en un barrio feo de la ciudad. Estamos hablando de miedo, angustia y temor constantes, a menudo en solitario, sin que nadie se digne a prestarte atención.
Afortunadamente, sabemos cómo reducir la pobreza: el estado de bienestar puede hacerlo, y funciona bien en muchos países. El problema en España es que nuestro estado de bienestar no cumple con su cometido en absoluto. Pero de eso, me temo, hablaremos en otro artículo".


Fuente: Ser pobre es una mierda. Roger Senserich. 
http://www.jotdown.es/2015/03/ser-pobre-es-una-mierda    

sábado, 26 de marzo de 2016

XVI Dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia de la Asociación de Directoras y Gerentes de SS.SS.



 
Invertir en un mejor sistema, que permita apoyar en su vida cotidiana a las personas dependientes, que posibilite conciliar a las familias, que genere empleo e importantes retornos a las arcas públicas, y que esté basado en inequívocos principios de justicia y de solidaridad recíproca, es una de las medidas más inteligentes y demandadas que puede tomar un gobierno actualmente en España (ADGSS, 2016, p. 3)
Hoy hace un mes de la publicación del XVI Dictamen del Observatorio dela Dependencia de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales.
El dictamen contiene la información de la gestión del SAAD referida al ciclo político completo del Gobierno presidido por Mariano Rajoy. Recoge la culminación del calendario progresivo de implantación de la Ley 9/2006 que se cerró el 1 de julio de 2015 con el reconocimiento de derecho a atención a todas las personas dependientes sea cual sea su Grado.
Para la Asociación de Directoras y Gerentes de SS.SS., el Sistema de Atención a la Dependencia se encuentra en punto crucial de su desarrollo y consideran que ha llegado el momento de tomar decisiones basadas en las evidencias en la gestión del mismo.
Este dictamen se ha realizado considerando los datos oficiales de la gestión del Sistema de Atención a la Dependencia hasta 31 de diciembre de 2015. 
Para llevar a cabo todo el procedimiento, se ha utilizado una escala de valoración de la implantación y desarrollo de la Ley utilizando las siguientes variables: 
  1. Personas beneficiarias sobre el total de la población potencialmente dependiente
  2. Solicitudes sobre el total de la población potencialmente dependiente
  3. Porcentaje de personas que no obtienen grado sobre el total de personas dictaminadas
  4. Personas con derecho, pendientes de servicio/prestación
  5. Equilibrio servicios/prestaciones económicas
  6. Integración efectiva en la red de servicios sociales básicos
  7. Incremento interanual personas atendidas
  8. Gasto público en dependencia por población potencialmente dependiente.
  9. Incremento o pérdida interanual de expedientes Grado III
  10. Innovación y buenas prácticas
  11. Sistemas de información en tiempo real y Modelo de seguimiento sistematizado
  12. Empleo Generado Sistema Dependencia en la CC.AA.
  13. Ratio de Prestaciones por persona beneficiaria en las CC.AA. como indicio de calidad del sistema.
  14. Ratio de servicios proximidad /prestaciones económicas. Servicios proximidad: SAD/Centros de día/Teleasistencia/Ap.

EVIDENCIAS

1. En España hay más de 1.180.435 personas en situación de dependencia reconocida. Un 2,5% de la población española no puede desarrollar las actividades básicas de la vida diaria sin apoyos de mayor o menor intensidad.
2. El número de personas dependientes reconocidas ha descendido en 100.000 personas desde finales de 2011.
3. Tras nueve años de implantación de la LAPAD, un tercio de las personas dependientes no recibe ninguna prestación o servicio del sistema de atención a la dependencia aun cuando tiene pleno derecho a las mismas.
4.  De las 384.326 personas desatendidas, un 27% son dependientes con Grado III (37.764) o con Grado II (68.509).
5.  Las medidas adoptadas por el último Gobierno frenaron en seco el desarrollo del sistema entre 2011 y principios de 2015. A ello contribuyó decisivamente el Real Decreto ley 20/2013 de 13 de julio cuyo impacto es aún vigente.
6.  En 2015, especialmente a partir de la segunda mitad del año, se vuelven a producir incrementos significativos de personas atendidas, coincidiendo con la entrada al sistema de todos los dependientes con Grado I. Habrá que valorar más adelante si realmente hay un cambio de tendencia.
7. Se mantienen las gravísimas desigualdades entre territorios tanto en cobertura como en modelos de gestión. Es previsible que haya algunas Comunidades Autónomas que no puedan recorrer el camino que les queda sin un cambio drástico de modelo de atenciones y una inyección financiera específica.
8. El Gobierno ha incumplido la Disposición Final séptima de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social, como posibilidad para transferir los asuntos judicializados al orden de lo Social. Las personas dependientes y de sus familias se ven abocadas a reclamar sus derechos en procedimientos contenciosos-administrativos lentos, costosos, farragosos y nada garantistas.
9. En los últimos cuatro años, con una estimación conservadora, el número de personas dependientes fallecidas sin llegar a recibir prestaciones o servicios superó las 125.000. Estas personas no fallecieron por esa causa, pero sí lo hicieron con la expectativa incumplida de recibir atenciones.
10.Sigue sin evaluarse el impacto negativo de género que puede estar teniendo la feminización de los cuidados en la medida en que estos no son resultado de una libre elección, han perdido el apoyo que conllevaban las cotizaciones a la seguridad social y se han convertido en una imposición social y económica.
11.La aportación de los usuarios (copago) se estima en un 20% sobre el total de gasto directo del sistema.
12.El gasto público se distribuye incumpliendo lo previsto en la Ley (50%) debido al modelo de financiación y a las reducidas cuantías del Nivel Mínimo. La Administración General del Estado aporta el 22,6% del gasto público y las comunidades autónomas aportan el 77,4% restante.
13.El recorte acumulado de la AGE en dependencia, tras el RD-ley 20/2012, asciende a 2.865 millones de euros considerando la supresión del nivel acordado, la reducción del nivel mínimo y la supresión de las cotizaciones de cuidadoras familiares. El quebranto para las comunidades autónomas por los recortes en su financiación, a pesar de la rebaja de sus costes, supera los 900 millones de euros desde 2012 a finales de 2015.
14.El SAAD muestra una sorprendente capacidad para la generación de empleo y para la obtención de retornos. En 2015, la ratio de empleos directos por millón de gasto público es de 35, y la tasa de retorno es del 38,3%.
15.Si se atendiera ya a las 384.000 personas en espera –cumpliendo así con la Ley- se generarían más de 90.000 empleos directos ex-novo, y con un incremento del gasto público de 1.631 millones de euros/año (2.643 M€/año de los que se recuperarían 1.012 M€/año). Todo ello sin considerar que el modelo puede mejorarse aún mucho en coste-eficiencia y sin calcular los retornos inducidos.

Evolución de la atención a personas en situación de dependencia 2011-2015

El siguiente gráfico muestra cómo la lista inicial de personas con derecho pero que estaban desatendidas, pasó de 305.941 a finales de 2011 a 157.455 a finales de 2014.  Dicha bajada en la lista de espera no se produjo por un incremento de personas atendidas que permaneció en torno a 750.000 personas.


El incremento de atendidos a finales de 2015 sí resultaría muy significativo, junto con el incremento de personas en espera de atención que proviene de la incorporación de las personas con Grado I en julio de 2015. 

Evolución de personas con derecho a atención y personas atendidas 2008-2015

En el siguiente gráfico se aprecia la relación entre las personas con derecho a atención y las personas efectivamente atendidas por el SAAD. La distancia entre ambas líneas es, en palabras de la Asociación, el gap vergonzante del “limbo de la dependencia” y el sentido de la línea de personas atendidas (ascendente o descendente) denota una primera época de crecimiento, minorado a mediados de 2009 (2ª legislatura de Zapatero), seguida de una segunda época de freno e incluso disminución de personas atendidas que repunta en el último semestre de 2015.
Se aprecia cómo a partir de diciembre de 2011 (iniciándose la legislatura del Gobierno de Mariano Rajoy) se adoptaron dos decisiones que alteraron la tendencia de lógico ascenso que llevaba el sistema. La primera fue la retirada del derecho a atención a los entonces dependientes con Grado I nivel 2 y la aprobación de un primer retraso en la aplicación del calendario mediante el primer Real Decreto-ley de la entonces recién nombrada ministra Ana Mato (Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre). Esta moratoria en el calendario se vería ampliada posteriormente por el Real Decreto-ley 20/2013, de 13 de julio. 



Acceso al informe completo pinchando en la imagen
http://www.directoressociales.com/images/documentos/dictamenes/XVIdictamen/XVI%20DICTAMEN%20del%20OBSERVATORIO.pdf