martes, 24 de febrero de 2015

¿Qué causa las adicciones? Te sorprenderá: lo opuesto a la adicción no es la sobriedad sino la conexión humana


Casi todo lo que nos han contado sobre la adicción es falso; hay una historia diferente a punto de ser contada, si es que estamos dispuestos a escucharla, afirma Jonathan Harri, autor del libro 'Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs'.

Existe la teoría de que las drogas son el factor más importante en la existencia de las adicciones. Una de las formas en que se estableció esta teoría por primera vez fue mediante una famosa publicidad de “Partnership for a Drug-Free America” en, en los que se mostraba un  experimento con ratas en los años 80; este consistía en encerrar a una rata en una jaula en la cual se encontraban dos bebedores, uno con agua y el otro con agua adulterada con cocaína o heroína. Cada vez que se repetía el experimento, se obtenía como resultado que las ratas se obsesionaban con el agua adulterada y podían seguir tomando hasta morir. Esto ocurría con 9 de cada 10 ratas.

Pero el experimento real no concluía aquí. Es obvia la adicción que pueden crear sustancias tales como la cocaína, pero, ¿es esto lo que causa la drogodependencia? Esto se preguntaba el profesor de Psicología de Vancouver llamado Bruce Alexander, en los años 70, que descubrió algo extraño en este experimento. La rata está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer que tomar drogas. ¿Qué ocurría si se realizaba el experimento de otra manera?
En la segunda parte del experimento, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trataba de una jaula de diversión con varios roedores, la mejor comida para estos animales, pelotas de colores y multitud de túneles. En resumidas cuentas, un lugar donde una rata tendría todo lo que pudiese desear. El profesor Alexander quería saber qué pasaría.

Todas las ratas probaron el agua porque no sabían lo que tenía, pero el resultado fue sorprendente. Los resultados nos muestran que las ratas consumían menos de ¼ del agua manipulada con cocaína o heroína que consumían cuando estaban aisladas, y en ningún caso llegaban a consumir esta agua hasta la muerte. Mientras que las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna de las que vivía en un entorno feliz.
Este experimento es un reflejo de la realidad, traduciéndose como un riesgo para el individuo aislado, que al no encontrar otra salida en su sociedad opta por el consumo de estas sustancias, mientras que con el apoyo de una red social y un entorno apropiado estas adicciones son menos frecuentes.
Al principio se pensó que era sólo una particularidad de las ratas, hasta que Harri se da cuenta de que al mismo tiempo estaba teniendo lugar un experimento equivalente en humanos. Se llamaba la Guerra de Vietnam. Harri recuerda que la revista Time informó de que el consumo de heroína era "tan común como mascar chicle" entre los soldados estadounidenses, y hay evidencias claras que lo respaldan: un 20% de los soldados estadounidenses había desarrollado adicción a la heroína allí, según un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Muchas personas estaban comprensiblemente aterradas; creían que un gran número de adictos volvería a casa cuando terminara la guerra.

No obstante, un 95% de los soldados adictos -de acuerdo con el mismo estudio- dejó las drogas. Muy pocos se sometieron a rehabilitación. Pasaron de una terrorífica jaula a un lugar agradable, por lo que ya no querían tomar drogas.
El profesor Alexander defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho, defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.

Los adictos callejeros son como las ratas de la primera jaula, aislados, solos, con una sola vía de escape a su disposición. El paciente médico que toma drogas por una cuestión puntual, es como las ratas de la segunda jaula. Vuelve a casa a una vida rodeada por la gente que ama. La droga es lo mismo, pero el entorno es diferente.

Esto nos da una visión que va mucho más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen defiende que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Afirma que deberíamos dejar de hablar sobre "adicción" en general para empezar a llamarlo "apego". Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto.

Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana. Hay alternativas para dejar la adicción a las drogas. Se puede construir un sistema diseñado para ayudar a los adictos a reconectar con el mundo y dejar atrás sus adicciones.

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Cocaine Rat - Drug-Free América
"Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti".

Fuente: El Huffingtonpost. 31/01/2015, por Jonathan Harri.

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